Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Declaraciones del Sínodo sobre la Eucaristía"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 10 noviembre 2005 del Inland Register)

por el Sr. Obispo William S. Skylstad  El sínodo especial sobre la Eucaristía, ha terminado en el Vaticano el Sábado 23 de Ooctubre, con una misa de clausura en la Plaza de San Pedro. Cinco nuevos santos fueron canonizados ese mismo día. La plaza estaba casi llena.

       En mi ultima columna yo reflexionaba sobre los arreglos para el Sínodo (“Sínodo sobre la Eucaristía,” IR 10/20/05). También hablé sobre trabajo del sínodo, además de como se desarrollaba una declaración final, de ellas fueron aprobadas como 50 presentaciones que fueron entregadas al Papa Benedicto. Por su parte, el Santo Padre se dirigirá sobre este hecho en una exhortación apostólica, en un año o algo así.

Las presentaciones inicialmente fueron discutidas en 12 grupos pequeños, separados por idiomas. Yo estuve en un grupo de 24. Estos pequeños grupos fueron muy activos, y varios días fueron dedicados a estas discusiones. Yo encontré que la interacción de estos pequeños grupos fue muy respetuosa, aun honesta y franca.

El punto sobre la Eucaristía en general fue ciertamente apropiado, para terminar el Año de la Eucaristía instituido por el Papa Juan Pablo II en Octubre del 2004. Como la Eucaristía es lo sumo, lo más alto y fuente de nuestra vida espiritual, reflexión y discusión sobre este poderoso sacramento continua siendo muy importante. Nuestro tiempo es un mundo que rápidamente nos envuelve realmente. Secularización es un hecho en nuestras vidas. Movilidad, comunicaciones instantáneas, inmigración de los pueblos: estos y otros cambios radicales, han tenido un significativo impacto en la vida de la Iglesia.

Al término del Sínodo, varios temas emergieron. Ellos pueden encontrarse en el mensaje final de la Asamblea General.

• El primero es escuchar el sufrimiento del mundo. La celebración de la Eucaristía nos recuerda el sufrimiento de Jesús, pero también en este contexto los lugares que cargan tanto sufrimiento y quebrantamiento en el mundo hoy. Pobreza, terrorismo, desastres naturales, hambre son algunos de los hechos que afligen a la comunidad mundial.

• Segundo: durante la Ultima Cena, en la tarde de su pasión y muerte, Jesús nos dijo: “Haced esto en memoria mía.” Esta frase, junto a las palabras de Jesús en el capitulo sexto del evangelio de San Juan, es muy directo: “Les aseguro solemnemente, que si ustedes no comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, ustedes no tendrán vida en ustedes.”La celebración Eucarística ha sido una tradición constante en nuestra Iglesia.

El Sínodo reafirma fuertemente la renovación litúrgica proclamada por el Concilio Vaticano II.

• Tercero: Hay muchas luces en la vida Eucarística de la Iglesia. Celebraciones locales como internacionales, tales como el Día Mundial de la Juventud, son eventos que significativamente contribuyen a la vida de la Iglesia. Esperamos que el año de la Eucaristía traiga una nueva Evangelización para nuestra humanidad globalizada. La Iglesia en la mayor de sus habilidades necesita proteger un sentido de admiración y asombro ante la Eucaristía. La continua formación catequística es muy importante en este sentido.

• Cuarto: Aun cuando celebramos la eucaristía, debemos reconocer honestamente los desafíos de la renovación Eucarística. Hoy día ha disminuido el sentido de pecado. Nosotros necesitamos recuperar la práctica de la celebración del Sacramento de la Reconciliación, y con esto recuperar, y reforzar nuestra apreciación de los sacramentos.

La falta de sacerdotes en ciertas partes del mundo causa gran preocupación, ya que la Eucaristía Dominical no esta disponible para los fieles. El aumento de la presión sobre los sacerdotes a celebrar varias misas, a menudo en vastas áreas, en diferentes lugares, debe ser apreciado y reconocido.

El valor de la disciplina del celibato par alas Iglesias del Oeste fue reafirmado. La Comunidad de la Iglesia debe asumir su responsabilidad de apoyar las vocaciones al sacerdocio. Es un esfuerzo que todos debemos ayudar.

Sensibilidad y valor fueron expresados a los divorciados y vueltos a casar.

Hay mucha injusticia y sufrimiento en nuestro mundo. La Eucaristía nos llama a trabajar activamente por la Justicia y la transformación

• Quinto: Jesús nos dice, “Ustedes son mis testigos.” Todos somos testigos y sirvientes del amor de Dios. Los sacerdotes tienen la oportunidad de expresar y vivir ese amor de un modo especial. Los padres del Sínodo expresaron su gratitud a ellos por su servicio humilde y generoso. En cualquier vocación de vida en la que nos encontremos, cada uno de nosotros esta llamado a vivir su vocación bautismal. Nuestro amor mutuo es una prueba viva de la vida de Jesús viviendo entre nosotros. Un aprecio especial debe darse a las necesidades de las parejas casadas.

El sufrimiento, especialmente de los enfermos, incapacitados, riqueza que requieren nuestra atención y preocupación.

• Sexto: nosotros debemos recordar las palabras de Jesús: “Que todos sean uno.” La Iglesia se ha comprometido solemnemente al Ecumenismo.  Nosotros, todos somos responsables de este esfuerzo. Nos sentimos tristes de las separaciones las que nos impiden celebrar en común la Eucaristía.

Además, necesitamos apreciar nuestra relación de fe con los descendientes de Abraham: Los Judíos que fueron los primeros en heredar los mandamientos, y los Musulmanes.

• Finalmente, el mensaje del Sínodo concluye con una expresión de paz, llena de esperanza.

Que la tradición de la celebración de los sacramentos se profundice y aun sea aun un gran signo de la presencia de nuestro amoroso Salvador en nuestro medio.

Bendiciones y paz para todos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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