Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Apoyando la misión"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 2 febrero 2006 del Inland Register)

El mes de febrero ha sido tradicionalmente el tiempo para pedir a nuestra familia diocesana apoyar nuestra misión de la diócesis. Digo que ha sido una tradición, porque de mis días como un joven sacerdote recuerdo nuestro primer esfuerzo, en 1961, cuando el Sr. Obispo Topel empezó lo que se llamó entonces el DDF – el Desarrollo Consolidado de la Diocesis. Éso hace 45 años. Esta Colecta Anual apoya la oficina del obispo y los ministerios relacionados a nivel diocesano. Nunca hemos reclutado un impuesto diocesano para suministrar este fondo; muchas diócesis, hoy tienen ambos. El impuesto, o “diocesanum”, como se le llama, es para apoyar el tipo de necesidades menos notables por las cuales la familia diocesana es responsable, tal como administración de materias financieras y otras como estas.

En este par años recien pasados han sido un desafiado para la diócesis, cuando continuamos moviéndonos en el proceso de la Reorganización Capítulo 11 y, espero, pronto venga un pago de las demandas de abuso. Como les he dicho mucha veces, antes de entrar al Capítulo 11 de manera que podamos tratar a todas las víctimas de abuso sexual del clero de una manera justa. Segundo, necesitamos – y debemos – apoyar la misión continúa de la diócesis. Y finalmente, como los Obispos Católicos se han prometido en su Documento Constitucional para la Protección de Niños y Jóvenes, se debe asegurar ese esfuerzo, con la mejor de nuestras habilidades, para que tal abuso nunca vuelva a suceder.

En nuestra diócesis, como en todo el país, hemos hecho un gran esfuerzo por llevar a cabo el programa para crear un ambiente seguro. Para ustedes que están envueltos en el ministerio parroquial, saben lo completo hemos tratado de hacer este entrenamiento, de manera que sea lo más eficaz posible. Aunque periódicamente, uno oye la crítica que la Iglesia se ha vuelto atrás regresando a “sus negocios como de costumbre,” ésa no es mi percepción. Debemos comprometernos profundamente a un ambiente seguro, en el que se lleven a cabo los ministerios de la Iglesia.

El proceso de litigación ha sido muy costoso. Ahora cuando enfrentamos el futuro continuando la misión de la Iglesia y de nuestra diócesis, esta misión necesita apoyo. Nuestra oficina de la Colecta Anual Católica pide el apoyo para esta misión. Es importante para todos nosotros recordar que estamos en este negocio juntos, apoyando a la Iglesia con un espíritu de responsabilidad y generosidad. A menudo las personas apoyan sólo necesidades o programas específicos. Pero verdaderamente, la motivación debe venir del corazón: una motivación para apoyar la misión de la Iglesia, responder generosamente, enraizados en una espiritualidad que aprecia lo abundancia con que Dios nos bendice y como necesitamos compartir esas bendiciones dando generosamente. “Lo que has recibido como regalo, demos como regalo,” como Jesús nos recuerda en el Evangelio de Mateo (10:8).

Hasta recientemente, aproximadamente el 60% del fondo para nuestros ministerios diocesanos venían de la Colecta Anual Católica. Por el resto, contabamos con los fondos de ingresos de inversión, en una forma u otra apoyaron nuestra misión. Pero esa realidad ha cambiado dramáticamente: Hoy, aproximadamente 91% los fondos necesitados para apoyar nuestra misión debe venir del ACA. Ésto no sólo es debido a que los recursos de la diocesis han apoyado las litigaciones del Capítulo 11. Ya que aun antes estabamos tratándo esta compleja situación, sabiamos que teniamos que hacer algo para controlar esta pérdida, causada por lo caída de los créditos de inversión. Ya hemos tomado algunas acciones, en estos años recien pasados, teniendo menos empleados en nuestras operaciones. En mi conocimiento casi una de cada dos diócesis en el país han estado envueltas en el mismo proceso de proteger la misión, ser buenos administradores y sabios con nuestros recursos.

La Colecta Anual Católica no es un asunto como de costumbre este año. Pondrá el tono de la diócesis emergiendo de la quiebra. Si fracazamos en alcanzar las metas en las parroquias, esto tendrá un impacto directo, en las responsabilidades de la diócesis para salir con buen éxito del Capítulo 11. Éstas son dos situaciones que necesitamos reflejar sobre ésto. La amplia participación es muy importante. Hemos oído la observación antes: que aproximadamente un tercio del número de los miembros de las parroquias lo hacen bien; uno-tercero dona modestamente; y uno-tercio no da nada en absoluto. Esa realidad nos desafía a basar nuestros valores en la espiritualidad de dar.

(De pasada, ustedes deben saber que como grupo, algunos de los más generosos soportes del ACA, son los sacerdotes.)

Todos nosotros tenemos la necesidad de evaluar constantemente nuestra generosidad al compartir los dones con los que Dios nos ha bendecido. Si quiere hacer un buen examen de conciencia, mira su reserva en sus cheques o considere su tarjeta del crédito. Como San Pablo nos recuerda, Dios ama a quien da con alegría (2 corintios 9, 7); y Dios no se deja vencer en generosidad. Nosotros todos lo sabemos. Pueda ser que lo vivamos también.

Por favor: participe generosamente en nuestra Colecta Anual Católica.

Que el Dios de la paz y de la alegría esté con todos ustedes.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


Calendario del Señor Obispo Skylstad

Home | Bishop | Communications | Parishes | Catholic Charities


WEB CONTACT

© The Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved