Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Reflexiones sobre las siete encuentros Regionales de Ministerio"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 12 abril 2007 del Inland Register)

Cada año, la Secretaría, compuesta por los directores de cada una de las secciones de la diócesis, hace un calendario de reuniones de los ministerios en las siete diferentes regiones de la diócesis, para intercambiar información, con la dirección pastoral de las diferentes parroquias. Hasta este año las reuniones se realizaron normalmente a medio-día, por varias horas a un tiempo, incluyendo almuerzo. Además de la Secretaría, los participantes incluyen a los pastores, diáconos, ministros parroquiales, y representantes de las instituciones católicas del área. Normalmente ha habido un tema de discusión para las reuniones, ciertos acontecimientos y recibir información sobre las opiniones y/o el impacto en la comunidad.

Este año, se realizaron las siete reuniones en un mes y se llevaron a cabo durante las horas de la tarde, así más personas podrían asistir. Además de la invitación de la lista acostumbrada, los consejos parroquiales pastorales, los consejos de finanzas parroquiales, y las mesas directivas de las escuelas también fueron invitados a participar. Tales reuniones son de inestimable valor para la comunicación de todos nosotros en la diócesis, hablar sobre ciertas materias, y escuchar las opiniones o sugerencias, al movemos en nuestra jornada de fe. Debo decir que los encuentros han tenido muy buena participación. Una vez más, quiero agradecer a las parroquias que nos han recibido para realizar las reuniones, por su excelente hospitalidad.

El tema general de este año fue el proceso del Capítulo 11, con un enfoque en tres áreas mayores: El número de abusadores, demandas contra ellos, y un ejemplo de muestra con algunos detalles que han sido de franco abuso; los arreglos financieros en el progreso, con respecto al pago, y cómo nos esforzaremos para realizar el pago; y finalmente, discusión de cómo trataremos de realizar in proceso de sanción para todos los que hemos estado en este asunto trágico.

En la primera sección de la reunión, además el número de abusadores y víctimas, me esforcé dar algunos detalle gráficos de lo que verdaderamente pasó en las situaciones de abusos sexuales. A veces hay falta de conocimiento sobre lo que verdaderamente paso en el abuso sexual y cómo las personas fueron atrapadas de verdad en las situaciones abusivas. A veces oigo declaraciones crueles: esas víctimas necesitan olvidarse de lo pasado, necesitan perdonar, y seguir adelante con sus vidas. Únicamente las víctimas saben lo que han experimentado y el impacto que el abuso ha tenido en sus vidas. Nuestra respuesta necesita estar llena de compasión, y tratar de hacerlo lo correcto en el sistema legal. Para el Proceso del Capítulo 11, nos hemos esforzado en hacer sólo eso. Constantemente, he dicho que nuestra primera procuración han sido el estado de las víctimas, que se han presentado que sean tratadas con igualdad. Segundo, necesitamos proteger la misión de la Iglesia.

En la segunda parte de las reuniones, el Diácono Mike Miller, que esta a cargo de los asuntos de negocios de la diócesis, nos llevó por algunas de las ramificaciones financieras del Proceso del Capítulo 11. Como la mayor parte de usted sabe, por meses ahora, la Asociación de Parroquias (AOP) se ha encontrado con sus abogados para proteger sus recursos y contribuir con el pago. En mi conocimiento, ésta es la primera vez que las parroquias, en esta magnitud han escogido adoptar el AOP, participar en el pago de manera que podamos movernos, reconstruir para el futuro. Porque somos una diócesis relativamente pequeña y tenemos pocos recursos, la participación de las parroquias será vital para una resolución final. Esperaría todos nosotros como una comunidad católica de fe podamos ver como tener un contacto compasivo con víctimas, aunque no fuéramos directamente responsables. La diócesis ha vendido todos sus recursos, y cuando nos movemos hacia el futuro, examinamos cómo podemos proteger mejor la propiedad de parroquias bajo el derecho civil.

En la tercera sección de las reuniones, discutimos la necesidad de un proceso de sanción y cómo podemos crear una actitud de curación, en nuestras comunidades católicas. Todo nosotros, en una manera u otra, hemos sido heridos por esta tragedia. Es claro que cada parroquia tiene su propia personalidad y necesidades. Varias organizaciones se han interesado también para ayudarnos a una sanción. Una vez, que estemos de acuerdo en un plan de consenso que nos llevará a salir de la quiebra, enfocaremos más discusiones sobre esta materia.

En las reuniones hubo tiempo al final para preguntas y discusión. Uno de los artículos que aparecieron varias veces fue: ¿Qué haremos nosotros para prevenir que este tipo de tragedia vuelvan a repetirse en el futuro? Hubo varias áreas que se tomaron.

Primeros, esta la carta constitucional para la Protección de los Jóvenes y Niños, aceptada por todos los obispos católicos de las diócesis de este país. Nuestro entrenamiento para un ambiente seguro realizado por todas nuestras parroquias y para el personal que trabaja en la diócesis, son un imperativo. Algunos dicen que la educación es una de las maneras mejores de prevenir a niño del abuso sexual. De las 195 diócesis, en los Estados Unidos, todos menos una ha estado de acuerdo para ser intervenidas, en cómo se llevan a cabo estas direcciones. Tal entrenamiento del ambiente es la caja fuerte, ha sido un compromiso fuerte, complejo, y continuado.

Segundo, la verificación de antecedentes que se hace a todo el mundo que es funcionario en la diócesis, para estar seguros, tanto como sea posible, que no hay nada en los antecedentes de una persona que indiquen que podría ser un peligro para un niño.

Tercero, un código legal de conducta ha estado en existencia en la diócesis ahora, por mas de 15 años. Hace pocos años, cuando la tragedia de abuso llego a ser conocida en nuestro país, se volvió a revisar nuestro propio código y se hizo mas apretado que antes. Aquellos de ustedes que trabajan con niños y jóvenes saben que tan exigente este código es – y así debe ser.

Cuarto, los exámenes de los candidatos para el seminario han mejorado. No hay ninguna manera completamente segura, que podemos descubrir si alguien en el futuro puede ser un peligro para los niños, pero todos los candidatos al sacerdocio son sicológicamente examinados para asegurar tanto como humanamente es posible que la persona es aceptable para la formación en un seminario.

Éste es el tiempo de la Pascua. Hemos experimentado un tiempo penoso y con muchos desafíos en la diócesis. La cruz nunca ha sido fácil, pero también debemos estar atentos a que somos un pueblo que vive la Pascua en nuestras vidas con alegría y gratitud profunda a Dios, por el regalo de la fe.

Que la paz y la alegría de Dios este con todos ustedes.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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