Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"‘¡Habemus Papam!’"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 28 abril 2005 del Inland Register)

“¡Habemus Papam!” ¡Tenemos Papa! Éstas son palabras que resonaron a través de la Plaza de San Pedro y alrededor del mundo. La anticipación que siguió a la muerte del Papa Juan Pablo II fue tensa, cuando contemplamos los hechos frente de la Basílica de San Pedro. El humo blanco y el sonar de las campanas, señal de que teníamos nuevas noticias. El Papa Benedicto XVI, anteriormente Cardenal Joseph Ratzinger, fue la opción de los cardenales, quienes se habían separado en el cónclave hasta que hubieran cumplido su tarea. El cónclave fue relativamente corto, quizás una indicación de que la mayor parte de los cardenales, con meses de anticipación habían considerado las necesidades de la Iglesia y la persona que mejor reunió las cualidades para responder a esas necesidades en el papel del Nuevo Papa.

La noticia me llego después de que celebré la Misa en la Iglesia de la Asunción, en Walla Walla el 19 de Abril. Alguien apareció para decirnos que el humo blanco había salido de la chimenea de la Capilla Sixtina. Oí que el nombre fue anunciado, mientras manejaba a casa, para una conferencia de prensa, en nuestro Centro Pastoral Católico, a realizarse temprano en la tarde. En el camino, tuve entrevistas por medio de mi teléfono celular. Pude escuchar la radio satélite y seguir el desarrollo de los eventos. Fue una maravilla para mí, ver cómo la tecnología moderna ha hecho que la muerte y entierro del Papa Juan Pablo II, y ahora la elección de Benedicto XVI, este presente para todo el mundo.

Nunca, en la historia de la Iglesia, ha habido tanta publicidad, con estos acontecimientos, como en estas tres ultimas semanas. La mayor parte de nosotros - como un 60 por ciento de la población del mundo – el Papa Juan Pablo II fue el único Papa que la gente conoció. Fue el segundo reinado mas largo, como Papa en la Iglesia, en tiempos en que este oficio presento grandes cambios y desafíos. El hizo más de 100 visitas pastorales a otros países. Su accesibilidad al mundo de los medios de comunicación, y eventos especiales, tal como Día Mundial de la Juventud, lo hizo una figura muy querida, no sólo en la Iglesia, sino también en la escena mundial.

Cada Papa tiene dones únicos que traen a la oficina papal. Nadie tiene todos los dones. Ciertamente el Papa Juan Pablo II fue un Papa con notables dones. El Papa Benedicto XVI también es notablemente dotado. Tiene un intelecto teológico profundo y muy agudo. Por 20 años sirvió como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe – que, de por si, no es ninguna tarea fácil. Su humildad y su santidad de vida, contribuirán ahora en su rol único, como nuevo Santo Padre.

En el camino a casa esta mañana, escuché una entrevista con el Cardenal Walter Kasper, un compatriota y compañero del nuevo papa y prefecto del Concilio Pontifical por la Unidad cristiana. El Cardenal Kasper habló del prejuicio en contra del Cardenal Ratzinger y su visión teológica. El Papa Juan Pablo II fue único en su persona y en sus contribuciones; así también Benedicto XVI será único. Aunque los Papas Juan Pablo II y Benedicto habían sido amigos muy cercanos, obviamente fueron personas muy diferentes, y cada uno tiene su contribución única, personal que hacer al papado.

En el pasado y por varios años, he tenido el privilegio de tener varias reuniones con el nuevo papa. Lo he encontrado que es calido, que escucha, se preocupa con cariño, apoya, y es muy agudo en sus acotaciones. Tiene un buen sentido del humor. Aunque tiene 78 años de edad, tiene una experiencia tremenda en la Iglesia, que puede ser un recurso valuable de muchos modos diferentes.

Muchos entrevistadores me preguntaron si, debido a su edad, el Papa Benedicto podría considerarse un papa interino. Les señalaba que el Papa Juan XXIII, para muchos fue considerado un Papa interino, y todavía tiene un impacto tremendo en la Iglesia. El Papa Juan Pablo que solo fue papa por 33 días, aun así, ciertamente dejo su marca. Nosotros los obispos de la Región XII hemos tenido el honor de realizar nuestra visita “ad limina” con él y fuimos profundamente impactados por su carisma y su presencia. Su sonrisa rápida capturó al mundo.

El Papa Juan Pablo II se esforzó por enseñarnos cómo vivir. Ciertamente nos enseñó cómo morir. Ahora, con el Papa Benedicto XVI entramos en una nueva fase de la vida de la Iglesia. Como familia diocesana, lo felicitamos y le ofrecemos nuestro amor y nuestras oraciones al asumir esta nueva responsabilidad, en el servicio del Pueblo de Dios. El desafío es inmenso, y aun así dijo “sí” a la llamada de la Iglesia por medio de los Cardenales Electores. Continuemos estando presentes y atentos a él, como nuestro Santo Padre, de todos nosotros que juntos caminamos en esta jornada de fe. Apreciemos el maravilloso misterio de nuestra Iglesia, que siempre esta revelándose. Ciertamente el Espíritu Santo continuará manifestándose en medio de nosotros.

Mucha paz y muchas bendiciones a todos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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