Catholic Diocese of Spokane, Washington


La Paz Este Con Ustedes

"Encarnación: Un neologismo necesario"


por el Sr. Obispo Mons. Blase J. Cupich

(Del edición 16 diciembre 2010 del Inland Register)

Mucha tinta ha sido derramada en el último año sobre la traducción del nuevo Devocionario Romano. El nuevo texto no se introducirá hasta el otro año. Sin embargo, unos comentaristas ya han levantado preocupaciones sobre la nueva traducción, haciendo notar que algunas frases del idioma son al mismo tiempo, poco familiar e ininteligible.

Un ejemplo que a menudo se cita es la nueva frase que usaremos cuando profesamos el Credo de Nicea. En el momento decimos, “ el bajó del cielo, por el poder del Espíritu Santo, nació de la Virgen Maria, y se hizo hombre.” La traducción nueva leerá, “ bajó del cielo y por el Espíritu Santo fue encarnado de la Virgen Maria, y se hizo hombre.” La palabra “encarnado” es un trozo extraño a nuestros oídos. No es una palabra que usamos en cualquier otro contexto, ni con alguna regularidad.

Reconocidamente, encarnado es más exacto y literal, dado por la frase en latín “ incarnatus est de Spiritu Sancto”. Algunos pueden objetar que literalismo no es ninguna virtud en este caso, ya que encarnado es una palabra poco familiar que necesita ser explicada a la mayoría de las personas. ¿Por qué tenemos que usar un idioma tan extraño; un idioma que tiene que ser explicado?

Vale señalar que su in familiaridad es debido al hecho que encarnado es una palabra recientemente acuñada o un neologismo. Los Padres de la Iglesia al Concilio de Nicea en el año 325 A.D. querían expresar totalmente lo que leemos en Juan 1:14, “la Palabra se hizo carne.” El misterio que profesamos en esta frase es mucho más que el nacimiento de Jesús. Más bien, expresa la creencia de que la Segunda Persona pre-existe en la Trinidad, el Hijo de Dios, la Palabra por quien se hicieron todas las cosas, asumió nuestro carne humana.

Para comunicar esta verdad central de nuestra fe, los Padres de la Iglesia combinaron dos palabras griegas, en (in) y [sarx] (carne), para crear ensarkosis. Esta combinación eventualmente se reprodujo en latino, creando la palabra encarnación de in y caro (carne). Así, la nueva traducción,” por el Espíritu Santo El fue encarnado de la Virgen Maria” es una corrección intencional de.” por el poder del Espíritu Santo El nació de la Virgen Maria.”

Sí, “encarnado” es extraño a nuestros oídos. “Encarnado de la Virgen Maria” no es una frase familiar. Sin embargo, esto es porque expresa algo totalmente diferente de nuestra experiencia. No tenemos ningún otro punto de referencia de una encarnación en la experiencia humana. Aun así, nosotros perdemos algo muy importante al traducir este importante artículo de fe como “nació,” sólo porque es más familiar para nosotros. Lo que perdemos es la antigua tradición de la Iglesia, que Jesús es el Hijo pre existente en Dios, que se humilló a sí mismo al asumir nuestra naturaleza, nuestra debilidad humana. Juan el evangelista dice que la Palabra se hizo Carne. San Pablo nos dice que Él “se vació,” haciéndose como nosotros en todo, menos en el pecado. Los Padres en Nicea así lo profesaron, como nosotros lo hacemos, “El fue encarnado de la Virgen Maria.”

Es notable que la Iglesia exprese esta comprensión más plena de la Encarnación, que celebramos en estos días, a través de las lecturas escogidas para la Fiesta de Navidad. En la Misa de la mañana de Navidad, el Evangelio no es tomado, como uno esperaría, de las Narraciones de la Infancia de Lucas o Mateo. No oímos nada del nacimiento en el establo, los pastores, Maria o Joseph, o los magos. Más bien, proclamamos el misterio de la Encarnación con un texto del primer capítulo de Juan, diciéndonos:

Al principio ya existía la Palabra. La palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne e hizo su morada entre nosotros.

Recuerde que esta Navidad y, por supuesto, cuando empezamos a profesar el Credo de Nicea usando una traducción nueva que expresa esa antigua fe.” El bajó de cielo y por el Espíritu Santo fue encarnado de la Virgen Maria.”

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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