Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Un tiempo de gracia y bendición"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 14 junio 2007 del Inland Register)

La tarde del jueves 31 de mayo, a las 4:10 P.M. fue muy significativa, un momento histórico para nuestra diócesis. Ése fue el tiempo cuando nosotros como diócesis oficialmente salimos de la protección de la quiebra. El 4 de Diciembre 2004, fue otro momento significativo cuando nos declaramos en quiebra por el Capítulo 11. Pero esta única jornada, aunque no se envidie, ha llegado a una conclusión exitosa cuando nos movemos ahora hacia el futuro.

Es un alivio muy grande y estoy profundamente agradecido.

No necesito ir a detalles de lo que pasó y porqué. Quiero dar énfasis a que nos embarcamos en este proceso con la intención de tratar a todas las víctimas con igualdad, proteger la misión como iglesia, y asegurar que éste tipo de tragedias no pase de nuevo.

Muchos han transpirado duro en estos pocos años para traernos a este momento particular. Estoy así muy agradecido a muchos individuos. Al Padre Steve Dublinski, Vicario General de la diócesis y rector de la Catedral, así como al Diácono Mike Miller, Secretario Diocesano para los Asuntos de Negocio, y Mary Butler, Coordinadora de la ayuda a las Víctimas, han dado verdaderamente una batalla tremenda con una gran cantidad de trabajo, mucho más de lo que normalmente se esperaría de tales trámites de papeles. Su sabiduría y especialización son algo por lo que todos de nosotros, en la diócesis debemos estar muy agradecidos.

Varios equipos de consulta, tales como el Consejo Presbiteral, el Consejo de Finanzas, y el Consejo Pastoral Diocesano, fueron de una inestimable ayuda, procesando mucho información significativa en su desarrollo. Tomando decisiones muy pesadas, con un impacto a largo plazo que tenían que hacerse, la sabiduría y los discernimientos de los miembros de estos grupos fue crucial cuando nos movíamos en el proceso.

Con muchas reuniones de los sacerdotes y varias series de reuniones de los ministerios regionales en toda la diócesis, nos proporcionó oportunidades para compartir información y para dialogar. Con el impacto negativo de la crisis del abuso sexual, en la imagen del sacerdocio, los pastores de esta diócesis han sentido verdaderamente el calor del día y se han comportado admirablemente. Estoy también especialmente agradecido a ellos.

Al principio en el proceso del Capítulo 11, los pastores de las parroquias establecieron la Asociación de Parroquias (AOP), que se reunió mucha vez en estos últimos años. Su trabajo en colaboración con la diócesis fue una contribución inestimable a la emergencia del Capítulo 11. Bob Hailey, de Deer Park, el Co-Director Laico, y el Sacerdote Co-Director, Padre Mike Savelesky, Pastor de la Parroquia de la Asunción en Spokane, fueron lideres importantes en el esfuerzo de AOP.

La tremenda complejidad de la situación legal, exigió especialización legal que fue manejada por nuestros abogados de primacía, Greg Arpin y Sean Cross. Los abogados representan el AOP, sobre todo John Munding y Ford Elsaesser, también fueron muy útiles. La sabiduría y el compromiso de muchos que idearon el pago que finalmente resolvió este triste capítulo, en la historia de nuestra Iglesia local. Este resultado fue trabajo de toda la Iglesia. Pero ahora, seguimos adelante. Se debe pagar el compromiso, y estamos en medio de la recolección de fondos con este propósito.

Desde el principio hemos dicho que la conclusión exitosa a nuestro Capítulo 11 seria penoso, y lo ha sido. Todavía, oigo más historias, que puedo contar de aquellos que han hecho esta jornada especial, de una manera espiritual. Han experimentado un hondo sentido de Iglesia. Han compartido sus discernimientos espirituales que llegaron de su propia experiencia. Pensamientos como, “Jesús murió por los pecados de los demás,” y la analogía de nuestro país que se esfuerza por inventar males perpetrados por los japoneses Americanos, en la II Guerra Mundial, o a los Indios Americanos, fue compartido por muchos. Otros batallan con esta la jornada, en la Iglesia, y en las decisiones que se hicieron.

Dada la complejidad de la situación, no nos debe sorprender que algunos ha sido muy críticos sobre mi propio papel como Obispo. El abuso de niños es una declaración muy emotiva y es una declaración muy seria. Es entendible que se levanten sentimientos de enojo con la Iglesia y la dirección de la Iglesia. ¡Y debe ser! A tiempos podía apreciar esta crítica como arraigado, también como en honradas diferencias de percepción sobre estas declaraciones. Eventos locales, históricos y personales, heridas de hace tanto tiempo que es casi imposible ordenarlas en la realidad.

Les pido que recen conmigo y por mí, que todos nosotros podamos aceptar el hecho de que esta respuesta no nos sorprende.

Necesitamos ser pacientes y compasivos los unos con los otros.

Varias veces, he compartido mi creencia de que esta experiencia fue y será finalmente una oportunidad de gracia y bendición. De alguna manera ya lo ha sido. Personalmente, ahora puedo apreciar la Cruz de Jesús de una manera que nunca había podido apreciado antes. Ha sido siempre mi tentación ver la vida sin la Cruz como la mejor manera, pero no es así. Los frutos de llevar la Cruz fielmente es misterioso y poderoso. Jesús lleva las marcas de su propia crucifixión, marcas que finalmente han dado vida y salvación a todos nosotros. También llevamos nuestras marcas en esta experiencia; no físicas, pero no por eso, menos reales. El compartir los unos con los otros puede definitivamente fortalecernos como Cuerpo de Cristo.

Ahora nos movemos en un período de reconstrucción, de curación, de reconciliación, y de esperanza hacia el futuro. La primera iglesia empezó su trabajo de proclamar al Evangelio y ser fieles discípulos de Jesús. Cuando así lo hicieron, los Apóstoles irradiaban un espíritu de fe profunda, de alegría, y de apertura al poder del Espíritu Santo. Se hizo manifiesto el trabajo de Dios en y por ellos. Que esa señal de Dios siga trabajando en nuestro medio y que también de testimonio de la presencia de Jesús en y entre nosotros.

Que el Dios de la paz y de la alegría este con todos ustedes.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


Calendario del Señor Obispo Skylstad

Home | Bishop | Communications | Parishes | Catholic Charities


WEB CONTACT

© The Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved