Catholic Diocese of Spokane, Washington


La Paz Este Con Ustedes

"Una nueva clase de diáconos"


por el Sr. Obispo Mons. Blase J. Cupich

(Del edición 19 julio 2012 del Inland Register)

En menos de un mes, la Iglesia Católica se reunirá el 10 de agosto para ordenar la nueva clase de diáconos. No sólo es un momento de gran celebración para los candidatos al diaconado y sus familias, sino para todos nosotros. Por eso hicimos todo lo posible para tener la ceremonia de ordenación en un espacio lo suficientemente grande, el centro McCarthey en el campus de la Universidad de Gonzaga. Personalmente estoy muy agradecido con el Presidente de Gonzaga, Dr. Thayne McCulloh y la Universidad por su generosa ayuda. Quiero invitarlos a todos a asistir, de la misma manera que la diócesis se reunió para mi instalación hace dos años en el mismo lugar.

Hay muchas cosas que pudieran decirse sobre la importante contribución que los diáconos hacen a nuestra vida parroquial y diocesana. Permítanme comentar dos en particular.

La primera es que los diáconos tienen la tarea especial de interpretar para el resto de la Iglesia, las necesidades, preocupaciones y esperanzas de las comunidades eclesiales y de la comunidad en general. Ellos están en medio de lo que está sucediendo. Esto lo hacen a través de una gran variedad de obras de misericordia, como visitando enfermos y ancianos, ayudando a los desamparados y hambrientos y haciendo su ministerio a través de la educación de nuestros jóvenes. No existe una area de la vida de la iglesia en la que ellos no estén envueltos, y eso les da la oportunidad de interpretar para el resto de nosotros cuales son las prioridades.

En segundo lugar, nuestros diáconos mantienen fresco para nosotros la necesidad de imitar a Jesús, quien vino a servir y no ser servido. Al pasar el tiempo y el crecimiento de la Iglesia, es fácil para ella perder el contacto con la característica que más distinguió a Jesús y atrajo a sus discípulos: es decir, el servicio. En la noche antes de morir, Jesús, según el Evangelio de Juan, se humilló a sí mismo lavando los pies de sus discípulos y pidiéndoles que hicieran lo mismo. Nunca debemos olvidar, ni perder de vista que esta acción profética de Jesús es un recordatorio de cómo él se manifiesta en medio de nosotros, igual que lo hizo con la Eucaristía esa misma noche.

Por estas y muchas otras razones, la ordenación de una nueva clase de diáconos el 10 de agosto es un momento para nosotros recordar quienes somos: discípulos de Jesús, llamados a servir, llamados para hacer a Jesús presente en nuestro servicio. Por favor hagan planes para unirse a nosotros en este día tan importante.

Concluyo con una palabra de agradecimiento a los candidatos al diácono y sus esposas por su sacrificio en sus años de preparación. Agradezco también al padre Michael Savelesky, quien ha sido el Director de formación para el diaconado, y todos las personas envueltas en la formación de estos candidatos. Somos muy bendecidos por su generosidad y por el amor que le tienen a la Iglesia.

- Tradujo Padre Miguel Mejia


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