Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"¿Quién hizo a Dios?"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 18 mayo 2006 del Inland Register)

“¿Quién hizo a Dios?”

Ésta fue una pregunta penetrante que me hizo hace algunos meses uno de los niños de la diócesis. Después de una conversación sobre la materia, podría decir por la mirada en su cara que esta pregunta necesitó más reflexión.

Esto prueba en quien hizo a quien y que hizo que tuviéramos una considerable, chispeante discusión y algunas controversias recientemente. Cuando reflexionamos en el universo y su origen, oímos términos como evolución, “inteligente constructor,” creacionismo. ¿A menudo esta discusión ha convertido en preguntas sobre quien hizo a los primeros seres humanos, y cómo se hizo nuestro mundo y el universo? La materia vuelve sobre la relación de religión y ciencia. A menudo se perciben estar las dos disciplinas en conflicto, cuando verdaderamente no se necesitan ver de esta manera.

La Iglesia católica tiene una historia larga de interés en la ciencia, empezando por lo menos con el Papa Gregorio XIII, que estableció un comité para estudiar los datos científicos y las implicaciones que se requerían en la reforma del calendario, que ocurrió en 1582. El interés de la Iglesia y el compromiso los han envuelto. Hoy, tenemos el Observatorio del Vaticano, con dos lugares: uno en el Castillo de Castel Gondolfo, la residencia de verano del papa, y en Arizona, junto con un equipo de astrónomos dirigidos por el Jesuita Padre George Coyne.

El origen del universo y de seres humanos es de hecho una pregunta fascinante. El conocimiento científico y el saber - como se han expandido en décadas recientes. Observamos el pasado del universo, y lo observamos en el presente. Aun en medio de nuestro entusiasmo, el Papa Juan Pablo II expresó una preocupación: “está claro que las verdades de la fe sobre la creación están radicalmente opuestas a las teorías de la filosofía materialista. Ellos ven el cosmos como el resultado de una evolución de la materia reducido solo a la oportunidad y necesidad.”

En su hito 1950 la encíclica Humani Generis, el Papa Pio XII declaró que no hay ninguna oposición entre la evolución y la doctrina de la fe sobre hombre y su vocación. Papa Juan Pablo II reflexionó más allá sobre esta materia. El dijo que la teoría de la evolución ya no se debía considerar nunca mas como una mera hipótesis. Y continúa diciendo que debiera hacerse una distinción entre evolución como una teoría científica y un tipo de filosofía materialista que negaría a un Dios quién crea. El hace un fuerte énfasis al hecho que “el alma espiritual es creada por Dios.”

Mucha mas información se ha desarrollado en los años recientes acerca del origen del ser humano, así como del origen del universo. DNA y su complejidad nos han dado tremenda visión sobre la composición del cuerpo humano, aunque hay todavía mucho sobre él que no sabemos. Todavía el cuerpo es una realidad infundida con una alma - una alma hecha por Dios - que hace que nosotros estemos, aquí y ahora. Este misterio se hace aun más profundo, por un Dios bueno y delicado que nos ama a cada uno de nosotros, sin excepción. Por la fe nosotros sabemos que la promesa de Dios esta todavía por cumplirse. Aceptamos esto en la fe, no por la ciencia.

Por otro lado, cuando miramos el universo físico, observamos ahora una maravillosa muy dinámica realidad y una compleja realidad, que nos deja temerosos y admirados. Ahora sabemos que nuestro universo tiene 14 mil millones de años aproximadamente. Descubrimientos científicos y análisis nos han llevado a nuevos descubrimientos y discernimiento sobre la formación continúa del universo. Una vez en la Iglesia, se desarrollo un furor con respecto a la teoría de Galileo, y la pregunta fue si el sol giraba alrededor de la tierra o la tierra alrededor del sol. ¡Que poco es lo que sabíamos! Ahora hemos llegado a entender que nuestro sol es aproximadamente dos tercios del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. La luz del centro de nuestra galaxia toma 30.000 años en llegar a nosotros. Y en esta familia física de la Vía Láctea, hay un mil millones estrellas como nuestro sol. ¡Y en nuestro universo, hay 100 mil millones de galaxias con número similar de estrellas!

Esa realidad deja nuestras mentes agobiadas. Todavía la realidad dinámica del nacimiento y muerte de las estrellas, sobre lo que sabemos más y más, da una explicación al origen de los elementos en nuestro universo material. La magnificencia de este universo finalmente nos lleva a un Creador amoroso, que lo hizo posible.

Cuando reflexionamos sobre la relación de religión y de la ciencia, El Padre Coyne señala dos peligros.

Claramente Dios siempre hace los primeros movimientos. Todavía, se puede tener la tentación de tomar a Dios bajo nuestro mando. Este esfuerzo nos trae a un tipo de idolatría religiosa.

En cambio, puede haber una actitud, que le hace de la ciencia un dios y que la ciencia es la manera a todo conocimiento. Se puede etiquetar a este acercamiento como científico, y es también un tipo de idolatría. Como el Papa Juan Pablo II declaró en 1987, “La ciencia puede purificar a la religión de errores y supersticiones. Religión puede purificar a la ciencia de la idolatría y de falsos absolutos.”

Sus palabras pueden sólo puede llévanos a una común busca de la verdad y descubrimiento en este mundo maravilloso y asombroso en el que vivimos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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