Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Modelos de evangelización"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 2 agosto 2007 del Inland Register)

Hace varias semanas, en una conferencia de evangelización, en Madison, Wis., Cardenal Avery Dulles SJ dio una charla interesante sobre los modelos de evangelización (Origins, 17 de Mayo, 2007). Tomo todo esto de su muy conocido y apreciado libro, Models of the Church. Reconoció que sus observaciones tomadas sobre evangelización, también agregan citas de un futuro libro del Padre Timothy Byerley.

En la introducción a los comentarios, el desea saber si, los cardinales de la Iglesia católica de hoy, se parece a los Apóstoles, antes de la Resurrección, para ello abrió un agujero para mirar hacia arriba, en el cuarto superior, en la que los apóstoles estaban con las puertas cerradas con llave. Oh, quizás nos parecemos más a los Apóstoles, después de Pentecostés, que audazmente van a predicar la Buena Nueva. También desea saber si la interpretación popular del Concilio Vaticano II, tiene algo que ver, con lo que puede parecer ser un acercamiento menos agresivo de evangelización. Ciertamente, el Vaticano II se enfocó en la primacía de Jesús y la responsabilidad de proclamar el Evangelio. Todavía se había consagrado mucha atención a materias interiores de la Iglesia, tal como colegialidad, estructuras sinodales, y regionalismo. ¿Dio el Concilio mas énfasis al diálogo que a la proclamación?

Ciertamente un hito de documentación en la evangelización es Evangelii Nunciandi, del Papa Paul VI (1975), en el que declaró que evangelización es “la gracia y la vocación propia de la Iglesia, es su identidad más profunda.” Además, el Papa Juan Pablo emitió la encíclica Misión del Redentor (1990), de nuevo habla sobre la renovación de nuestro espíritu de evangelización.

Pronto empezaremos otra etapa del programa RCIA, clases de educación religiosa, y la formación continúa de adultos, estos seis modelos de evangelización pueden ser muy útiles, para todos nosotros, cuando reflexionamos sobre nuestra responsabilidad como evangelizadores, y en aquellos que están siendo constantemente evangelizados.

El primer ejemplo es el testimonio personal. Este modelo pareciera muy obvio, pero hay una profundidad considerable y un gran desafío, a ser fieles discípulos de Jesús. El Papa Juan Pablo II declaró en Misión del Redentor esto “si las gente de hoy pudiera entregar un testimonio más verdadero, como maestros, en experiencia de lo que enseñan, en la vida y en sus acciones más que en teorías.” San Francisco de Asís una vez le dijo a sus compañeros “que predicaran el Evangelio cada día, y si es necesario, usaran palabras.”

El segundo modelo consta del testimonio verbal, en varias formas. Éste se referiría a la proclamación, como las clases de educación de catequesis, y apologética. El Papa Pablo VI declaró que es “igual al testimonio aunque más fino, pero que a la larga demostrará su ineficacia, si no se explica, justifica, el hizo un explícito llamado, para hacer una proclamación clara e inequívoca del Señor Jesús. No hay evangelización verdadera si el nombre, las enseñanzas, la vida, las promesas, y en el reino, no se explica el misterio de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios.”

Hemos tenido en la Iglesia, una larga tradición de proclamadores maravillosos, maestros, escritores y misioneros que han dado un testimonio poderoso, en este modelo. Hoy, me asombra la tremenda generosidad, de muchos maestros, que se comprometen en la catequesis. Hace algunos meses celebraba los sacramentos de Confirmación y Primera Comunión, y el maestro de un estudiante me dijo, con mucha simplicidad, pero con una gran verdad, “a mí me encanta hacer esto.” Este trabajo es muy importante en la Iglesia, sobre todo en estos días. Este modelo también nos pide una respuesta, a todos nosotros, necesitamos ser evangelizados y catequizados.

El tercero modelo de evangelización es el culto cristiano. Somos muy bendecidos, en la Iglesia, con nuestra rica tradición, de nuestros ritos, sobre todo la Eucaristía. Nosotros los católicos podemos ser impresionados, por la intensidad y la sinceridad de la relación de la Iglesia con Dios, pero esa intensidad y sinceridad también toca a aquellos que no comparten necesariamente nuestra Fe. El Cardenal Dulles nos conto la historia de John Adams, en el tiempo de la Convención Constitucional, en Filadelfia, comentó que después de asistir a una Misa dijo, “Aquí está todo, se puede coger con la vista, el oído y la imaginación. Todo lo que puede encantar y embrujar al simple e ignorante.” Nuestro culto no sólo nos toca profundamente, sino también puede ser una fuente de encantamiento, de escrutinio, y de apreciación, cuando una persona busca una relación con Dios. Este modelo nos llama a celebrar muy bien y cuidadosamente, con mucha fidelidad a la tradición de nuestra Iglesia. Hace algunos meses, oí un comentario sobre la liturgia funeraria de la Iglesia, por una persona que asistió, y dijo esta observación, “Esta celebración basta, para querer hacerme católico.” No debemos desestimar el valor real, el poder de un rito bien hecho.

El cuarto modelo es la comunidad. En nuestro mundo secularizado y mecanizado, podemos encontrarnos en un anonimato colectivo. La comunidad debe ser tal, que sea una realidad que tenga significado profundo para todos sus miembros, pero también debe ser una atracción para que otros quieran entrar. El cardenal remarco este punto, con mucha fuerza, diciendo: “Si la Iglesia se ve como una cordial comunidad de amor y apoyo mutuo, en la cual todos tienen un corazón y una alma, atraerá a nuevos miembros, casi sin ningún esfuerzo.”

El quinto modelo de evangelización es la inculturación. En estos días en que somos mucho más sensibles a los buenos y negativos aspectos de nuestra cultura. Todos somos tocados por la cultura en la que vivimos. Pero también tenemos la responsabilidad de evangelizar la cultura, hacerla más humana, sensible a las necesidades de todos, sobre todo de los pobres. Es fácil criticar la cultura de hoy, pero es otra cosa y una materia más importante, es que nuestras acciones tengan un impacto positivo en nuestra cultura.

El sexto y último modelo son los trabajos de caridad, o el apostolado social. Ese modelo tiene una evidencia muy clara, en nuestras Caridades Católicas de nuestra diócesis y otras instituciones, de la Iglesia. La Bendita Teresa de Calcuta, capturó la imaginación del mundo por su simple, pero profundo ministerio, a su cuidado. Este modelo requiere muy pequeña explicación, ya que mucho de su esfuerzo esta dedicado a hacer realidad el mandato del Evangelio a la Iglesia.

Me he dado cuenta que mi propia reflexión, sobre estos modelos, han sido muy fructíferos. Al empezar otro año “un nuevo año” de la Iglesia, en Septiembre, podemos reflexionar en estos modelos y responder a ellos de manera que demuestren que tomamos en serio la misión de la evangelización.

Que la paz y la alegría de Dios este con ustedes.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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