Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Todo es gracia"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 21 agosto 2008 del Inland Register)

Como ustedes saben, la Iniciativa 1000, en el voto de noviembre, se trata de asistir al suicidio. Si pasa, esta ley dejará que la comunidad médica asista a aquellos que quieren terminar con sus vidas. Así sería un cambio de la presente ley presente que la protege.

Mi padre se murió hace dos veranos al edad de 97. Su situación en los últimos momentos fue marcado por una deterioración gradual que comprometió su mente y cuerpo en los últimos años de su vida. En el último par de años antes de morir, pienso que me reconoció cuando traté de visitarlo por lo menos una vez al mes en el Albergue Armonía, en Brewster. Los viajes a y de Brewster siempre fueron tiempos de una rica reflexión para mí. Aunque mis visitas fueron relativamente breves, ellas permaneces como un rico tesoro en mi memoria. Tengo un retrato de nosotros juntos, de una de esas visitas.

Mi hermana más joven, Bertha Jean, se murió casi hace ocho años después de una larga enfermedad, en Bellevue. Cuando su salud se deterioró, admiré su valor interno y su fuerza. Como mi Papá, ella paso sus últimos años en un Hogar de Cuidados de Enfermos. Era muy dependiente de los demás para movilizarse, incluso para ir al baño. Cada día, su marido, mi cuñado, la visitó en el hogar de Cuidados – algo que admiré tremendamente.

Mi hermano mayor, Mike, de Okanogan, murió hace un año durante la Cuaresma. El también fue afligido con una salud muy deteriorada en sus últimos años. Él fue uno de los primeros, en nuestra área, de recibir asistencia en un ventrículo izquierdo asiste, que es una bomba especial que ayuda al corazón que no trabaja. En los dos últimos años, fue atado a una batería condensada que tenía que ser cambiada cada cuatro horas, cada día, todo el día – 24/ 7. Nuestra conversación siempre fue honesta y realista sobre lo que podía pasar. Requería cuidado y su esposa lo consideró un privilegio estar con él apoyándolo. Ese espíritu, también, me emociono profundamente. Mike murió a los 69 años.

Mi hermano menor, Steve, se murió en enero recién pasado en Wenatchee Oriental complicaciones de una cirugía de la bilis. En los últimos 18 años de vida, estaba motorizado en una silla de ruedas, que también podría usar el asiento de chófer en su auto especializado de movilización. A él le encantaba viajar por el campo, sobre todo en las montañas. Su esposa en todos estos años fue quien le dio sus primeros cuidados. También encontré en su espíritu generoso y totalmente dedicado a él. El siempre tenía un tipo de espíritu sobrevivió en él, y no nunca le oí que se quejara una vez.

Jubilado en sus últimos años de vida lo centraron alrededor de su familia, el teléfono, el Internet, y otras asistencias. Steve tenía sólo 61 al tiempo de su muerte.

Aunque hay tristeza, estas cuatro muertes en mi inmediata familia también han sido tiempos de gran gracia y bendición por mí, especialmente viendo como cada uno de ellos se acercaron a la muerte. Algunas personas han comentado recientemente que debe de haber sido difícil perder así a tantos miembros cercanos de la familia en un período tan corto de tiempo. Siempre se extraña la presencia física, por supuesto, pero tengo que decir hay algo relacionado estrechamente sobre estos eventos que fortalecen, inspiran, y enseña. Considero que esa realidad es más positiva, y es en verdad un regalo.

Tomando a propósito un corto camino en el proceso natural de acercarse a la muerte es más que la pérdida de una vida: se pierde la inspiración y la gracia. Estamos todo interconectado como familia de Dios, hermanos y hermanas en Cristo. En el Evangelio Jesús nos pide tomar nuestra cruz y seguirlo. Tenemos que respetar el regalo de la vida que se nos ha dado. La jornada de nuestra vida casi siempre es misteriosa. A veces nos sorprende. A veces es duro. Pero no importa que sea lo que la vida nos traiga, es Dios que nos ha dado esa vida. En las palabras de San Pablo, nosotros todos vivimos en un vaso de greda. Todos vamos a terminar. El final de la vida en este mundo vendrá en el tiempo de Dios.

Claramente, vida puede ser difícil, sobre todo cuando vivimos con más limitaciones, al acercarnos a la muerte. Puede haber sufrir. A veces hay necesidad de dependencia total en otros. Pero pertenecemos a Dios, y aceptamos la jornada de vida que Dios nos ha dado. Pecar contra la vida – incluso suicidio – es tomar de Dios su rol de justo en su Divina Providencia.

Nunca sabemos lo que Dios tiene pensado para nosotros. Hace algunos años, cuando visité al Arzobispo Murphy de Seattle brevemente antes de que muriera de una aguda leucemia, me dijo que el había aprendido mas en sus últimos meses, que en toda su vida anterior.

En la conversación reciente sobre la Iniciativa 1000, el enfoque de aquellos en favor de esta medida parece haber cambiado desde aliviar el dolor (el argumento usado hace pocos años cuando fracasó una iniciativa similar en Washington) a una opción personal. Sí, tenemos derechos, pero esos derechos no son absolutos. No tengo derecho a tomar la vida de otra persona, y no tengo el derecho a tomar mi propia vida. La realidad total de nuestras vidas es el Reino de Dios, y somos de Dios. ¡No debemos que hacernos “dioses”!

Finalmente, les ofrezco una sugerencia. Además de compartir información en los próximos meses sobre el mal de esta iniciativa, espero que cada uno de nosotros en la comunidad católica pueda tomar en nosotros la misión de acompañar a aquellos que están frente a un tiempo difícil al final de su vida terrena. Todos somos compañeros en la jornada. No hay ninguna excusa para dejar que cualquier persona se acerca muerte solo y no apreciado. Ese examen final sobre compañerismo final debe ser una de las misiones especiales de nuestras comunidades parroquiales.

En verdad, como San Pablo nos recuerda en su carta a los romanos, “Todo es gracia” (4: 16). Ciertamente es. Que apoyados los unos con los otros hagamos vida esa realidad.

¡Bendiciones y paz para todos!

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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