Catholic Diocese of Spokane, Washington



Algunas Reflexiones Acerca de Referendum 74

por el Monseñor Blase J. Cupich

1. La ley que redefine el matrimonio, si es aprobada por los votantes en Noviembre, no les dará a las parejas del mismo sexo nuevos derechos legales que no tengan ya acceso a través de la provisión del estado para las parejas domésticas registradas. Después de que el Estado de Washington creara las parejas domésticas registradas en el 2007, otras leyes en el 2008 y 2009 fueron aprobadas para que estas parejas tuvieran todos los derechos de los matrimonios casados tradicionalmente. La legislatura hizo claro que estas parejas serían tratadas en nuestro estado de la misma manera que parejas casadas. La ley que se aprobó esta primavera solamente cambia en que se le da el título de “matrimonio” a estas parejas. Entonces, la situación no es que se esté tratando de que estas parejas sean iguales que los matrimonios tradicionales entre un hombre y una mujer, porque esto ya se hizo. Este asunto es que se quiere hacer uniones entre personas del mismo sexo idénticas a los matrimonios tradicionales. Es discutible que el matrimonio tradicional pierde su identidad única en este proceso.

2. Para hacer estos dos tipos de relaciones idénticas, el matrimonio en la nueva ley has sido redefinido solamente como una relación entre dos personas. Todas las referencias acerca del matrimonio como una unión de dos personas de sexo opuesto con el potencial de crear nueva vida ha sido quitado. Si hay alguna cosa que hemos llegado a apreciar y valorar mejor en este tiempo moderno, es que la mujer y el hombre no son los mismos. Esto es verdad no solamente biológicamente pero de otras muchas maneras. La mujer y el hombre no son intercambiables. Cada uno de ellos traen de sus diferencias para complementarse el uno al otro. En una unión matrimonial, el compartimiento de sus diferencias crea vida, pero también alimentan esa vida en las familias donde los hijos e hijas aprenden acerca de su género por la manera en que sus padres y madres viven. La decisión de separar el matrimonio de su raíz original en la vida biológica no debe ser tomada ligeramente; hay algunas cosas que las leyes no pueden cambiar. Se debe considerar cuidadosamente las consecuencias que este cambio traerá para los niños, familias, sociedad y el bien común.

3. Si el referéndum es aprobado, la consecuencia más inmediata es que el estado no apoyará ni reconocerá la contribución única y el sacrificio que los esposos y esposas hacen a la sociedad como madres y padres que traen vida, crían y educan a la próxima generación.

4. Pero también podemos ver a otras instituciones y sus experiencias; y ver los cambios que podemos esperar en la educación de la juventud y en el lenguaje común. Por ejemplo, Canadá pasó en el 2005 el Civil Marriage Act. Desde entonces el gobierno remplazó los términos tradicionales de una familia como “esposo” y “esposa” por “pareja” y “madre” y “padre” con “Padre 1” y “Padre 2.” Después de que el gobierno Español redefinió el matrimonio, se anuncio que en las actas de nacimiento se pondría “Progenitor A” y “Progenitor B” en lugar de “padre” y “madre.” Las palabras son importantes; especialmente las palabras madre y padre las cuales tienen gran profundidad y significado. Perdemos muchísimo cuando son substituidas por términos y designaciones que no se usan. Son extrañas al oído, pero también no se expresa lo que el padre y la madre como hombre y mujer aportan al generar, criar y educar a sus hijos e hijas.

5. Las experiencias de estas jurisdicciones son tan nuevas y limitadas que no podemos saber la extensión total de lo que traerá un cambio tan radical en la redefinición del matrimonio a nuestra sociedad. Pero ahora unas preguntas vienen a la mente y debemos preguntarlas: Si el matrimonio es solamente acerca de relaciones, ¿por qué limitamos estas uniones a solo dos personas? ¿Por qué la nueva ley tiene la prohibición tradicional de que no se puede casar uno con familiares cercanos en las relaciones del sexo opuesto y del mismo sexo? El peligro de tener hijos con problemas genéticos no se encuentra en las relaciones del mismo sexo. ¿Acaso no es posible que en el futuro un matrimonio del mismo sexo quiera cambiar esta prohibición? Si eso pasa, ¿No se verá el estado forzado a regresar a nuestra situación actual donde hay leyes que reconocen la identidad única de relaciones del sexo opuesto?

6. En resumen, se nos pide que tomemos una decisión que tiene que ver con la institución que es la piedra fundamental de nuestra sociedad. Yo diría que esto no es para darle igualdad a las parejas del mismo sexo; pero acerca de cambiar la identidad del matrimonio. La Iglesia trae estas preocupaciones y objeciones al Referendum 74 y no es para imponer nuestra definición del matrimonio ni para decir quién se puede casar y quién no. Ni la Iglesia ni el estado tienen el derecho de hacer eso. El matrimonio existió antes que la Iglesia y el estado. El matrimonio está escrito en nuestra naturaleza humana.

Comentarios Finales

Mi meta aquí ha sido presentar algunas consideraciones basadas en la razón, para que este asunto tan importante pueda ser discutido de una manera razonable, respetuosa, y calmada por las personas de fe y las que no la tienen. Espero que estas reflexiones les ayuden en las conversaciones con sus amigos y familiares.

Pero, para nosotros los creyentes esto solamente es el comienzo de la conversación y no el final, puesto que a nosotros se nos ha regalado la luz de la fe por lo que se nos ha revelado en la Biblia y la tradición. En las próximas semanas presentaré a través de nuestro periódico Inland Register y nuestros sitios de internet (dioceseofspokane.org y thewscc.org) lo que creemos que Dios nos ha revelado a través de la creación, el significado y el valor del matrimonio y familia, y la manera en que somos llamados a vivir como discípulos de Cristo. También diré algo de lo que significa para nosotros creer.

El día de hoy, solo les pido que lean cuidadosamente y piensen en lo que he escrito aquí, y que platiquen este asunto tan importante con sus amigos y familiares, vecinos y compañeros de trabajo, con calma, civilidad y respeto. Se lo debemos a nuestro estado, a las futuras generaciones y a cada uno de nosotros.


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