Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Cuaresma nos llama a la integridad"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 16 marzo 2006 del Inland Register)

El 1 de marzo, empezamos a viajar por un camino que nos es familiar: la jornada de la Cuaresma. Es una jornada anual, que nos lleva a una relación más honda con nuestro Dios, jornada que nos invita a una comprensión más honda del misterio de la Pasión, Muerte, y Resurrección de nuestro Señor y Hermano, Jesús.

Puede haber una similitud sobre Cuaresma y otra. Después de todo, llega todos los años. Es un largo tiempo en el calendario - siete semanas – para centrarnos en un tiempo de reflexión, hacer un cambio de nuestras vidas, en prepararnos para celebrar el Triduo del Jueves Santo, Viernes Santo, y la Vigilia de la Pascua y la Pascua misma.

Cada año, recordamos hacer alguna clase de penitencia. Por algunos de nosotros, eso toma la forma de “dejar de” hacer algo, que si nos gusta, aunque innecesario, algún placer en la vida, o algo más penitencial, como verdaderamente ayunar más allá de los dos días, miércoles de Ceniza y Viernes santo, que es lo que la Iglesia nos pide. Para otros significa “agregar en” algunas prácticas como ahondar nuestro crecimiento espiritual durante este tiempo. Quizás esta Cuaresma, acostarnos un poco más temprano y despertarnos un poco más temprano, Tener algunos momentos de quietud al principio del día, en oración personal. Quizá esta Cuaresma, hacer una práctica de ir a Misa por lo menos una vez durante la semana, además de celebrar con la participación de la Eucaristía de cada domingo.

He sabido que algunos dejan de fumar - sólo por la Cuaresma. Otros achican su plato de comida de cada día, sólo un poquito - sólo por la Cuaresma. Aun otros pueden dejar de ver la Televisión, o dejar de tomar un combinado por la tarde, o saborear un chocolate – sólo por la Cuaresma.

Todas estas cosas pueden ser buenas. Mi propia - mortificación puede separarnos, alejarnos y ser distracciones innecesarias de vida y ayudarnos a que nos concentremos en lo qué es realmente muy importante para nosotros, como tratar de crecer en una relación más cerca de Dios, durante la Cuaresma y, de hecho, que continué todo el año.

En el centro de nuestras prácticas cuaresmales, sin embargo, debemos encontrar una capa de integridad.

Integridad parece tener en el mundo de lo civil una cantidad justa de discusión (y a veces en lo no tan civil!) dirigidas en estos días. Políticos, particularmente, les gusta tirar alrededor de recomendaciones en su propio sentido de integridad, o en la falta de integridad de sus oponentes.

Porqué hacemos lo que hacemos es un principio fundamental, la pregunta de base de cada uno de nosotros debe hacerse y preguntarnos que es lo mas apropiado al principio de Cuaresma. Donde es que nuestro sentido de integridad deja su marca.

Sospecho que cada uno de nosotros desposaría la importancia de un sentido de integridad - el tipo de espinazo, el valor personal que toma hacer lo que sabemos tenemos razón, lo mismo bajo circunstancias difíciles - circunstancias imposibles – e igual cuando pensamos que nadie parece estar con nosotros. La situación no justifica los medios. Hay norma y verdades inmutables. ¡Un dicho popular, particularmente entre los jóvenes, es preguntarse, “Que es lo que Jesús haría?” La respuesta a esa pregunta es normalmente un poco más complicada de como nosotros lo haríamos! Todavía, proporciona una buena salida el discernir nuestros motivos y la dirección de nuestro curso de acción en la vida.

Como cristianos católicos, tenemos las enseñanzas de nuestro Señor y de la Iglesia para ayudarnos a formar nuestra conciencia, entregarnos ese mapa, ese centro moral, que nos guía cuando nos movemos en la vida. Hacemos decisiones cada momento, cada día, sobre cómo nos conduciremos – en nuestros negocios, en la calle, en nuestras familias, en nuestras comunidades parroquiales.

El honor juega una parte. Integridad aplicada al lugar de trabajo: ¿Robo de mi patrón, sea pequeños artículos de oficina que se me suministra, o pago el tiempo que uso para mis propios propósitos?

¿Soy verdaderamente honrado? ¿Y si soy honrado, hablo con caridad, o uso el ser “parlante la verdad” como una excusa para ser innecesariamente cruel y perjudicial? ¿Vivo la verdad, en amor? ¿ (Efesios 4: 15) o me hace sólo sentirme superior y virtuoso?

Los principios que aplicamos a nuestro diario vivir también se aplican a nuestra resolución cuaresmal cuando caminamos hacia la Pascua. Tenemos que preguntarnos honestamente, con verdad, porqué hacemos lo que hacemos. ¿Hacemos abstinencia en orden de mantenernos distraídos, para disciplinarnos - o sólo perder poco de peso? ¿Nos alejamos de la Televisión de manera que pasamos tiempo en relaciones del edificio, con la familia, con la parroquia - o de modo que podemos hacer compras en el Internet?

La disciplina de Cuaresma nos alejan de las distracciones que nos guardan en nuestro propósito real: una relación más estrecha con nuestro amoroso Dios. Cuando aceptamos lo que nos pide nuestra jornada cuaresmal, nos permite aceptar también nuestra responsabilidad de actuar con integridad - el uno con el otro, con nosotros, y con nuestro Señor.

Que Dios les bendiga a ustedes durante este santo tiempo.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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