Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"La Jornada de la Vida"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 28 febrero 2008 del Inland Register)

Hoy cuando estoy escribiendo esta columna estamos en el Segundo Domingo de la Cuaresma. Las primeras lecturas de la Eucaristía están tomadas del Libro de Génesis. Dios llamó Abraham y Sara y les pidió salir su patria e ir a una tierra que Dios les mostraría. Respondieron a la llamada de Dios con fidelidad y llegaron a conocerse como nuestros padres en la fe. De una manara u otra, esa llamada continúa en nuestra moderna generación, para todos nosotros.

En la isla Ellis del Puerto de Nueva York hay un museo en este importante puerto de entrada de los inmigrantes que vinieron a los Estados Unidos en 1800 y 1900s. Muchos de nuestros antepasados llegaron por ese puerto, incluso mi padre.

Hace varios años visité ese museo y observe pared tras pared llenos de cuadros de inmigrantes que vinieron a los Estados Unidos para encontrar una vida mejor. A mí me gustaría pensar que el Espíritu Santo tiene mucho que ver con su decisión de venir a esta tierra Prometida. Sus vidas no fueron fáciles, aun así tenían la esperanza y el sueño de que ésta sería la tierra de oportunidades. A veces esas esperanzas y sueños no se cumplieron sino hasta la próxima generación. Muchos de nosotros experimentamos la sabiduría de su decisión.

Muchos de nosotros experimentamos un tipo de tener que salir, no tanto a otro país sino en el lugar donde vivimos. En cierto sentido, nuestra experiencia del Capítulo 11 y la reorganización de nuestras parroquias según derecho civil, es un ejemplo. Para mí, sobre y por encima de la jornada real en éste tiempo de desafío, ha habido una transición distinta, un cierto sentido de consuelo en las finanzas de la Diócesis, con mucho menos certeza, así cuando llegamos a la conclusión de este penoso episodio y construimos hacia el futuro.

Cuando visito nuestras parroquias frecuentemente me pregunto sobre mi propia situación de vida. El pasado mes de Abril como parte del pago de la quiebra y en la disposición de nuestros recursos de la diócesis, la casa de la obispo en el Oeste en Cleveland se vendió. Era un gran lugar para vivir. Tenía la oportunidad de invitar a subasta de comidas en la casa, la mayor parte de ellas en apoyo de las escuelas católicas. El patio de atrás nos proporcionó un espacio generoso para barbacoas de verano, y muchas buenas memorias. Tenía muy buenos vecinos en el área. Nos reuníamos dos veces al año, una vez por Navidad y la otra vez para una barbacoa de verano. Además, otras 10-15 barbacoas eran realizadas durante el verano para varios grupos de la diócesis. Esas reuniones eran una gran manera decir “gracias.” Pero cuando se vendió la casa, tuve que salir.

El Padre Dublinski, rector de la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes, me invitó vivir en la rectoría de la Catedral. Con mucha ayuda y ordenando las cosas que había reunido en los 17 años, hice la transición después de la Pascua recién pasada.

En un sentido de retirarse se puede considerar como una pérdida, pero en cambio, la vida en la rectoría de la Catedral ha sido una real bendición. El Padre Dublinski vive en el tercer piso de la rectoría, mientras los Padres Vincent Dao, Patrick Baraza (de Kenya, que enseña las universidades de Gonzaga y Easten Washington) y yo vivimos en el segundo piso. Las facilidades son para mí tan cómodas, como nunca las he tenido antes. Al lado de mi dormitorio y un cuarto de estar, tengo una oficina pequeña abajo, en el corredor que me proporciona una oficina adicional distante del Centro del Pastoral Católico, así como un espacio por mi estación de radio aficionado. Para mí, una de las consideraciones de mi radio aficionado fue no ser demasiado molesto con mi antena en el barrio, sobre todo en la rectoría de la Catedral. ¡No he tenido ninguna queja hasta ahora! También tengo un radio de onda corta simple en el auto, que me proporciona gusto mientras conduzco.

El vivir en la Catedral me da la oportunidad inter-actuar constantemente con los parroquianos y asistir por lo menos a algunos de los eventos y funciones en la Catedral. Cuando me es posible, puedo hacer la Oración de la Mañana y la Oración de la Tarde con parroquianos. Tiene la gran conveniencia de estar justo al cruzar la calle del Centro del Pastoral Católico. Vivir en una rectoría con un grupo de sacerdotes es también una ventaja. Aunque todos nosotros vamos por diferentes caminos, nuestra frecuente interacción es también una bendición. En estas últimas semanas el Padre Patrick nos ha mantenido al día frente a los acontecimientos en su país y hogar en Kenya, con la perturbarte situación después de las elecciones.

Continúo organizando subasta de comidas aquí en la rectoría, con hasta ocho huéspedes, en lugar de 10 que podría acomodar en la casa de Cleveland. El asado de verano se realiza en la Casa de Retiro de el Inmaculado Corazón de María, proporciona un excelente facilidad con lugar y patio para realizarlo allí. Verdaderamente, no hay muchos lugares donde se puede disfrutar una barbacoa mientras un ciervo vigilante se pasea a sólo una corta distancia. Los empleados han muy prácticos, y así mi tiempo de preparación se ha eliminado.

En total, este año recién pasado ha sido una jornada de una vida nueva.

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Finalmente, me gustaría invitarlos a unirse a mí en oración y ayuno el viernes, el 14 de marzo, en reparación por el pecado de abuso sexual, en la Iglesia. En los cuatro años recién pasados he mantenido un tiempo de oración en la Catedral desde la 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde, el viernes anterior al domingo de Palmas. Ustedes son bienvenidos a reunirse en la Catedral, pero yo reconozco que la mayor parte de ustedes no puede. Sin embargo, puede estar conmigo en espíritu y oración dondequiera que estén, y los invito hacerlo así.

Bendiciones y paz a todos. Les deseos una muy buena y bendita Cuaresma.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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