Catholic Diocese of Spokane, Washington


La Paz Este Con Ustedes

"Nuestras Oraciones Familiares: Un Precioso Tesoro”

por el Sr. Obispo Mons. Blase J. Cupich

(Del edición 20 marzo 2014 del Inland Register)

“Me presento a la puerta de su casa.”

Con estas palabras el Papa Francisco comienza su carta dirigida a todas las familias (vea abajo) y una vez más demuestra su cercanía, ternura y atención especial hacia todas las familias.

Él les escribe a las familias para pedirles su ayuda y apoyo haciendo oración por la próxima asamblea general extraordinaria del sínodo de los obispos este otoño la cual tiene por nombre “retos pastorales para la familia en el contexto de la evangelización.”

En un estilo de escritura que ya caracteriza al Papa, él se enfoca en una imagen de la Biblia, para poder inspirarnos. El Evangelio de la presentación de Jesús en el templo nos dice como María y José llevaron al niño Jesús al templo para ofrecerlo a Dios. El evangelista san Lucas nos dice como cuando los papás de Jesús entraron en el templo “Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo reconocieron en Jesús al Mesías” (cf.lk2:22-38). Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios por que había visto la salvación. Ana a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se dispuso a hablar del niño Jesús.

El Santo Padre dice que el punto de esta imagen bíblica es totalmente claro: ¨dos padres jóvenes y dos personas adultas reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! El es la fuente inagotable de ese gran amor que vence al egoísmo, la soledad, y la tristeza. En su camino familiar ustedes comparten muchísimos momentos hermosos: comidas, descanso, las tareas de la casa, diversión, oración, excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… sin embargo si falta el amor no hay alegría; el amor autentico nos lo da Jesús. El nos ofrece su palabra, que ilumina nuestro camino y nos da el pan de vida que nos sostiene en las fatigas de cada día.

El Papa llama a nuestras oraciones, las oraciones de nuestras familias por el sínodo de los obispos “un tesoro que verdaderamente enriquece a la Iglesia.” El Papa Francisco invita a las familias a pedir que invoquen al Espíritu Santo para que ilumine a los padres sinodales y los guíe en su gran responsabilidad.

Abajo podrán ver la carta completa, al momento que escribo estas palabras estoy esperando la respuesta del Vaticano o nuestra conferencia de Obispos para ver si nos dan una oración para utilizar en nuestras parroquias. De no ser así, nosotros promoveremos una. Sin embargo cada una de nuestras familias debe recordar el sínodo en sus oraciones, pidiendo la intercesión de la Virgen María y san José para que nos acompañen por el camino del amor, bondad, generosidad y cuiden de todos nosotros.

- Tradujo Padre Miguel Mejia


El papa Francisco: ‘Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento’

Queridas familias,

Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.

Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias. Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad. Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.

Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías (cf. Lc 2,22-38). Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había “visto” la salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza. En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas de cada día.

Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la caridad. Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del Señor.

FRANCISCUS


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