Catholic Diocese of Spokane, Washington


La Paz Este Con Ustedes

"La larga historia de la renovación litúrgica"


por el Sr. Obispo Mons. Blase J. Cupich

(Del edición 15 septiembre 2011 del Inland Register)

(Este otoño comenzaremos a usar una nueva versión del Misal Romano para la Misa con una nueva traducción en inglés. Esta es la segunda parte de una serie de tres por el Obispo Cupich acerca de la historia de la renovación litúrgica por el Concilio Vaticano II.)

Parte II: La larga historia de la renovación litúrgica

Puede ser una sorpresa para muchos de ustedes el saber que los Obispos en el Concilio de Trento en el siglo XVI discutieron seriamente la posibilidad de restorar las prácticas litúrgicas que se encontraban en la Iglesia primitiva; por ejemplo, la Comunión bajo las dos especies y el uso del lenguaje vernacular. En el último día de sus juntas en Trento en Diciembre 4 de 1563 ellos autorizaron al Papa Pio IV y sus sucesores el poder para reformar la Misa. Por muchas razones ese trabajo se completó. Con un sentido de Historia los Obispos que se reunieron 400 años después en el Concilio Vaticano II escogieron la fecha de Diciembre 4, 1963 para publicar su primer documento, La Constitución sobre la Liturgia.

En verdad los Obispos estaban diciendo que ellos estaban preparados para terminar el trabajo que la Iglesia había comenzado cuatro siglos antes en Trento. Ellos también querían aclarar que sus esfuerzos estaban unidos a la tradición inquebrantable de la liturgia.

Irónicamente, la paciencia que se tuvo antes de Diciembre 4 de 1963, fue seguida por un nivel de actividad de cambio rapidísimo que nunca se había visto en la Iglesia. Poco después de escribir la constitución sobre la Sagrada Liturgia el Papa Pablo VI estableció en Enero de 1964 una comisión o concilium para implementar las reformas. Compuesta de 50 cardenales y obispos junto con 200 expertos de alrededor del mundo, a este grupo se le dio dos trabajos: 1) asegurarse que los libros litúrgicos siguieran las normas establecidas por el Concilio y 2) proveer recursos para educar a los sacerdotes y laicos acerca de la renovación.

Rápidamente podemos decir honestamente que el trabajo de la reforma litúrgica de los libros fue más exitoso que los esfuerzos de educar a los sacerdotes y laicos. Claramente, la preparación de los sacerdotes y laicos no fue la misma en todos los países o en las mismas diócesis de nuestro país. Desgraciadamente en los lugares donde los sacerdotes recibieron poca preparación, la gente también sufrió por falta de atención y preparación.

Lo que algunas veces faltaba era el punto de unidad entre la renovación litúrgica y la renovación de la Iglesia completa de la cual escribí el mes pasado. Para algunos los cambios en la liturgia fueron cambios simplemente estéticos que hacían la Misa más relevante pero en lo general estaba separada de la vida y crecimiento espiritual de las personas. Esto a veces permitió abusos litúrgicos. Sin tomar en consideración el espíritu y los principios de la renovación litúrgica algunas personas irresponsablemente inventaron cosas para hacer la liturgia más atractiva y divertida. Desgraciadamente estos abusos frecuentemente dañaron la vida de fe de las personas. Estos abusos crearon confusión y falta de respeto por la verdadera renovación litúrgica. Afortunadamente, esta situación ha sido confrontada por la Iglesia y se seguirá confrontando. Esto requiere que los líderes tengan mejor educación litúrgica y así los líderes sacerdotes y fieles están llamados a ser responsables por la liturgia.

Al mismo tiempo aunque se tenga mejor educación y catecismo acerca del verdadero espíritu de la reforma litúrgica tenemos que confrontar algunas actitudes que reducen la oración litúrgica a una acción simplemente individual. Algunas personas no aceptan la invitación a participar más activamente en la liturgia y prefieren quedarse solos. También es verdad lo que el venerado Juan Pablo II dijo algún día, que algunas personas se siguen resistiendo a la renovación litúrgica porque ellos no creen que la Iglesia pudiera hacer estos cambios. El difunto Papa dijo, “algunos le dieron la espalda y solamente pueden ver una manera exclusiva de la liturgia la cual ellos consideran ser la única verdadera que les garantiza la fe.”

Los retos del pasado, los errores y la resistencia que a veces encontramos, no nos debería hacer olvidar el impacto tan bueno que la renovación litúrgica ha tenido en la vida de la Iglesia. Nosotros hemos visto un mejor uso de la Biblia, una mejor traducción de los libros al lenguaje común de las personas, un aumento de la participación de los fieles, diferentes ministerios de los laicos—todas estas son grandes bendiciones que hemos recibido con la reforma litúrgica.

Ahora estamos en un punto importante de la historia de la vida de la Iglesia con la implementación de la tercera edición del Misal Romano. Nosotros deberíamos ver esto como una nueva oportunidad para retomar el trabajo de la renovación litúrgica y espiritual. En la tercera y última parte de estas series nosotros veremos lo que la tercera edición del Misal Romano nos ofrece y lo que planeamos hacer en nuestra diócesis en las próximas semanas y meses para implementar su uso en nuestras parroquias.


El siguiente resumen muestra detalles de la rápida renovación litúrgica después del Concilio hasta el día de hoy:

• En Septiembre de 1964 el concilium publicó normas de cómo las iglesias deberían ser arquitectónicamente para ser adaptadas a las nuevas reformas. Debería de incluir una silla presidencial, un ambón, el altar debería ver hacia la gente y estar dentro del cuerpo o nave de la iglesia.
• En Enero 25 de 1965 se introdujo el Orden interino de la Misa.
• En Marzo de 1965 se permitió a los laicos tomar la Comunión bajo las dos especies y la concelebración de sacerdotes.
• En 1967 se dio una instrucción acerca de la música sacra. En Junio de 1968 se revisó el leccionario.
• En 1969 se produjeron el Nuevo Orden de la Misa, un nuevo calendario litúrgica, y nuevos ritos para funerales, bautismos de niños, y matrimonio.
• En 1970 hubo la versión en ingles del del nuevo orden de la Misa y una revisión de la liturgia de las horas.
• En Enero de 1972 se tuvieron los ritos para la iniciación de adultos.
• En Enero de 1973 se introdujeron los ministros extraordinarios de la Eucaristía.
• En Diciembre de 1973 se introdujo una nueva forma del rito de la Penitencia.
• En 1974 tuvimos la versión completa en ingles del Misal Romano, ahora se llamo “el Sacramentario.”
• En 1975 se publicó la segunda edición en Latín del Misal Romano, removiendo las partes del subdiácono y añadiendo los nuevos formularios y misas para niños y de reconciliación.
• En 1985 se publicó la versión en Ingles de la segunda edición del Misal Romano.
• En el año 2000 fue publicada en Latín la tercera edición del Misal Romano.
• En el año 2011 fue publicada la versión en inglés la tercera edición del Misal Romano. Ahora el “sacramentario” se llama Misal Romano.

- Tradujo Padre Miguel Mejia


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