Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"La jornada de la cuaresma"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 24 febrero 2005 del Inland Register)

Al principio de cada vuelo de la aerolínea, la aeromoza da las instrucciones antes del vuelo. El equipaje es guardado, los teléfonos celulares apagados, los asientos derechos y las mesas cerradas con llave en su posición. Hacen el comentario sobre la posibilidad de tener que usar las máscaras del oxígeno. Muestran donde están localizadas las salidas en el avión y como identificarlas.

La mayor parte de los pasajeros parecen estar obligados al anuncio. Lo han oído quizás docenas de veces.

No hace mucho tiempo me encontré con la historia de un pasajero que había olvidado al mensaje. Al final del vuelo, el piloto indicó que había un problema con el tren de aterrizaje. La aeromoza dio de nuevo las instrucciones, y este tiempo todo el mundo estaba muy intento a lo que tenía que decir. Esas instrucciones eran muy valiosas cuando tenían que enfrentar la potencialidad de una situación peligrosa.

Muy a menudo en la vida y en nuestra jornada espiritual, podemos tomar por sabido donde estamos en relación con el Señor y los unos con los otros. La jornada cristiana nunca debe dejarnos satisfechos de nosotros mismos, dejarnos en paz y olvidarnos, de nuestra profesión y de nuestras responsabilidades. Afortunadamente, cada año, el tiempo de Cuaresma nos regala una oportunidad para estar más preparados y alertas, como discípulos de Jesús y como miembros de una comunidad de fe.

Ciertamente un recordatorio muy vívido y severo, de quienes somos y donde nos dirigimos, es la simple pero poderosa ceremonia de la distribución de las cenizas. Me asombra siempre la popularidad del miércoles de la Ceniza, la atracción que tiene para muchos de nosotros. Quizás esta devoción se ha vuelto tan popular porque hay algo que nos libera, en el significado de este día. En el mundo tan complejo en el que vivimos, la simplicidad del símbolo y mensaje está de pie, es un severo contraste.

Las Cenizas son un símbolo poderoso de humildad y de nuestra necesidad de arrepentimiento. Las cenizas nos recuerdan nuestra mortalidad y nuestra dependencia total en Dios. Hablan de nuestra identidad y de nuestro compromiso con el Evangelio. También significan que mientras la redención en cada uno de nosotros, está todavía por cumplirse, no caminamos solos en nuestro viaje de la fe.

Nosotros sabemos muy bien que en un tiempo u en otro, cada uno de nosotros acabará en un montón de polvo, o cenizas. Somos mortales. El tiempo llega, para todo el mundo.

Los pasajeros, en ese avión con problemas, necesitaban escuchar. Cuaresma nos da la oportunidad escuchar - escuchar y responder una vez mejor a nuestras responsabilidades como seguidores de Jesús, escuchar y responder cuando continuamos en nuestra jornada de fe.

La cuaresma también nos proporciona la oportunidad de un cambio de corazón, un enfoque más claro en la visión del reino de Dios. Nuestras vidas deben ser una jornada de fe, pero también una jornada de conversión. Cuaresma es el tiempo cuando ponemos nuestra jornada espiritual en mejor orden, cuando verdaderamente enfocamos una vez mejor el lugar que Dios ocupa en nuestras vidas. ¡Dios ha sido tan bueno con nosotros! En su carta a los Efesios, San Pablo nos recuerda que nosotros “debemos poner esa nueva persona creada a imagen de Dios, cuya justicia y santidad nace de la verdad” (4: 24). Para todos nosotros, San Pablo nos desafía es un proyecto de toda la vida.

La cuaresma son 40 días de oportunidad, 40 días de regalo. Espero que para Pascua, hayamos crecido en profundidad espiritual. Ese regalo continúa, y la marca de la Cuaresma del 2005 queda con nosotros.

Éste es el año de la Eucaristía. Como el piloto quien anuncia el problema con el tren de aterrizaje, y las personas verdaderamente le escucharon, así la Cuaresma se vuelve una oportunidad para “escuchar” acerca de la importancia de la Eucaristía en nuestras vidas. Durante Cuaresma muchas personas hacen el compromiso de asistir a Misa diaria. Otros reconocen la necesidad de la Eucaristía como Pan de Vida, y la necesidad que tenemos que venir una y otra vez a la mesa del Señor para alimentarnos, escuchar la Palabra, y ver a Jesús en cada uno de los miembros de la comunidad.

Varias veces durante este año he tenido la oportunidad de celebrar la Confirmación/ Primera Eucaristía para jóvenes en nuestras parroquias. Una y otra vez, veo la ávida anticipación de los jóvenes cuando se acercan a su Primera Comunión. Después de que hemos recibido Eucaristía cientos de veces en nuestras vidas, la mayor parte de nosotros ya no están realmente tan ávidos. Es tan fácil tomar el sacramento, este don, como algo tan natural. Nos volvemos como esos pasajeros de la aerolínea - el mensaje de la aeromoza entró por un oído y sale por el otro. Puede ser que lo mismo pasa con nosotros con respecto a la Eucaristía.

Jesús, es quien nos invita una y otra vez. La celebración y la recepción de Jesús, en su Cuerpo y en su Sangre son momentos profundos, que nunca debemos tomar como algo natural. Nunca debemos acostumbrarnos, de modo que el conocimiento debilite la apreciación.

Cuaresma está aquí. Usemos bien el tiempo.

¡Mucha paz y bendiciones a todos!

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


Calendario del Señor Obispo Skylstad

Home | Bishop | Communications | Parishes | Catholic Charities


WEB CONTACT

© The Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved