Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"La asamblea de verano de los obispos"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 5 julio 2007 del Inland Register)

Cada tres o cuatro años, los obispos católicos de los EE.UU. se reúnen en una asamblea especial, normalmente tarde en primavera o a principios de verano. Las asambleas se reúnen en diferentes partes del país – hace cuatro años, por ejemplo, nos reunimos en Denver.

El propósito de la reunión no es tanto el negocio administrativo de la Iglesia si no un tiempo dedicado más a la oración y a la reflexión, dirigidos con ciertos temas. Ningún negocio es tratado en estas asambleas, pero hay muchos calendarios de reuniones de los diferentes comités un día o dos antes. Además del tema especial, un moderador espiritual comparte reflexiones durante la mañana y en la oración de la tarde. Este año el Cardenal Marc Ouellett, Arzobispo de la ciudad de Quebec, fue invitado para cumplir ese papel.

Este junio, la asamblea se realizo aproximadamente a 20 millas al Norte de Albuquerque, en el Pueblo de Santa Ana. Esta área de Nuevo México esta  empapada de una rica historia indígena, y la Iglesia ha estado presente por mas de 400 años. En la última tarde, nos reunimos en la histórica Basílica/ Catedral de San Francisco de Asís, en Santa Fe, aproximadamente a 40 millas al norte de donde nos quedamos, para la oración de la tarde y la comida. La comunidad de la parroquia local fue muy hospitalaria y el canto para la oración de la tarde fue excelente. Muchos de los obispos del Este no habían estado en el desierto del país antes, así el viaje y la celebración fue un obsequio especial para ellos. Santa Fe tiene varias iglesias históricas, incluso la famosa capilla con una escalera sorprendente de madera espiral atrás, fue hecha por un extraño, que la construyó y desapareció. Nadie sabe su nombre.

Los días de la asamblea constaron de la Oración de la Mañana, una presentación y discusión sobre un tema específico, seguido por la Eucaristía a mediodía. En la tarde, más tarde se cantó la Oración de la Tarde, acompañada por una larga homilía, seguida por un tiempo social y la comida. Uno de nuestras reuniones para la Oración de la Tarde constaron de un servicio de  conciliación, con la oportunidad para una confesión privada.

Este año el enfoque fue en cuatro temas, uno para cada día, reflejando las prioridades de la conferencia de los obispos.

El primer tema fue formación de la fe y catequesis. Dado la complejidad de la cultura y el mundo en el que vivimos, la formación en nuestra fe es muy importante. Debemos decir a la salida que tal trabajo es un desafío. Ahora hay muchos recursos disponibles, incluso el Catecismo de la Iglesia Católica y el Catecismo Católico para Adultos en los Estados Unidos. Los obispos recientemente comenzaron el trabajo de un texto guía de Catequesis para los estudiantes secundarios. Bien-formulado como herramientas de catequesis, motivación, el desarrollo de habilidades, maneras prácticas que podemos asistir en este esfuerzo: Todos éstos son muy importantes.

Unos obispos latinoamericano en la Aparecida, Brasil, hace algunas semanas hizo el comentario de que nosotros como Iglesia sabemos bautizar a las personas, pero falta la evangelización y la catequesis de ellos a continuación. Ese desafío es para todos nosotros en la Iglesia: continuar creciendo en el conocimiento de nuestra Iglesia y nuestras tradiciones de fe. Vivimos dentro de una cultura secular muy fuerte. Cómo crecer en el conocimiento de nuestra Iglesia y de nuestra tradición de la fe nos queda un desafío, un desafío que debemos tomar seriamente.

En el segundo día, el tema se centro en la familia y el matrimonio. La familia ordinaria ha estado bajo mucha presión por todos lados. Las disoluciones matrimoniales son todavía bastante altas; aproximadamente el 50% de primeros matrimonios, en nuestra sociedad son exitosos. Algunos de ustedes ha experimentado ciertamente la herida y el dolor del fracaso matrimonial. La Iglesia debe encontrar maneras de estar al lado de las parejas, sobre todo en las primeras etapas de su matrimonio.

Todavía el apoyo y la sensibilidad para aquellos matrimonios que han fracasado es una parte importante del ser de nuestra Iglesia. Nos esforzamos en preparar las parejas por medio de buenos talleres y movimientos como Encuentro Matrimonial. A veces la motivación no es alta a esta fase de preparación, pero la Iglesia trata de tomar seriamente la preparación de la parejas para este maravilloso, y todavía desafiante sacramento. Enriquecer los programas como Encuentros Matrimoniales ayuda a las parejas después de varios años de matrimonio. Reencuentro asiste a las parejas con problemas.

Mientras viajaba a Albuquerque, una aeromoza vio mi luminosa etiqueta amarilla (buena para identificar) Encuentros Matrimoniales, en mi portadora de la computadora. Me conto el cómo esa experiencia le había preservado su matrimonio. Uno de los obispos en Albuquerque hicieron el comentario, en una discusión sobre como apoyar las vocaciones, el matrimonio es el más importante.

Nuestro tercer tema discutido fue las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El estribillo constante en las presentaciones y discusiones fue la necesidad de desarrollar una cultura para las vocaciones. Un obispo de una gran diócesis me comentó que la cultura, en el diócesis que sirve, no apoya vocaciones nativas a su diócesis. Necesitamos evaluar constantemente nuestra actitud en ésta dirección.

El tema conclusivo se enfocó en la necesita de reforzar y proteger la vida humana desde el momento de su concepción hasta la muerte natural. Estoy muy orgulloso del trabajo de la Iglesia en este esfuerzo, pero tenemos tanto más que hacer. La violencia hacia vida humana toma así muchas formas en nuestra cultura, y como Papa Juan Pablo II lo declaró en su encíclica, El Evangelio de la Vida, tenemos mucho trabajo que hacer para promover la cultura de la vida. Tenemos el mensaje y la organización continuar hacer algo sobre ese desafío.

Estos cuatro temas nos proporcionaron a todos nosotros material para nuestra reflexión de verano y de oración. Con la guía del Espíritu Santo, espero que como Iglesia local podamos aceptar estos desafíos de una manera positiva cuando construimos para el futuro.

Bendiciones y paz a todos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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