Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"El año del sacerdote"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 2 julio 2009 del Inland Register)

El Papa Benedicto XVI ha declarado 2009-10 el año del sacerdote. La declaración se produjo el 19 de junio, en la Fiesta del Corazón Sagrado. Esa fecha marca 150th aniversario de la muerte de San Juan Vianney en 1859, Cura de Ars en Francia.

San Juan Vianney es el patrón de los sacerdotes de las parroquias y se conoció por su extraordinaria santidad.

Su historia es de hecho notable. En un día y edad cuando tomamos nota de mentes brillantes o carreras gloriosas, Juan Vianney apenas hizo el seminario. Nació durante el tiempo de la Revolución francesa, y en su temprana vida no pudo ir al seminario porque su padre lo necesitaba para trabajar en la granja. Recibió su Primera Comunión en secreto porque a los sacerdotes de las parroquias no se les permitía celebrar Misa en público en ese tiempo.

Finalmente, a la edad de 20 anos, pudo empezar sus estudios para el sacerdocio. Forcejeó con sus estudios. A una vez había preocupación sobre si o no se debe ordenar. Brevemente antes de su ordenación se consideró ser un modelo de bondad. Finalmente se hizo la decisión de ordenarlo. El Vicario General de la diócesis comentó en ese tiempo “La Iglesia quiere no sólo sacerdotes sabios pero santos.” Cuando al joven Juan se le nombro como sacerdote en Ars, el pueblo constaba con sólo 260 personas. Todavía, este lugar llego a ser el lugar de su crecimiento en santidad. Finalmente, Ars se conoció en todo el mundo. Se dice que el Papa Pio X tenía una estatua de San Juan Vianney en su escritorio.

No se ha declarado el año de sacerdote porque sacerdotes (u obispos, por esa materia) han alcanzado una santidad perfecta. Ellos no lo tienen, ni tienen a alguien más. Todavía Jesús hace uso de instrumentos humanos, hombres imperfectos, a quienes llama a continuar el papel y la misión de los Apóstoles, hacer como lo hizo El. Es una tarea humilde, desafiante y muy importante en el mundo moderno, lo mismo que ha sido siempre. Dios llama a hombres de modo que se conozca su amor en el mundo por su servicio y compromiso de vivir fielmente el Evangelio de una manera excepcional.

Recientemente, nuestra diócesis ha sido bendecida con la respuesta pública y compromiso a la llamada de Dios a sacerdocio. El 3 de junio, ordené al sacerdocio a seis miembros de la Sociedad de Jesús, en la Iglesia de San Ignacio. El 28 de junio, se ordenarán por la Diócesis de Spokane, en la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes a tres nuevos sacerdotes. Aunque oímos comentarios sobre la crisis de un número insuficiente de sacerdotes, en ciertas áreas de nuestro país y del mundo, hay señales de respuestas generosas y un continuo esfuerzo por apoyar esos que se han sido llamados a este ministerio. La realidad más importante de todo, es que Dios nos llama a cada uno de nosotros a ser. En el caso del sacerdocio, se afirma esa llamada oficialmente por la Iglesia aseguradnos que es genuina y apropiada.

Al anunciar este año especial, Papa Benedicto XVI señaló que el sacerdote vive su vocación en una dimensión eclesial, comunitaria, jerárquica, y doctrinal. La eclesial o dimensión de la iglesia nos recuerda que siempre somos parte de la familia de la iglesia. El papel del sacerdote y su misión debe ser como la de San Juan Bautista, que dijo: “EL debe crecer y yo debo disminuir.” El sacerdote principalmente trae a Dios al mundo, no así mismo. La misión de la Iglesia siempre se lleva a cabo por el sacerdote con un sentido profundo de unidad y comunión con la Iglesia. La especialización del sacerdote debe ser su relación con el Señor en relación a todo el pueblo de Dios. El aspecto jerárquico del sacerdocio es un recordatorio de este orden en la Iglesia que ayuda a mantener todo unido en un estructura. El aspecto doctrinal de sacerdocio hace visible el aspecto de instrucción de su ministerio, basado en la rica tradición y enseñanzas de la Iglesia.

El año del sacerdote nos ayudará a todos a apreciar y afirmar este don en la Iglesia. Por favor recen por los sacerdotes, que sean fieles a su profesión. Por nosotros que somos sacerdotes, con nuestras limitaciones, tenemos la oportunidad este año del sacerdote de hacernos cada vez más fieles a la conversión y el crecimiento espiritual. Nosotros los que somos sacerdotes tenemos una muy seria y humilde responsabilidad ser buenos sacerdotes, balancear nuestras vidas con un espíritu de oración, y horarios exigentes que nos demandan generosidad y un comprometido servicio. También necesitamos estar profundamente agradecidos por las ricas bendiciones del pueblo de Dios al que servimos y estamos en contacto, así también con muchos a quienes servimos y entramos en sus vidas en circunstancias muy humanas y llenas de fe.

Para todos nosotros en la Iglesia, vamos juntos en la fe. Apoyémonos unos a otros en una actitud de amor, compasión, y esfuerzo, para traer lo mejor a todo el mundo. A ustedes, a mis hermanos sacerdotes, expreso gratitud profunda y constantes oraciones.

Bendiciones y paz para todos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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