Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Bendiciones en dar"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 5 febrero 2009 del Inland Register)

Hace algunos días, compré un programa de impuesto para mi computadora, trabaja en mi ingreso de contribuciones, deseaba saber sobre algunas noticias inesperadas, finalmente completó mi trabajo, lo hizo de mi chequera por “deuda” y lo mandó por el correo de regreso.

Hay un antiguo chiste que dice que hay sólo dos certezas hay en la vida, la muerte y los impuestos. El gobierno representa a las personas de nuestro país, y ha determinado que es obligatorio participar en el apoyo del bien común, para apoyar ese “bien” lo hacemos con nuestros recursos financieros. Si no los pagamos, no pasaría mucho tiempo antes de que el Tío Sam viniera a golpear a nuestra puerta. Así éste es un negocio serio, como todos nosotros lo sabemos.

En años recientes en la Iglesia, hemos reflexionado sobre la necesidad para ser administradores cristianos. Uno de los últimos Arzobispos de Seattle, Thomas Murphy quien presidia un comité hace un par de décadas, este comité publicó una carta pastoral sobre nuestra responsabilidad como administradores de nuestro tiempo, talentos y tesoros en la Iglesia.

La Iglesia católica requiere apoyo financiero para llevar a cabo la misión de Jesús y de la Iglesia. Lo más importante, es que somos llamados a ser genuinos administradores por un cambio de corazón y un claro conocimiento de que todo que tenemos es de Dios. La Iglesia no nos obliga como lo hace el gobierno, pero si les pedimos que consideren seriamente cuan ricamente bendecidos por Dios hemos sido y cómo Dios nos llama a ayudarnos unos a otros. Todos nosotros somos parte de la misión de la Iglesia haciendo actual la vida de Jesús y proclamando el reino de Jesús.

Tenemos la responsabilidad de ser administradores del reino de Dios. Jesús en los Evangelios habla de administrador, en la parábola de los talentos. Esta administración es una expresión genuina de gratitud por las muchas bendiciones recibidas, en nuestras vidas. No hay equivocación en esto: hemos sido ricamente bendecidos. Recordamos la historia de los 10 leprosos que fueron curados por Jesús. Uno volvió a dar las gracias. Jesús lo hace notorio con su pregunta ¿dónde están los otros nueve, sólo uno ha vuelto para dar las gracias?

Hace algunos años, oí una charla que la estructura de la Iglesia es la forma en que ponemos nuestras manos en nuestra sociedad y en nuestra cultura. Estructura es lo que nos asiste con el trabajo y la misión continuada de la Iglesia. Esa estructura requiere apoyo financiero en todos los niveles. Mi deseo espiritual, es ser un buen administrador de lo que tengo y compartirlo con gratitud y generosidad eso es lo que hace la Iglesia. ¿Soy un buen administrador con los dones de Dios? Un repaso rápido de la chequera del último año nos dirá mucho.

Una vez más, nos embarcamos en la Colecta Anual Católica. Todo el mundo sabe que éstos no son económicamente tiempos fáciles, pero no obstante, son tiempos que nos llaman a evaluar qué es lo verdaderamente de valor, en nuestras vidas. Como San Pablo nos recuerda, “Dios ama a los que dan con alegría.” Un dador alegre. Un dador agradecido. El resultado de dar es que somos enriquecidos y bendecidos en la misma forma. La realidad es Dios nunca se limita en generosidad.

No necesito decirles que en este momento, nosotros como diócesis, tenemos serias responsabilidades de llevar a cabo la misión de la diócesis y recuperarnos de los pagos de Capitulo 11. Nos hemos esforzado a nivel de la diócesis de ser buenos administradores de los limitados recursos que tenemos para servir a la familia diocesana. Encontrará específicas explicaciones sobre administración, en los materiales de ACA de esta emisión del Inland Register, así como la información que hemos enviado a sus hogares individualmente. Nosotros deseamos hacer todo lo que podemos de nuestra parte para estar abiertos y ser transparentes con respecto a nuestras finanzas. Una manera de hacer esto es a través del excelente trabajo del concilio financiero de nuestra diócesis, cuyos miembros ayudan con la administración y con las decisiones importantes que necesitamos hacer. Este concilio ha sido una ayuda inestimable en los últimos años, cuando hemos tenido que caminar por aguas bastante agitadas.

Finalmente, debo preguntarme como obispo: ¿Cual es mi responsabilidad para con ustedes y nuestra iglesia local? No puedo separarme de mi propia responsabilidad. Aumento mi donación para la Colecta Anual Católica, ACA, para el año 2009. El Señor me ha bendecido ricamente, y necesito ser generoso.

Cuando reflexiono sobre este año recién pasado, Me siento sobre pasado por la generosidad y la fidelidad de muchos de ustedes. Hemos pasado juntos tiempos muy difíciles como diócesis, y su ayuda ha sido una inspiración para mí. La misión y el ministerio de la Iglesia en el Oriente de Washington continúan. ¡Demos Gracias a Dios!

Que Dios de paz y de alegría este con cada uno de ustedes. Juntos podemos continuar apoyando y levantando la Iglesia. Todo lo podemos lograr funcionando juntos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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