Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Centrarnos"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 1 marzo 2007 del Inland Register)

Ahora que estamos al principio de otro tiempo cuaresmal. Cada Cuaresma nos proporciona a todos nosotros – tanto como individuos y como comunidad de fe – una oportunidad para evaluar nuestras vidas y entrar activamente en un espíritu penitential. Entramos en ese espíritu con un sentido de expectante esperanza y alegría. Cuando les escribo estamos a sólo un día del miércoles de Ceniza, varios me han mencionado cómo anhelan entrar al tiempo de Cuaresma. Me doy cuenta de su necesidad por la Cuaresma, y veo cómo ellos se dan cuenta del beneficio que reciben de la experiencia de la Cuaresma. ¡De hecho, no nos pasa a todos lo mismo!

Ayer, en el Séptimo domingo del Tiempo Ordinario, visité la Parroquia de St. Aloysius para la celebracion de la confirmaciones y Primera Eucaristia, y por una visita a la parroquia en todas las Misas. La lectura del Evangelio de Lucas era, en la que Jesús nos dice “amar a nuestros enemigos,” y de la aprimera Lectura del Libro de Samuel, comparte el episodio entre Saul y David. Saul trata de matar a David. A David se le presenta la oportunidad de dar muerte fácilmente a Saul, pero en un acto extraordinario de compasión y reverencia, David dice Abishai, su compañero, que deben respetar a Saul, como ungido de Dios.

Las relaciones en nuestra comunidad de fe son una necesidad vital. Ellas dan un testimonio vibrante del llamado de Jesús a amarnos los unos a los otros, especialmente a amar a aquellos que nos odian o aun a aquellos que no nos caen muy bien. Han pasado cuatro años que no han sido fáciles para nuestra diócesis, cuando nos hemos acogido al proceso del Capítulo 1. Ahora parece que viene una resolución que nos llevará fuera de la quiebra. En todo estos cuatro años, algunas de nuestras relaciones se han estrezado. Hemos llegado al conocimiento penoso de que un gran número de personas han sido dañadas por el abuso sexual en los pasados 60 o más años.

Algunos individuos en nuestra comunidad no han estado de acuerdo con el curso de acción que hemos tomado, pero con significativas consultas a varios diferentes niveles, estamos ahora en un lugar que nunca habriamos podido alcanzar sin el proceso legal.

En cierto sentido, todos nosotros hemos sido dañados por lo que ha pasado. Primero que nada, estamos atentos a aquellos que han experimentado abuso. Esta serie trágica de eventos han tenido un impacto profundo en la credibilidad de los obispos, las comunidades parroquiales, la imagen de nuestra comunidad católica, y nuestra comunidad global. En muchos casos se han agotado o roto relaciones. Todavía, volvemos al Evangelio para escuchar las palabras de Jesús, que nos recuerda: de lo que debemos ser, y el testimonio que debemos dar. Ésas son palabras del Salvador que nos conducen a una curación, reconciliación, y a una totalidad como personas.

El pasaje del Evangelio de Lucas de ayer (6: 27+), Jesús es muy directo y nos desafía a: “Amar a sus enemigos. Hagan el bien a aquellos que los odian, bendigan a quienes los maldigan, oren por aquellos que los maltraten. No juzguen y no seran juzgados. No condenen y no seran condenados. Perdonen y seran perdonados.” Entonces, unos versos más adelante, encontramos a Jesús diciendo: “Por que con la medida con el que midieres seran medidos.”

La pregunta que podemos hacernos, sobre todo durante este tiempo cuaresmal, es ésta: ¿Cómo mido? Podemos medir con intolerancia, mirar en menos, negatividad, aspereza, arrogancia, creernos la rectitud misma - la lista puede seguir y seguir. Como el viejo dicho va, los pollos eventualmente vienen a dormir al hogar. Esa manera de medir volverá invariablemente a nosotros, como un bumerang. Éso es lo que Jesús nos dice. En cambio, amar, perdonar, “hacer a los demas lo que quisieramos que hicieran con nosotros” vuelve a nosotros también, en una poderosa, constructiva, manera de sanación.

Jesús nos espera tomar la iniciativa con estas calidades, sin esperar cualquier cosa en cambio. Todavía la realidad es que hay algo que vuelve a nosotros para hacernos mas fieles discípulos de Jesús y mucho más pacíficos en nuestros corazones.

Por mas de 20 años en Gary, Ind., una abuela mayor fue brutalmente robada y asesinada por cuatro adolescentes. El nieto hirvió de rabia hasta que un día se preguntó que es lo que su abuela pensaría. Supo la respuesta. Entonces otro pensamiento vino a él: ¿Qué esperaría de él como nieto? También supo la respuesta a esto. Pronto se volvió en abogado de la niña de 15 años que estaba condenada por el crimen. Eventualmente se conmutó su pena a 60 años en prisión, parcialmente por los esfuerzos del nieto. Cuando se le criticó por su acción, contestó: “Perdonando a Paula lo hice más por mí que por ella.”

“La medida con la que midieres, seras medido.”

Curación, reconciliación, y restauracion de relaciones tiene tanto que hacer con ese espíritu positivo de iniciativa y confianza en el funcionamiento de la gracia de Dios en nuestros corazones. Una tarde, ese nieto vino a darse cuenta de lo que su abuela pensaría, y lo que esperaría de él. Era es una señal de cómo el poder del Espíritu Santo puede trabajar en nuestras vidas, a menudo en momentos muy sorprendentes.

Durante este tiempo cuaresmal tenemos la oportunidad evaluar cómo vivimos, hasta la llamada de Jesús. Con tanto que sigue pasando en nuestras vidas, es fácil perder el enfoque y la determinación. Como comunidad de fe, podemos alentamos y apoyarnos los unos a los otros en llegar a ser aun mas fuertemente comprometidos a hacer vida las palabras del Evangelio.

Que Dios les bendiga y les de paz.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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