Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"El poder de la Pascua"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 6 abril 2006 del Inland Register)

El Congreso Católico de Jóvenes se llevo a cabo en Gonzaga Prep, el fin de semana del 24 al 26 de Marzo. Asistieron aproximadamente 450 jóvenes de alrededor de la diócesis, junto con sus padres y chaperones.

El evento tuvo un alto grado de energía e fue inspirador. El tema fue “Hoy y Mañana.” La juventud reflexiono sobre el estado presente de la diócesis con un sentido de jornada espiritual y con reflexiones Bíblicas. Ellos tomaron el peso de su oportunidad para responder a la misión de la Iglesia, como instrumentos de transformación y de jubiloso espera. Se recordaron eran discípulos de Jesús.

Deseé que todo el mundo en la diócesis pudiera haber tenido la experiencia del Congreso. Fue un poco menos de 48 horas, pero estaba lleno de ese espíritu positivo, que desafía, jubiloso, y aterrizado en un realismo.

Quizás podemos pensar en nuestra jornada la Cuaresma de la misma manera, en los mismos términos. Cuaresma, comienza con el miércoles de Ceniza, nos mantiene conectados con la tierra, en la realidad de nuestra jornada espiritual. El símbolo de la ceniza ciertamente eso es lo que nos recuerda. La intensidad de estos 40 días en preparación para el Triduo y la Pascua queda imprimada en nosotros. Es mi esperanza que esta experiencia profundice nuestra relación con el Señor y nuestro compromiso con el Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

La celebración del Triduo, en Semana Santa empieza en la tarde del jueves con la Santa Eucaristía, cuando conmemoramos la institución de este poderoso sacramento. Hay una continua discusión en la Iglesia sobre la Eucaristía y la necesidad para todos de apreciar este esplendido regalo. La Eucaristía fue el tema del Sínodo de los Obispos en Roma, en el mes de octubre recién pasado. Los obispos discutieron su preocupación de que la Eucaristía sea bien celebrada, la participación en la Misa, y un compromiso que se ha debilitado, las celebraciones del domingo. El Papa Benedicto XVI emitirá una respuesta al sínodo, dando una guía a la Iglesia para ahondar nuestras celebraciones Eucarísticas y asistiéndonos en mas adecuada y más una Eucaristía del pueblo.

El Viernes Santo comparte con nosotros la severa realidad de la Pasión y muerte de Jesús. Necesitamos que se nos recuerde una y otra vez de este gran acto de amor de Dios por todos nosotros. Amor dado debe ser también amor en retorno. Sacrificio dado para redimir a la humanidad debe ser sacrificio también de cada uno de nosotros para ser fieles al Evangelio y a nuestro compromiso bautismal. No podemos oír y revivir la Pasión con la frecuencia necesaria para darnos cuenta de la importancia que tiene esta historia en nuestras vidas, y el poder transformador que tiene. Nuestros sufrimientos en la vida vienen a nosotros de miles y variadas formas. El Viernes Santo nos recuerda que nos unimos al Señor Jesús durante este tiempo especial de su propia vida. San Pablo lo dice muy bien en su carta a los Colosenses: “En mi propia carne completo lo que falta en el sufrimiento de Cristo, por su cuerpo la Iglesia.”

La Vigilia de la Pascua, celebrada en la oscuridad, para enfocar nuestra atención en la luz de Cristo como la Pascua, el fuego es bendecido y la vela de la Pascua es encendida. Se pone antes de nosotros una vez más, en las lecturas de las Escrituras, la rica tradición de la historia de la salvación. La bendición del agua bautismal, junto con la celebración de los sacramentos de iniciación (Bautismo, Confirmación y Eucaristía) para los “elegidos,” se vuelven señales maravillosas y poderosas del poder como trabaja el Espíritu Santo en nuestro medio. La liturgia del Sábado Santo no es mas larga que un lunes de fútbol nocturno. Todavía esta la tentación de resistirse una ceremonia que parece tan larga es un tiempo difícil de superar. La presencia a una comunidad que celebra su fe también demanda de nosotros sacrificio.

El día de la Pascua llega con la memoria de ese momento en la historia de la salvación cuando se manifiesta el poder del Señor Resucitado, esta y estará para siempre con nosotros. Pascua es la Fiesta más grande del año para nosotros. Pascua es día de alegría, transformación, espera, y vida nueva. Pascua es una fiesta de luz, de la Presencia del Resucitado para siempre con nosotros. Pascua es siempre la gran luz al final del túnel de la oscuridad de la vida, cualquiera sea su estructura y forma que ese túnel pueda tomar. Los jóvenes en el Congreso de la Juventud católica reconocieron la oscuridad, pero instintivamente supieron que es mejor ver la luz que la maldición y la oscuridad. Muchas personas caen hoy en la tentación de maldecir la oscuridad. Maldecir oscuridad, no da vida. Ni nos da alegría y esperanza. El camino de Jesús fue y es muy diferente. Así debe ser también para nosotros.

A usted, nuestra familia diocesana, le expreso mi gratitud profunda y mis mejores deseos de una jubilosa, santa y bendita Pascua. En preparación a esta gran fiesta, que nos preparemos todos juntos para celebrar el Triduo Sagrado con devoción y una profunda gratitud.

Que Dios les bendiga a todos con mucha alegría y paz.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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