Catholic Diocese of Spokane, Washington


La Paz Este Con Ustedes

"Discerniendo las resoluciones de Año Nuevo"

por el Sr. Obispo Mons. Blase J. Cupich

(Del edición 16 enero 2014 del Inland Register)

En una conferencia para sus hermanas religiosas, San Elizabeth Ann Seaton (1774-1821), la patrona de las escuelas católicas, les propuso tres cosas a las hermanas para que centraran su trabajo diario: 1) hagan la voluntad de Dios; 2) háganlo de la manera que Dios quiere; 3) Háganlo porque eso es la voluntad de Dios.

Este consejo lo recordé cuando estaba pensando en mis resoluciones de año nuevo. Muchas veces nosotros hacemos nuestras resoluciones pensando en lo que nos va a hacer más felices. Queremos estar más delgados, una vida más disciplinada o componer las cosas que pensamos tienen la culpa de que no vivamos la vida como deberíamos.

Pero Santa Elizabeth nos dice que esa no es la manera de comenzar. No debemos decidir lo que queremos. Debemos hacer oración y escuchar lo que Dios quiere que nosotros hagamos. ¿Qué quiere Dios para nosotros? Al final, como lo dijo el beato John Newman (1801-1890) Dios quiere nuestra felicidad: “Dios conoce mi mayor felicidad… y él quiere dármela.” Entonces al hacer nuestras resoluciones para el año nuevo debemos comenzar haciendo oración para que Dios nos revele que es lo que en verdad nos hace felices, no lo que hace felices a otros o lo que el mundo nos dice que nos va a dar felicidad. Al abrirnos a lo que Dios tiene en mente para nosotros, nosotros no nos conformamos con una felicidad que es superficial, o que hace a otros felices. El primer paso al hacer una resolución es: creer que Dios quiere nuestra felicidad.

¿Qué significa hacer la voluntad de Dios de la manera que Dios lo quiere? Esto significa que debemos de ponernos diariamente en las manos de Dios, lo cual sabemos es un reto muy grande porque Dios es “totalmente Otro” y nos lleva por caminos desconocidos. Es aquí que tenemos que decidir, una palabra que viene del Latín de + caedere, que significa “cortar.” La gran decisión al hacer una resolución de año nuevo requiere confiar totalmente en Dios y que todo va a ser a su manera; un nuevo camino, nosotros no solamente sobreviviremos la cortada de lo que hemos hecho antes, sino en realidad estaremos más felices y satisfechos. Esta confianza nos cuesta mucho. Nosotros tendemos a seguir caminos conocidos, algunos hasta son caminos malos, porque esos caminos los conocemos y nos sentimos a gusto haciendo lo mismo. Pero esos caminos muchas veces no nos dejan llegar a nuestro potencial verdadero, esa felicidad que Dios quiere para nosotros. El segundo paso al hacer una resolución es: confiar en Dios quien nos va a dar la verdadera felicidad aunque esto signifique cortar por completo con el pasado.

Finalmente, nosotros debemos seguir este camino de hacer la voluntad de Dios no porque nosotros lo queremos o porque eso nos va a hacer sentir bien sino solamente porque es la voluntad de Dios y no la nuestra. Esto nos presenta un gran reto porque vivimos en un tiempo donde la voluntad humana es la regla con la que medimos nuestra libertad humana. El día de hoy, la libertad comúnmente se define como la capacidad de hacer lo que yo quiero. Pero al pasar los años nos damos cuenta muchas veces de que realmente nosotros no sabemos lo que queremos. Hay muchas opciones y decisiones en la vida de hoy. Nos sentimos presionados. ¿Qué debería pedir del menú? ¿Qué juego debería de ver? ¿Qué clase de carro debería de comprar? Al final tantas opciones terminan por esclavizarnos. Al decir que nosotros hacemos lo que hacemos porque es la voluntad de Dios, San Elizabeth nos ofrece una libertad de esa esclavitud. El tercer paso al hacer una resolución es: busca la libertad que viene cuando decimos como Jesucristo lo hizo “que no se haga mi voluntad sino la tuya.”

Hagamos algunas resoluciones para el año nuevo, pero hagámoslas creyendo que Dios quiere nuestra felicidad. Al confiar en Dios aunque nos cueste algo y al dejar la esclavitud que viene cuando tratamos de hacer nuestra propia voluntad, Dios nos hace totalmente libres al seguir Su voluntad.

- Tradujo Padre Miguel Mejia


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