Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Moviéndonos hacia el futuro"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 18 enero 2007 del Inland Register)

Más de dos años después que buscamos el Capítulo 11 como alivio para la diócesis debido al impacto financiero pendiente por las demandas de los abusos sexuales, se archivó un acuerdo en un plan de consenso de reorganización el 4 de Enero, ha sido un proceso largo, arduo, y complejo. Aun, como he declarado al principio de estos procedimientos, nuestro intento era dospliegos: primeros, ver la condición de todas las víctimas en una manera justa; y segundo, continuar la misión de nuestra iglesia local en la Diócesis católico de Spokane.

El Proceso del Capítulo 11 nos ha permitido que alentemos a todas las víctimas a venir y presentarse, de manera que podríamos responder a sus lesiones. Ese proceso trajo mucho más víctimas que se presentaron, fue mucho más de lo que podíamos haber imaginado alguna vez. Nosotros todos debemos admitir que estábamos deslumbrados del número increíble de niños, cuyas vidas fueron dañadas por estos abusos. La cantidad de la tragedia ocasionó el fracaso de la dirección de la Iglesia, apropiadamente reconoce y conduce el abuso en una forma oportuna. Estoy agradecido eso así por que muchas víctimas han venido para ayudar a la iglesia a reconocer y confrontar la magnitud del daño, que se ha hecho por aquellos que tenían la misión de presentar a Cristo al mundo. Estoy agradecido también a las víctimas que han dejado que la Iglesia le ayude en su difícil y penosa jornada, hacia la sanación integral de sus personas.

Sólo las víctimas saben el dolor y la herida que han experimentado. Puedo sólo expresa dolor por lo que pasó y les pide su perdón. El daño de sus almas tiene una petición especial y única en la generosidad del Cuerpo de Cristo.

En el proceso legal había cinco intereses mayores que se representó ante la Corte: el Comité de los Litigantes, el Comité de los Demandantes, el representante de las Demandas del Futuro, la Asociación de Parroquias, y finalmente, la Diócesis católica de Spokane. Una cantidad tremenda de trabajo se ha producido en los meses recién pasados para todos los partidos y sus abogados que se envolvieron en alargar el acuerdo, en el plan de consenso de reorganización. Aceptado por la Corte, este plan resolverá las demandas que se hicieron contra la diócesis y nos conducirán a la finalización del Capítulo 11. Estoy muy agradecido a todo el mundo que nos ha traído a este punto. Es de hecho un momento significativo. Muchos restos del trabajo, pero ahora tenemos una ruta que nos proporciona una dirección, cuando pedimos al juez Williams su aprobación conclusiva.

Como familia diocesana, necesitamos expresar una gratitud especial, al Juez Gregg Zive, jefe de quiebra federal que juzgo, en el Estado de Nevada, que cortésmente aceptó la cita como mediador federal, en esta situación tan compleja. Como indicó en sus comentarios sobre nuestra situación, ésta ha sido una de las emisiones más complejas, en las que alguna vez he mediado. Aun así, para el sistema legal, hemos podido traer un sentido de orden y de justicia a esta materia. La ayuda legal es costosa. Todavía a mi juicio, no había ninguna otra manera de alcanzar justicia, en una manera justa.

Algunos han deseado saber porqué debemos dirigirnos a las lesiones de las víctimas y ser responsables por el daño, cuando el abuso pasó hace décadas. Somos una Iglesia católica en ambas direcciones horizontal y verticalmente. Horizontalmente, nos esforzamos por ser una comunidad de fe en nuestra parroquia, en nuestra diócesis, y con la Iglesia Universal, aquí y ahora. Pero somos también un verticalmente una comunidad de la Iglesia. Ésta es una realidad que sabemos bien, en nuestra tradición sobre la Comunión de Santos. Cada año en el Día de Todos los Santos y Todo Día de las Difuntos, en las que celebramos nuestras relaciones con todos aquellos que han caminado su jornada antes que nosotros. Vivimos nuestra fe, en un espíritu que es pasado, presente y futuro.

Este acercamiento vertical es la que nos hace responsables por los pecados del pasado, fue muy real, durante el año del jubileo del 2000 cuando el Papa Juan Pablo II se disculpó una y otra vez y le pidió perdón por todos los actos deshonrosos que la Iglesia cometió en el pasado. Algunos de esos eventos fueron hace siglos. Fuimos conectados a nuestro pasado como individuos y como comunidad de fe. Como la Diócesis Católico de Spokane, queremos enderezar con lo mejor de nuestra habilidades los crímenes de abuso cometidos contra menores que han ocurrió en nuestro medio en el pasado.

Además de dirigir los males del pasado y debemos continuar nuestra misión, insistiremos que ministerio en la Iglesia en el futuro se producirá en un ambiente seguro por nuestros niños. La Iglesia Católica en los Estados Unidos se ha comprometidos en un esfuerzo tremendo, para dar entrenamiento para un ambiente seguro, para todos los que funcionan como personal y los voluntarios en la Iglesia, llevando a cabo La carta constitucional para la Protección de los Niños y los Jóvenes. Esta carta constitucional, esta en efecto desde el verano del 2002 y más allá han sido refinados recientemente, proporciona dirección para cada diócesis, parroquia e institución en el país para proporcionar seguridad a nuestros jóvenes. Las auditorias para revisar la realización en las diócesis, con el carta constitucional continuarán en el futuro, asegurando así que el carta constitucional continuará llevándose a cabo. Nunca de nuevo será negocio como de costumbre.

La esperanza de la aceptación de un plan de consenso de todos los partidos puede llegar a dar frutos. Ahora tenemos que movernos adelante para llevar a cabo lo que nos hemos propuesto, con esto como parte del continuar de nuestra nueva misión. Esto tomará un buen número de años. Desafiará nuestra generosidad. Estoy muy preocupado por las parroquias que tendrán que llevar la carga de $10 millones de dólares. Me duele personalmente, que los recursos de la diócesis se vayan todos y que nuestros Cementerios y otras instituciones deban tomar dinero de sus misiones para consolidar este plan. Pero creo que este plan hace posible continuar nuestra misión. Cojearemos al principio, pero continuaremos viviendo y predicando el Evangelio.

Durante los cuatro años recién pasados, nosotros como familia diocesana hemos pasado por una experiencia penosa y difícil, cuando hemos tenido que reconocer el gran número de víctimas de abuso sexual, principalmente en las manos de clero. Esta historia continuará teniendo un impacto en todo nosotros en los años que vienen. Nosotros como una familia diocesana debemos de tener sobre todo, un sentido de compasión por las víctimas. Aquellos que son perpetradores también necesitan de nuestras oraciones. Las consecuencias del pecado y la debilidad no son nunca fáciles de tratar. Oro para que continuemos compartiendo honestamente nuestro pasado. Ésta es una parte de nuestra misión.

Pero la sanación también esta en el futuro. Somos personas de la Iglesia edificando para el futuro con esperanza. La virtud de esperanza es una actitud de mente, creer que la Divina Providencia esta con nosotros y que el Espíritu Santo nos guiará. Básicamente como la fe, la esperanza son un salto a lo desconocido; no de una manera ingenua, tonta, pero con los corazones y las mentes alertas para ver cómo podemos todos cumplir nuestras responsabilidades, como discípulos del Señor Jesús.  ¡Es su misión! ¡Empecemos!

Que el Dios de la paz este con todos ustedes.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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