Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"¡Dar gracias siempre!"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 15 noviembre 2007 del Inland Register)

Nuestra fiesta nacional de acción de gracias pronto estará entre nosotros. Acción de gracias tradicionalmente ha sido un día maravilloso en que las familias se reúnan, a veces viajando grandes distancias, para que esta reunión sea posible.

Gratitud es muy importante en la vida de un fiel discípulo San Pablo en sus escritos a menudo se refiere a la necesidad de dar gracias: “Dar siempre gracias a Dios el Padre por todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5: 20), y “Ofrézcanse ustedes mismos en acción de gracias.” (Col 3: 15)

Para nosotros en la Iglesia católica, recordamos que cada Eucaristía es un acto de acción de gracias. Que afortunados somos cuando celebramos este sacramento una y otra vez, sobre todo los domingos, recordándonos la necesidad de agradecer a Dios. El Evangelio nos cuenta la historia de Jesús que sana a los 10 leprosos, y la admiración del Señor de que sólo uno de los 10 volvió para expresar su gratitud. Es fácil asumir como muy natural que recibamos tantos dones en la vida, pero este tiempo de acción de gracias, es una gran oportunidad para estar atentos y reconocer las muchas riquezas y las muchas maneras en las que Dios nos ha bendecido.

Para mí personalmente, agradezco a Dios por todos ustedes en la diócesis. Estos tres o cuatro años recién pasados, no han sido fáciles, cuando pasamos por la quiebra, pero la fidelidad y la generosidad de muchas personas que han demostrado poderosamente con sus vidas que son guiados/as por la fe y el compromiso a la comunidad.

Los sacerdotes han sido un ejemplo en su servicio al pueblo de Dios y a la diócesis en éste difícil tiempo. Estoy agradecido a muchos hombres que se han presentado para dedicar sus vidas al sacerdocio. Dado el tamaño de nuestra población católica en el Este de Washington, el número de las ordenaciones al sacerdocio de nuestra diócesis los últimos años ha sido realmente fenomenal.

Agradezco a Dios por nuestra comunidad de los diáconos. Los diáconos y sus esposas continúan siendo grandes señales de servicio en nuestra Iglesia. Podemos fácilmente tomar el papel del diaconado como algo normal. Si por alguna razón perdiéramos el ministerio de nuestros diáconos, estaríamos grandemente extrañados, estoy seguro de eso. Además de los diáconos, sus esposas proporcionan un apoyo valioso al ministerio del diaconado. Se dan así mismos, y eso es un poderoso testimonio.

Nuestras comunidades Religiosas siempre han proporcionado una rica expresión del acercamiento expansivo de la Iglesia en su ministerio. Las variadas comunidades de vida consagrada nos han proporcionado una presencia especializada maravillosa en la Iglesia del noreste por décadas y décadas. Comunidades que se han agregado recientemente a nuestra vida diocesana, con la llegada de las Misioneras de la Caridad y las hermanas de María, Madre de la Iglesia. Instituciones al cuidado de la salud e instituciones de caridad y amor por los más necesitados que han sido patrocinados por diferentes grupos de mujeres Religiosas y que han dejado un legado tremendo y un testimonio que continúa inspirándonos a todos. Comunidades religiosas de hombres que sirven aquí con gran distinción. Por lejos, la más grande de éstos es la comunidad Jesuita.

Estoy profundamente agradecido a las familias, madres y padres, maridos y esposas que viven su compleja vocación con gran dedicación y compromiso. Una y otra vez, veo a santos que dan gran testigo de santidad en sus vidas, a menudo en circunstancias que no son fáciles. Admiro el firme valor de las viudas y viudos.

Los padres solos que llevan esa responsabilidad con gran fidelidad, merecen nuestra gratitud, cuando enfrentan el gran desafío de ser padres o madres, a menudo solos. Muestran una tremenda fortaleza, integridad, y compromiso con sus niños. Pero no es fácil, y sabemos eso. Necesitamos estar agradecidos a todos ellos.

Miramos la variedad y cantidad de ministerios que se realizan en nuestras parroquias. Muchas personas que como voluntarios sirven en la catequesis, son miembros del coro y músicos, lectores, servidores, miembros de la parroquia y mesas diocesanas. A nivel diocesano estoy muy agradecido por la ayuda inestimable, la sabiduría de las personas que han contribuido en el área de las finanzas y de los presupuestos. Así de las muchas personas que participaron y nos guiaron en el proceso durante la Reorganización del Capítulo 11. La Asociación de las Parroquias fue una reunión notable en este período, por un par de años, ayudándonos en ordenar la complejidad de quiebra. Estoy más agradecido a aquellos que con su ayuda han demostrado un hondo sentido de preocupación por sus comunidades parroquiales locales, cuando una y otra vez discernían el mejor camino posible para el futuro. El apoyo generoso de nuestra gente por el pago del Capítulo 11, por nuestras colectas de las Caridades católicas, y de la Colecta Anual católica que han sido maravillosas.

Me doy cuenta por estos comentarios que son un pedazo de una “gran lista” de porqué necesitamos estar agradecidos. ¡Por ningún motivo es esta la lista completa! Necesitamos recordar estar agradecido. Somos así tan ricamente bendecidos por Dios, directamente y por los regalos generosos de muchos otros que respondieron “Sí” a la invitación amorosa de nuestra Señor.

Extiendo a todos ustedes mis mejores deseos de que tengan una Acción de Gracias bendecida y feliz. ¡Que Dios les conceda a Ud. y sus familiares mucha paz y alegría!

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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