Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Un nuevo comienzo"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 15 enero 2009 del Inland Register)

Por decir lo menos, hemos empezado un nuevo año, en complejas circunstancias. El orden económico mundial se ha derrumbado substancialmente. El amargor trágico y odio entre Hamas y los israelitas ha hecho erupción en destrucción y pérdida terrible de vidas humanas.

En el área de Spokane cuando escribo esto, estamos en los garras de un invierno, como nunca antes. También, los obispos católicos de la Región XII estamos en retiro en el Centro de Retiro Palizades, en Federal Way, por seis días. Esto se ha vuelto un evento anual, desde el tiempo de Obispo Topel, cabeza de la Diócesis de Spokane 1955-78, en que comenzó este tiempo de reflexión, que juzgó así necesario para nuestra propia jornada espiritual de los obispos. La práctica también se ha extendido a otras regiones del país.

Hay 13 de nosotros aquí, con el Arzobispo Niederauer de San Francisco dirigiéndonos en reflexión y oración. ¡Lo que un tiempo importante por mí personalmente! Además, fuimos invitados a la celebración del aniversario de las bodas de plata del Arzobispo John Vlazny de Portland, en la Navidad recién pasada. En nombre de todos nosotros, lo felicite en este hito en su ministerio episcopal.

Pero regresando a nuestra presente situación en nuestro país y el mundo al empezar este Nuevo año:

Por un lado podemos mirar el pesimismo del momento presente, con muchos escritos y miedo. En cambio, podemos preguntarnos: ¿Qué es lo que Dios espera de nosotros, cuando experimentamos estos tiempos difíciles? Algunos lo tenemos mucho peor que otros, pero en estos días no puedo dejar de pensar, en lo qué le sucedió al pastor y a la parroquia en Gaza Strip. Hace dos años visité a Monseñor Manuel Musallam y la Parroquia de la Santa Familia, con su escuela con más de 1.000 niños. Los he tenido muy presentes en mis oraciones. Como nuestro Santo Padre ha indicado, la pobreza del odio y la pobreza del pensamiento, situaciones complejas que buscan resolverse por la fuerza, necesitan ser pensadas.

Muchos de nosotros, podemos empobrecernos por conductas y actitudes. Falta de perdón, falta de respeto por la dignidad de vida humana desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, falta de generosidad, falta de un espíritu comunitario y de solidaridad de unos con otros en la familia humana, falta de justicia: todo esto nos disminuye individualmente y colectivamente. Jesús vino a ser una luz para el mundo. Como Salvador de la humanidad, se debe tomar su mensaje de salvación seriamente y no marginalizarnos por la indiferencia y/ o falta de respuesta. Lo que observamos hoy en la parroquia, el barrio, el país, el mundo, exige una respuesta positiva de cada uno de nosotros. Sugeriría que consideremos cómo la fe, la esperanza y el amor, pueden guiarnos por las aguas de los problemas que enfrentamos.

Fe nos llama a una confianza honda en Providencia Divina. Dios está a cargo de nuestras vidas, y Dios nos pide obediencia. La Virgen Bendita María entendió este paso cuando se acercó a su propia vida. Cuan preocupante y misterioso, como fue la llamada a ser la madre de Jesús, dijo "sí."

Vida es un misterio para todos nosotros. De repente, hemos llegado a despertar en un rudo golpe del complejo y "sofisticado" sistema financiero, las personas que los manejaban ya no dan convicción y ni garantía. Para muchos la vida de sus ahorros y han perdido equidades. Quizás un forro color de plata en este total desorden de este negocio será asistirnos con aprecio, lo qué es muy valioso y un tesoro en nuestras vidas. Nuestra relación llena de fe en Dios es la única respuesta total a esa demanda.

Sí, por el momento, hay mucha negatividad en nuestro alrededor. Pero Jesús también nos pide ser personas de esperanza. Esperanza nos da la visión de futuras posibilidades. Fracaso y dolores son una parte del todo de nuestras vidas. Aun así no deben ser fuentes de desesperación o con el sentido que no hay nada que hacer. Finalmente, se cumplirá la promesa de Dios. Ésa es la gran esperanza de nuestras vidas. Todavía, cada uno de nosotros individualmente y juntos debemos poner nuestras manos al "arado" plantar de nuevo y empezar de nuevo muchas veces. Hay algo humilde sobre lo que experimentamos. Quizá un pedazo o realmente gran pedazo de humillación, y seremos muchos más saludables espiritualmente.

Finalmente, Dios nos llama a amar - amar a Dios, y amarnos los unos a los otros como a nosotros mismos. Por supuesto, la fundación de nuestras vidas se debe basar en el gran amor de Dios por cada uno de nosotros, y como respuesta, se nos invita a amar a Dios. De esa fundación amamos a nuestro prójimo, a ser prójimo. Con toda la nieve del invierno, estoy impresionado cómo la gente es consideradas de los unos para con los otros, si en ayudarse o asistirse los unos a los otros. Requerimos la ayuda de los demás. Amamos a quien podamos hacerles ser. la persona que Dios les llama a ser. Somos generosos con lo que tenemos porque Dios nos ha enriquecido de bendiciones y nos pide compartir en la administración. Eso significa y saliendo de nosotros mismos.

Estas tres simples pero poderosa virtudes están allí para ser vividas y enriquecer plenamente nuestras vidas. Son también virtudes que nos transforman, nuestra cultura y nuestro mundo. Que Dios nos concede la sabiduría, el valor, y la persistencia de vivir en cierto modo ésa habilidad de ver a los demás cómo la presencia de Cristo en nosotros puede hacer una diferencia.

Bendiciones y paz para todos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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