Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Envueltos por la gracia"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 3 febrero 2005 del Inland Register)

En estos días a menudo me siento impactado por la noción de regalo. Esa vida, con todo lo que contiene, es un regalo. Miro mi propia vida y tengo que sonreír en admiración y asombro por todos los regalos que Dios me ha dado. Algunos de ellos son bastante obvios: recientemente, mi elección a la presidencia de la Conferencia de los Obispos de los EE.UU. El día que el Papa Pablo VI me escogió como el nuevo obispo de Yakima. La llamada de Dios al sacerdocio. Y el regalo de la gracia de Dios de encontrar estos desafíos y reconocer estas oportunidades. Nunca me lo hubiera imaginado.

Hay dificultades y desafíos en la vida de todos. En mi propia vida y ministerio, tuve el desafío de salir de mi hogar en el Valle Methow cuando aun era un muchacho muy joven y viaja cientos de millas para estudiar en el seminario en Ohio. Desafíos como maestro y, más tarde, rector de un seminario de una escuela secundaria, Mater Cleri en Colbert. Los desafíos de dirección como pastor, como canciller, como obispo. Cada momento, con una plenitud de oportunidades; cada momento, lleno de desafíos; cada momento, envuelto por la gracia. Cada momento, un regalo.

Hablando con papás, oigo historias similares. La alegría de un bebé recién nacido; tratar de abrazar los desafíos del crecimiento de ese niño; los desafíos únicos de cada fase del desarrollo de un niño, desde su infancia en hasta - bien, me han dicho que nunca se deja de ser padres. Cada momento, lleno de oportunidades; cada momento, lleno de desafíos; cada momento, envueltos por la gracia. Cada momento, un regalo.

Una percepción retrospectiva nos ofrece ese perfecto 20-20 visión que permite ver exactamente donde los regalos pueden haber estado, donde los desafíos estuvieron, que oportunidades fueron realmente disponibles. Ese reconocimiento puede ser más duro en el momento presente. Pero verdaderamente, toda la vida es un regalo de Dios.

Estos días recién pasados, esta realidad esta presente en Iglesia: a veces es difícil de ver nuestra situación como una oportunidad, dejó solo un regalo. Somos asediadas por desafíos en cada esquina. Como Iglesia, estamos haciendo lo mejor que podemos para hacer mejor nuestro Ministerio, ser el rostro de Cristo en el mundo. Todos estamos muy concientes que aun que hacemos todo esto, estamos en un constante e intenso escrutinio. Con todas las distracciones que tenemos, puede ser difícil recordar que todavía somos ministros como Iglesia. Nuestra familia diocesana, cubre 13 condados de la parte Oriental de Washington, continuar siendo Iglesia, hacer Iglesia: reunirnos para las celebraciones de la Eucaristía; celebrar los otros sacramentos; educar a nuestros niños en escuelas católicas, en los programas de educación religiosa, en el ministerio de la juventud, en el ministerio de los campos universitarios. Continuamos tratando de llegar hasta las comunidades étnicas. Celebramos en tiempos de alegría, nos consolamos en tiempos de pesar.

Educamos a nuestros futuros sacerdotes y diáconos. Si es la voluntad de Dios, se ordenarán dos hombres al sacerdocio en diciembre. Se ordenarán ocho diáconos en junio; y en esta primavera, se ordenarán dos diáconos como parte de su camino al sacerdocio.

Así como el resto de vida, todo ministerio es un desafío, una oportunidad, y un regalo. Y están envueltos por la gracia.

Con confianza en la gracia y la guía de Dios, tomé la decisión de dar un paso mas llenando documentos para la Reorganización del Capitulo 11, en la Corte Federal declarándonos en Quiebra el mes de diciembre pasado. Si está la voluntad de Dios, la diócesis emergerá de este proceso más fuerte que antes.

Sí, esto significa que algunas de las operaciones del presupuesto de la diócesis se consagraran a los costos del proceso de Reorganización del Capítulo 11. Tengo una responsabilidad ante ustedes como buen administrador de lo que ustedes dan para apoyar el Ministerio de la Iglesia. Tengo otra responsabilidad también: ser buen administrador de lo que se ha dado en el pasado. Muchas personas han sido tan generosas en ayudar a construir la Iglesia en la parte Oriental de Washington. Debemos honrar, y respetar esa generosidad, y los frutos de esos sacrificios. Esto, también, es parte de mi administración como obispo.

Ciertamente, deseo que la diócesis no tenga que enfrentar estos particulares desafíos. Ellos también nos proporcionan nuevas oportunidades. La Iglesia siempre ha sido una institución sentada con las fallas de sus miembros, incluso sus líderes, incluso de las personas en las bancas. Nosotros todos ganamos de alguna manera del ejemplo abundante de los santos, desde los Apóstoles hasta Madre Teresa de Calcutta. Ellos son parte de nuestra familia. Los pecadores, también, son parte de nuestra familia – y todos somos pecadores. Nos enfrentamos con desafíos, sí, pero también con oportunidades: oportunidades para vivir nuestro compromiso como Iglesia, nuestro compromiso de los unos para con los otros. Nosotros todos somos familia – santos y pecadores. Nosotros todos somos Iglesia – en tiempos buenos, y en tiempos malos. Nosotros todos enfrentamos los desafíos – y todos enfrentamos las oportunidades. Y esos desafíos, y esas oportunidades, envueltos por la gracia.

Esta emisión del Inland Register contiene información sobre la Ayuda Anual Católica. Esta petición es la mayor fuente de fondos para los ministerios de la diócesis para el próximo año fiscal: educar a los futuros sacerdotes y diáconos, el entrenamiento de las catequistas, comunicar el Evangelio en formas grandes y pequeñas. Espero que en oración considere su compromiso a la Ayuda Anual Católica de este año. Si nunca ha dado antes, por favor considere hacerlo este año. Si ha donado en el pasado, vea si es posible aumentar su donación, estaría muy agradecido. Ésta no es una hipérbole; No es una exageración: Su compromiso y su generosidad con la Iglesia son más importantes este año, como nunca antes.

Como San Pablo dice, agradezco a Dios cuando pienso en ustedes. Gracias por ser parte de esta familia diocesana. Gracias por estar conmigo para enfrentar los desafíos, reconocer las oportunidades, y aceptar alegre y agradecidamente el regalo de la gracia de Dios.

Sepan que oro por usted cada día. Por favor oren por mí también.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


Calendario del Señor Obispo Skylstad

Home | Bishop | Communications | Parishes | Catholic Charities


WEB CONTACT

© The Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved