Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"La misión de la educación"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 11 septiembre 2008 del Inland Register)

Para la mayor parte de las personas, el comienzo de la escuela en septiembre es casi como comenzar un nuevo año. Para los principiantes este evento es un gran momento en sus vidas. Para muchos es una transición, a un nuevo nivel.

Éste es también cuando el tiempo de la catequesis empieza para nuestros niños católicos que asisten a las escuelas públicas o se les enseña en el hogar. El Domingo Catequético siempre cae el tercer domingo de septiembre. Se nos recuerda de la importancia de esta misión en la Iglesia y cómo atendemos esta misión apoyándonos unos a otros. El tema del Domingo Catequético de este domingo que viene es: “La Palabra de Dios, en la Vida y Misión de la Iglesia.” Este tema nos une con el Sínodo de los Obispos, que se reunirá por tres semanas, a principios de Octubre, en Roma.

Dado la complejidad de nuestro mundo y el generalmente el alto nivel de educación en nuestra sociedad, la formación y educación en nuestra Fe es vital. En el mundo secular se pide que se educan nuestros niños de manera que pueden hacerse ciudadanos productivos y apoyar a sí mismos y sus familias. El desarrollo de la fe es también muy importante, de manera que podemos vivir en un mundo profundamente conocedor de nuestra relación con Jesús y el reino de Dios, usando esos valores que nos asisten en hacer decisiones fundamentales de la vida así como darnos un sentido de equilibrio y perspectiva en un mundo siempre cambiante. Es fácil darse por vencido a la tentación de vivir sólo en lo secular. Aun, como pueblo de Dios, hay otra realidad que nos habla al centro de nuestro ser – porqué usted y yo hemos sido creados.

Usted y yo debemos tomar seriamente esta misión de continuar educación y catequesis en nuestras vidas. Ha habido una crítica significativa en los años recientes de la necesidad de desarrollar mejores materiales y programas de catequesis. El desarrollo de varios catecismos y compendios, junto con pautas para los varios niveles de formación de catequesis, incluso recientemente para esos años de la escuela secundaria, debe ser de una gran ayuda. La aprobación del proceso de aceptación para los textos de catequesis toma varios años. Es un Ministerio que nos desafía, pero todo este enfoque y esfuerzo indica que la Iglesia toma muy seriamente esa responsabilidad de formar e informa a los miembros de la comunidad, no importa los años.

Un efecto del Proceso de Quiebra del Capítulo 11 de la diócesis fue la disminución del personal de las oficinas diocesanas. Se emplea menos personal. Tuvimos que cerrar la oficina diocesana que vigila la educación catequética. Esto significó para nosotros también la perdida de la vigilancia del ministerio de la juventud a nivel diocesano, por lo menos por el momento. Esto significa que la dirección de estos ministerios tiene que venir del nivel local, de las parroquias. Los pastores son líderes muy importantes cuando dan un sentido de dirección y ayudan a que la comunidad comprenda la responsabilidad común de transmitir la fe. La catequesis no se acaba después de la celebración de los sacramentos de iniciación (Confirmación y Primera Eucaristía). El aprendizaje de nuestra Fe es un proceso de toda la vida. Es por eso que nosotros los adultos (y me incluyo yo también) necesitamos ser buenos ejemplos del deseo de aprender y continuar nuestra formación en la Fe.

Tales testimonios piden nuestro tiempo. La vida familiar puede estar muy ocupada. Hay opciones que tienen que hacerse. Para los adultos, la vida constituye un acto de balance entre: trabajo, familia, y la organización de otras actividades; algunas necesidades, y responsabilidades. Pero debemos de tomar seriamente nuestra responsabilidad de tomar un tiempo para nosotros mismos y para nuestros niños. Cumplir con la seria necesidad de mantener nuestras familias conectadas por el buen ejemplo y apoyo espiritual. Una terrible desconexión ocurre cuando los padres dejan a sus niños para la educación religiosa (o en una escuela católica) pero no los hacen asistir a Misa los domingos. En esas circunstancias, debemos buscar de una manera delicada pero firme de apoyar y alentarlos a vivir su responsabilidad. Ser padres es un papel que desafía, pero es también una gran misión. Toda la comunidad de fe debe tratar este aspecto de nuestra vida de la Iglesia. Hemos oído que la expresión de que toma a todo un pueblo criar a un niño. No es menos verdadero es el hecho que toma una comunidad de fe criar una comunidad vibrante y eficaz de catequesis y de formación en la fe.

Estoy muy agradecido a muchos que si han tomado seriamente esta responsabilidad de la catequesis. Los conozco muy bien en sus parroquias. Son generosos con su tiempo y se comprometen profundamente a la misión. Algunos ha hecho este trabajo y servicio por décadas. Todo nosotros les debemos una gran deuda de gratitud a todos ellos.

Un pensamiento final sobre la catequesis y la profundización de nuestro conocimiento en nuestra Fe: Siempre debemos centrarnos en el Señor Jesús. San Pablo tenía un gran conocimiento en esta realidad cuando dijo en los Gálatas (2: 19): “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí.” Sacramentos, Iglesia, y nuestro continúa formación nos mantiene en contacto con esa realidad tan profunda. Que lo vivimos a Él en nuestras vidas.

Bendiciones y mucha paz.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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