Catholic Diocese of Spokane, Washington


Annual Catholic Appeal 2014

"Un mensaje de Obispo Cupich"

por el Sr. Obispo Mons. Blase J. Cupich

(Del edición 16 enero 2014 del Inland Register)

por el Obispo Blase J. Cupich El día de hoy hay una nueva energía en la Iglesia, una energía que experimenté cuando fui ordenado, una energía que era parte del Concilio Vaticano II. Podemos sentirla. El mundo la siente. Cuando se habla de la Iglesia, las personas hablan de lo que el Papa Francisco está haciendo. Personas que tienen fe y las que no tienen están muy contentas al ver que el Papa no solamente habla sino que demuestra lo que dice con sus obras. El Papa no solamente predica el evangelio sino que lo vive. El está tocando una energía religiosa que siempre ha estado ahí, está tocando los corazones humanos con la esperanza de que la espiritualidad, y no el materialismo, es lo que nos identifica.

Todo esto está pasando al mismo tiempo que comenzamos nuestro segundo siglo en la Diócesis de Spokane. Nuestra celebración del centenario es para reconocer los sacrificios de las personas que han estado antes de nosotros. Ellos construyeron nuestras comunidades de fe, iglesias y escuelas, establecieron nuestras caridades y hospitales. Pero también es un momento para que una vez más leamos “los signos de los tiempos,” como nos lo dijo el Concilio Vaticano II. Esto significa que tenemos que estar atentos a como Cristo activamente nos está moviendo para tomar el reto del Evangelio en nuestro tiempo, porque esa es la mejor manera en que podemos honrar a los que han sacrificado tanto por nosotros.

Estos signos están alrededor de nosotros: la iniciativa de planeación Conocer, Amar y Servir para reavivar nuestras parroquias, la ordenación de sacerdotes el próximo junio, la renovación de nuestras escuelas católicas y ministerios juveniles, nuestro ministerio a los pobres y extraños, y muchos signos más. Todo esto nos deja ver que Jesucristo está vivo en medio de nosotros, inspirándonos a hacer sacrificios el día de hoy para hacer su trabajo.

Por generaciones los católicos se han unido en un sacrificio común para el bien de todos. Este sacrificio es la Colecta Anual Católica. La respuesta generosa a esta colecta nos ha permitido a nosotros como Iglesia en el este de Washington enfrentar el futuro con certeza e imaginación sin tenerle miedo a los retos que enfrentamos. En nuestros días, al escuchar la llamada del Papa Francisco para que entremos en acción una vez más, y ahora que planeamos para el próximo siglo a través de Conocer, Amar y Servir, el éxito de esta colecta es todavía más importante.

En verdad hay una nueva energía en la vida de la Iglesia el día de hoy. Podemos sentirla. El mundo la siente. Démosle la bienvenida a este momento como una invitación para reavivarnos otra vez al principio de nuestro segundo siglo. Unámonos como lo hicieron nuestros antecesores planeando y sacrificándonos para el futuro. Si hacemos esto con el éxito de la Colecta Anual Católica durante nuestro año de centenario, vamos a hacer que nuestros ancestros estén orgullosos de nosotros y les vamos a dejar a nuestros hijos un legado inspirador.

- Tradujo Padre Miguel Mejia


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