Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Adviento: Un nuevo comienzo"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 6 diciembre 2007 del Inland Register)

La naturaleza repetitiva del año litúrgico de la Iglesia ha sido siempre una valiosa experiencia. Ciertas partes del año son devocionalmente más intensas que otras: Cuaresma, Pascua, Pentecostés, y Adviento. La Fiesta de Navidad, aunque no fue establecida en los primeros siglos de la Iglesia, se ha vuelto un día de fiesta muy popular en ambos mundos, religioso y secular. Hacemos notar que el término popular como Navidad y Santa Claus tiene su origen en la Misa de Cristo y San Nicolás.

En un mundo secular el tiempo antes de Navidad ha sido mercantilizado mucho más pesadamente. Ciertamente un aspecto positivo de este tiempo es una sensibilidad a las necesidades de los que amamos cuando compramos regalos que son prácticos y utilizables. El tiempo anterior de Navidad debe de ser también un tiempo en el que recordamos las necesidades del pobre y del vulnerable.

Éste tiempo es una gran oportunidad para dar generosamente. La Colecta de Navidad de las Caridades Católica es una señal visible de nuestro sentido de responsabilidad y buenos administradores. (Editor nota: Vea página 3 de esta edición de Inland Register.) Estas dos cualidades deben llevarnos a moderar nuestra compra de regalos y responder generosamente al pobre y necesitado. La mayor parte de nosotros tenemos mucho más de lo que requerimos.

La Música de Navidad en estos días llena el aire. Las decoraciones y luces están por todas partes, adornando los edificios tanto privados como los públicos. Creativos despliegues por parte de los dueños de casa comparten su alegría en esta estación que va pasando. Aunque el Día de Navidad mismo llega a un cierre, inmediatamente las estaciones de radio cesan de tocar música de Navidad. Los despliegues bajan. La vida vuelve a lo normal.

El acercamiento de la Iglesia es diferente.

El año nuevo litúrgico del Iglesia empieza con los primeros de los cuatro domingos de Adviento en preparación para la Solemnidad del Nacimiento de Jesús. Para nosotros el tiempo de Adviento es un tiempo de preparación y de una esperanzada espera. Cuando el día de Navidad llega, hay una gran celebración de gratitud y de alegría.

En los días siguientes del 25 de Diciembre, nuestra liturgia nos mueve al tiempo de Navidad. Nuestros himnos de Navidad continúan se cantándose; los pesebres del nacimiento queda en su lugar. El ambiente litúrgico y las celebraciones que siguen poco después, incluso la Solemnidad de María, la Madre de Dios, y Epifanía, nos ayuda a que el Espíritu de este tiempo “nos empape bien,” como fuera, y llegue a ser una parte de nuestra manera de pensar y de vivir. Como uno escritor espiritual comentó, “A menudo Navidad es un tiempo de la realidad, en un año de ilusión.” hay de echo algo sobre esta estación que nos hace especialmente sensible a los demás, para aquellos que pasan necesidad y aquellos a quienes amamos.

Las lecturas de la Escritura para las celebraciones de la Eucaristía durante este tiempo son ricas en mensaje y simbolismo. San Juan Bautista juega un papel prominente en las lecturas del Evangelio durante los domingos de Adviento. Juan predica una dirección clara sobre nuestra relación con Jesús: “debe aumentar; Debo disminuir.” es un mensaje que necesitamos oír, y oír a menudo, cuando tratamos de hacer realidad esas palabras en nuestros corazones, en nuestro diario vivir. “Arrepiéntanse, por que el reino de Dios esta cerca,” les dijo Juan a aquellos que le escucharían – hace 2.000 años, y hoy, y por todos los tiempos. Con un sentido de genuina urgencia, el Bautista nos alienta conducir toda la realidad de nuestra jornada espiritual. Hay una mezcla de santidad y pecado en todos nosotros. Debemos esforzarnos hacer un acrecentamiento por un lado y una disminución por el otro; ¡ésa es nuestra tarea y un desafío de toda la vida!

Las lecturas de Adviento también incluyen la visión imaginaria del profeta Isaías. ¡”Destruirán sus espadas transformándolas en arados y sus lanzas en podaderas.” “El lobo será el huésped del cordero y el leopardo se acostará con el niño.” “El desierto y la tierra reseca se regocijarán.” “Vengan, caminemos en la luz del Señor.” Es como Isaías habla a nosotros, no podemos ayudar pero somos alentados a tener esperanza!

Hay varios aspectos del tiempo de Adviento que podrían asistirnos para participar con mas fruto en este tiempo especial de preparación.

Una de las oraciones recientes más populares de reparación en la Iglesia durante esta estación de Adviento es la corona de Adviento. La mayor parte de nuestras parroquias tienen bellas coronas y velas, acompañadas por la oración destinada a cada semana. Estas celebraciones también pueden realizarse en el hogar. Después de todo éste es un tiempo de luces. Las velas de la corona de Adviento nos recuerdan nuestra necesidad de caminar siempre y en todas partes en la luz del Señor. Cristo es nuestra Luz.

Segundo, Jesús viene a cambiar en nuestras vidas. Jesús no sólo vino; ¡Viene! Cuando nos hacemos más sensibles a esta presencia salvadora, nuestras vidas son transformadas. Con la ayuda del Salvador podemos cambiar.

Tercero, en la totalidad de nuestras vidas, hay un hondo sentido de espera. algunos lo llaman el espíritu inquieto. Como seguidores de Jesús que celebramos su venida, debemos saber cómo se satisface esa inquietud.

Quizás sintamos eso de alguna manera, nosotros no vemos el misterio que es Adviento, la jornada espiritual que nos lleva a Navidad. Recuerden que José buscó comprensión también, cuando se dio cuenta de que María estaba inesperadamente embarazada. Pero llego a saber y entender. Así nosotros si escuchamos la Palabra de Dios y nos esforzamos por estar informados de cómo Jesús viene a nuestras vidas.

¡Que todos tengan un bendito y jubiloso Adviento!

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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