Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"En el camino . . . "


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 30 abril 2009 del Inland Register)

Hemos sido bendecidos, con una diversidad maravillosa de paisajes, aquí en el Oriente del Estado de Washington. En estos últimos meses, he viajado por la mayor parte de la diócesis. Durante éstas semanas de primavera, muchas parroquias celebran Confirmación/ Primera Eucaristía, lo que me mantiene en el camino la mayoría de las tardes. No me canso nunca de conducir a través de la diócesis. Encuentro que el terreno muy bello y variado y me proporciona una fuente rica de piadosa reflexión y gratitud.

Hace algunas semanas fui invitado a celebrar Misa por el equipo del Cursillo de las damas de la Centro Comunitario de Nespelem. Son tantas las personas que están envueltas en presentar los temas del Cursillo, sin mencionar a los candidatos que vienen a experimentar esta profunda experiencia de Cristiandad. Después de la Misas tenía un par de horas extras, para que manejar de regreso por el Gran Coulee, al centro de visitantes de la represa. Los despliegues de estos centros siempre los encuentro fascinantes, quizá debido a mi interés en la ciencia. Sin embargo, este tiempo me di cuenta de un despliegue que no había visto antes, sobre nuestros hermanos y hermanas nativos, que se cambiaron de sitio debido a los remansos detrás de la Represa del Gran Coulee. La confluencia de los Rios Sanpoil y Columbia ríos que fueron el lugar de encuentro de las tribus cuando venían a buscar salmón y a un encuentro social. Las historias de las personas que fueron desarraigados, de milenios de una larga tradición de reuniones en este lugar necesita ser apreciar por nosotros que no hemos tenido la penosa experiencia de perder la herencia de nuestro hogar.

Temprano, esa tarde me dirigí a República por una visita parroquial y para la celebración de la Confirmación/ Primera Eucaristía al día siguiente en la Iglesia de San Patricio, en Zarapito. Regrese hacia Nespelem, manejé a través del camino de las quebradas Manila, al Rio Sanpoil hasta República, conduciendo como una hora en la Carretera 21. La carretera del Balsadero de Keller a República es uno de los más bonitos, en la diócesis y no es muy usado. En la tarde después de la Misa y la comida de la tarde, en la Parroquia de la Inmaculada Concepción, en República, charlé sobre el área local con el pastor, Padre George Morbeck. Cuando nos dirigíamos a la iglesia, al día siguiente, me di un pequeño paseo alrededor del pueblo. Había venados en todas partes del lugar. Uno podría manejar casi derecho hasta ellos cuando paseaban alrededor de las calles y patios. En el oeste al lado del pueblo había un grupo de pavos salvajes que claramente consideraban sus derechos de casa.

La Iglesia de San Patricio, en Zarapito es la más pequeña en nuestra diócesis. El campo es bello, y admiro la fidelidad de esta pequeña iglesia parroquial. Por decir lo menos, la Iglesia estaba más que llena, con una estufa del aceite pequeña en el medio de la Iglesia, para mantenernos abrigados. Ésa es una experiencia muy diferente de los varios cientos de personas que uno encuentra regularmente en la Catedral ara la Misa, o más de 1.000 personas a una Misa en la Parroquia de San Patricio, en Pasco. Aun así, de algún modo la experiencia es muy rica. Ésta es la Iglesia, grande y pequeño, congregada junto al altar, celebrando la Eucaristía. No hay ningún lugar para realizar reuniones sociales en la parroquia, en Zarapito, así los parroquianos cortésmente abren sus hogares para una reunión, ponen la comida, sin muchos sin cumplidos.

En el camino a casa, la ruta mas rápida es sobre el paso Sherman, que también tiene su propia belleza. Aun en las tormentas de nieve, se mantiene el paso bien y con arena. Regresando al rio Columbia, hacia Kettle Falls, encuentro que la importancia histórica de esta área es inspiradora. La Misión de San Pablo, que ahora es un parque del estado, nos recuerda a los primeros misioneros que vinieron a esta tierra a compartir el Evangelio y evangelizar. Los Jesuitas fueron los primeros sacerdotes en esta área. Sólo bajando por el camino, hacia Colville, fue la Casa Madre de las hermanas dominicanas antes de que se movieran a Spokane. El cementerio de las hermanas esta aun allí, entre Kettle Falls y Colville. El Hospital Monte Carmelo, en Colville, que ahora es parte del Sistema de Cuidado de la Salud de la Providencia, es otro legado de su ministerio. Las hermanas dominicanas establecieron el Hospital San José, en Chewelah, que también es ahora parte de Cuidado de la Salud de la Providencia. Ambas instituciones son contribuyentes significativas en la economía del área.

Ford, Wellpinit, y las últimas parroquias del Oeste están localizadas en la Reservación de Spokane y son atendidas ahora por el Padre Jesuita Mark Hoelsken. En la Reservación de Colville están las parroquias de Inchelium, Keller, Nespelem, y Omak Oriental, junto con la Misión de Santa Maria, con su iglesia bellamente restaurada. Además, la Escuela Pascual Sherman localizada en la Misión se alberga en una nueva, bella facilidad junto con un nueva casa de troncos. Por años voluntarios de los Jesuitas han servido en esta escuela. Los padres jesuita Jake Morton y Robert Jones sirve estas parroquias. Joe Sehnert, un hombre laico, es el administrador de la Parroquia San Michael, en Inchelium, en el lado oriental de la Reservación

Ésta es sólo una breve reflexión sobre la parte central Norteña de la diócesis, limitada por el este por el Valle del Rio Pend Oreille y por el oeste por el Valle del Okanogan, sin mencionar la parte más occidental de la diócesis, en el Valle Methow. De verdad hemos sido bendecidos por cada parte de nuestra familia diocesana, dondequiera que nuestras parroquias están localizadas. Que siempre seamos agradecidos por las muchas formas en las que Dios nos ha bendecido.

Bendiciones y paz para todos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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