Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"La parroquia: Un nuevo campo de misión"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 25 octubre 2007 del Inland Register)

Esta idea de la parroquia como un nuevo campo de misión fue el tema de una charla dada por Arzobispo Diarmuid Martin de Dublin en Melbourne, Australia, hace algunas semanas.

El significado de parroquia ha estado en muchas de nuestras conversaciones en los meses recientes en la Diócesis de Spokane. Hemos reestructurado todas nuestras parroquias según el derecho civil, teniendo presente al mismo tiempo que una parroquia es parte de la iglesia diocesana y parte de la iglesia universal. Estamos conectados profundamente los unos a los otros como parte de la Iglesia y del Cuerpo de Cristo.

Vivimos en un mundo que cambia rápidamente. Fuertes Influencias incluyen el aumento de conocimiento, movilidad, y la rápida expansión de las comunicaciones. Cada parroquia tiene su propia personalidad, única como comunidad de fe. Aun así, a pesar de todo de las oportunidades por movilidad y comunicación, el Arzobispo Martin hace este comentario, muchas personas viven en un “desierto social.” Quizás eso es lo que pasa en un entidad que se divide producto o en el proceso del individualismo, que esta presente en la cultura de nuestros días. El arzobispo señalo que hace 60 años, la gente vino a Iglesia en números mucho más grandes de lo que lo hacen ahora. La calidad de la liturgia entonces no pareció tener mucha diferencia. Algunos de nosotros recuerda los “viejos tiempos” antes del Concilio Vaticano Segundo, cuando a veces parroquianos podrían jactarse de que su sacerdote podía celebrar la Misa en menos que 15 minutos. ¡Ojala que la Misa sea rápida! Gracias a Dios esas actitudes han cambiado. Sabemos que esa no nuestra realidad hoy.

Los tiempos han cambiado dramáticamente desde entonces. La calidad y la belleza de nuestras liturgias son un imperativo. Y lo más importante, las parroquias son comunidades que traen a Dios en medio de nuestro mundo. Los sacramentos, sobre todo la Eucaristía, nos ayuda a encontrarnos con Jesús en una manera muy especial, una y otra vez. Como el arzobispo lo indicó, una comunidad parroquial debe ser la comunidad de aquellos que creen en que Jesús Cristo vino a revelarnos el amor de Dios. La Iglesia siempre esta compuesta de santos y pecadores. La misión salvadora de Jesús continúa entre nosotros, cuando trabajamos por la renovación y la conversión de nuestros corazones.

El Arzobispo Martin hablo de la competencia de los distintos tipos de espiritualidad que existen hoy. A menudo pensamos en espiritualidad cuando hablamos de nuestra santidad de vida, pero indica que hay también una espiritualidad materialista. Ésta es una competencia. La gente a veces puede disfrutar de la vida buena de sus esfuerzos materiales, éxito, riqueza, que no necesita de la Iglesia. Aun así, frente a Dios somos responsables. La complacencia temporal y el “sentirse bien” donde estamos, en corto tiempo nuestra espiritualidad puede volverse en una “espiritualidad material.” Finalmente, “los polluelos volverán al hogar a dormir.” El examen de nuestra vida espiritual, como individuos o como comunidades de fe, es un imperativo. El arzobispo hizo esta observación; “Una comunidad de Iglesia cansada caerá en un letargo largo. Una seguridad, cuidar que nuestra Iglesia sea fosilizada en sus seguridades. El mensaje del Evangelio no es un mensaje del pasado.”

Debemos recordarnos a nosotros mismos que de una manera u otra, todos nosotros estamos en esta misión. Un matrimonio está en misión. Así son los padres. Ninguna de esas vidas son fáciles; ni es la vida de un Religioso, o de un sacerdote. Pero esa es nuestra misión.

Las Parroquias están en misión también. Todo este trabajo de estar en misión significa que cada día que nos acercamos al terreno de nuestras vidas y nos pregunta lo que verdaderamente Dios quiere de nosotros. Nuestra respuesta debe ser de gran valor y entusiasmo, al aceptar la misión que recibimos de Jesús. Todos somos discípulos del Señor, y la verdad es que somos responsables y solidarios ante él.

Cuando pensamos en la misión de la parroquia, éstos son en los factores que debemos pensar cuando nos esforzamos en ser fieles a nuestra misión, como comunidades de fe:

• La parroquia es un centro donde se celebra la Eucaristía. El Concilio Vaticano Segundo nos recuerda que la Eucaristía es la “cúspide y fuente” de nuestra espiritualidad. Como católicos tenemos una misión de apoyo y participación en la celebración de nuestra comunidad parroquial. La Eucaristía sin una duda es uno de los signos más visibles de nuestro vivo discipulado y seguidores de Jesús.
• La calidad y la belleza de las liturgias de la parroquia deben ser una alta prioridad para todos nosotros. El descuido y no expresar su propio valor, no es positivo. Una planificación cuidadosa, preparar, participación, ambientación son algunos de los artículos de los que necesitamos poner atención.
• Una comunidad parroquial es una comunidad de fidelidad. Que se une con Dios en oración y no se debe relegar a mañana de la Misa del domingo, sino que debe pasar mucha vez durante toda la semana. Algunas personas expresan su fidelidad asistiendo a la misa diaria. Algunas personas lo hacen rezando el rosario diariamente. Otros lo hacen con una meditación diaria, o una expresión de gratitud profunda a Dios, por sus bendiciones, como la sorpresa de un bello ocaso.
• Una comunidad de la parroquia es una comunidad de amor, generosa y sensible a todos sus miembros, también con los recién llegados o los visitantes. El amor de Jesús y al prójimo es un testimonio poderoso, en nuestro mundo hoy, en el que advertimos caminantes con tanta amargura, alienación, y soledad. Así, como el amor de Jesús por nosotros, le costo la vida, así siempre debemos recordar lo que le significo ese amor por nosotros.
• Una comunidad de parroquial es una comunidad de conversión de corazón, donde el sacramento de la conciliación constantemente nos llama estar atentos a cómo le hemos fallado y en que pecamos. San Pablo nos recuerda la necesidad de “hacernos una nueva persona.” siempre estamos abierto al aprendizaje y crecimiento de nuestra fe. La Formación en la Fe es y debe ser una incesante y alta prioridad en nuestra vida.
• Una parroquia es siempre una comunidad y no una isla. Estamos llamados a estar conectados los unos a los otros, en una relación como hermanos y hermanas en Jesús.

Ésta es nuestra misión y nuestra frontera. ¡Que continuemos juntos nuestro camino!

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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