Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Reflexiones del verano"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 30 julio 2009 del Inland Register)

El verano ya ha pasado más de la mitad. Esta referencia de mediados de julio nos da la oportunidad para ofrecerles algunas reflexiones sobre los meses recién pasados y los qué están por venir en el resto del verano.

Nuestra diócesis ha visto varios eventos significativos recientemente.

En dos ocasiones separadas se han ordenado hombres al sacerdocio: seis Jesuitas en la Iglesia de San Ignacio, y tres sacerdotes diocesanos en la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes en Spokane. Nueve hombres que han hecho el compromiso en el ministerio del sacerdocio en la Iglesia. ¡Lo que un regalo de Dios!

La bendición del altar del nuevo seminario Bishop White marca un nuevo capítulo en nuestra formación del sacerdocio en el programa de la universidad. Estoy muy agradecido de la fidelidad de la diócesis que lo ha hecho posible. Varios eventos por venir en el verano continuarán nuestra celebración; por ejemplo, los sacerdotes de la diócesis celebrarán en Bishop White el 4 de Agosto, la Fiesta de San Juan Vianney, el patrón de sacerdotes de las parroquias.

El 10 de julio, asistí a la reunión en Coeur d’Alene de los regentes y fideicomisarios de la Universidad de Gonzaga. Durante esa reunión, El padre Jesuita Robert Sptzer recibió un homenaje especial, después de completar 11 años como presidente de la Universidad Gonzaga. En nombre de nuestra familia diocesana lo felicite y le agradecí por lo que ha hecho por la Universidad de Gonzaga y por la Iglesia local. La colaboración de GU con nuestro programa de la formación del seminario ha sido excelente, y el Padre Spitzer ha sido parte integral de esa colaboración. Sus habilidades únicas, su gran amor a la Iglesia y academia, y su regalo para reunir fondos ha sido una verdadera bendición para GU y para toda la Comunidad de Spokane. Cuando me encuentro con personas de otras partes del país, normalmente saben pronunciar “Spokane” correctamente debido al muy conocido programa de básquetbol de GU. Muchísimas gracias, Padre Spitzer. Nuestras oraciones van con usted.

Los obispos de la región regularmente se reúnen por unos días de descanso después del 4 de julio. Este año lo hicimos en Bigfork, Montana. Fuimos en el “autobús rojo” con una cima abierta para un viaje a través del Parque de los Glaciares en la carretera “camino al Sol”. El paisaje fue espectacular. Al día siguiente hicimos una excursión por barco en el Lago Flathead, corte corto para una tormenta de viento bastante significativa. Tengo una foto de los 12 obispos mojados que no lucen de lo más elegante. Todos pasamos un gran tiempo, y el Obispo George Thomas de la Diócesis de Helena fueron los maravillosos organizadores. El año que viene planeamos en reunión en el Valle Methow.

A windstorm abbreviated a trip across Flathead Lake for bishops of the region. From left are Bishop Skylstad, Archbishop Roger Schweitz (Anchorage), Bishop Thomas Connolly (Bishop Emeritus of Baker, Ore.); behind him, Father John Robertson (chancellor of the Helena, Mont., diocese); Auxiliary Bishop Joseph Tyson (Seattle), Bishop Don Ketter (Fairbanks), Bishop George Thomas (Helena), Archbishop John Vlazny (Portland), Father Devin O’Neill (vicar general, Helena), Bishop Robert Vasa (Baker), Bishop Michael Driscoll (Boise), and Auxiliary Bishop Eusebio Elizondo (Seattle). (IR photo courtesy of Bishop Skylstad)

Conduciendo por la parte Oriental del estado de Washington siempre ha sido un regalo para mí, sobre todo durante el verano. Este año no fue diferente, y tuvo sus momentos únicos: vi un par de alces apartados de la autopista, en Ritzville; un alce trotando por los campos del trigo al norte de Steptoe; y realmente por primera vez: alcance a ver dos tornados justo al oeste de Creston en la Carretera 2 en el camino a Okanogan, para la celebración de la Confirmación/ Primera Eucaristía.

Al escribir esto, he celebrado recientemente Misas en Usk e Ione, así como en la Parroquia de San Antonio, Newport, que celebraban su centenario. El Padre Jesuita Bernard Coughlin, canciller y presidente anterior de GU, estaba allí, como estaba también el Diácono Bill Sando, el primer miembro de las clases para diácono de nuestra diócesis, ahora jubilado en Monroe. La presencia del Padre Coughlin nos recordó la importancia de los Jesuitas en la fundación y su servicio en esta parroquia por estos 100 años. La iglesia de la parroquia tiene una gran pintura del santo patrón, San Antonio de Padua, por el Hermano Jesuita José Carignano. Los parroquianos proporcionaron después una comida maravillosa como parte de la celebración. ¡Felicitaciones, a la Parroquia de San Antonio!

Mirando a las semanas que vienen, presidiré la liturgia de cierre para la reunión anual del Instituto Nacional de Educación continua al Diaconado, (NDICE), en Cincinati, también diré unas palabras de Clausura.

A principios de agosto presidiré las bodas de oro de Bill y Jean Eimers en San Luis. La familia Eimers me recibió en su hogar, por las vacaciones de Navidad, por 10 años cuando fui seminarista, en Ohio, porque no podía ir a mi casa, por el tiempo limitado que teníamos para volver a la escuela. El hermano de Bill era el Padre Robert Eimers de la Archidiócesis de Omaha, mi compañero de clases, que murió hace varios años.

A mediados de agosto viajaré a Manila, en Filipinas, para una reunión de la Conferencia de Obispos Asiáticos católicos, que se realiza cada cuatro años. Representaré a la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, como un miembro del Comité de la Conferencia Internacional. También asistirán obispos representativos de las otras conferencias de los muchos obispos, en esa parte del mundo. Después de casi una semana en Manila, continuare a Vietnam, donde me encontraré con el Padre Joaquín Hiên, pastor de la parroquia San Antonio en Spokane. Visitaremos Hanói, Da Nang y la ciudad de Ho Chi Minh (Saigón). Les informaré probablemente de ese viaje en otro tiempo.

En este momento espero que el Santo Padre acepte mi resignación como obispo activo de la diócesis. Mi estado ahora es “ahora hasta entonces”, lo que significa que estaré en la oficina hasta que el nuevo obispo sea ordenado o instalado. En este momento, somos ocho obispos de los EE.UU que estamos sirviendo pasados los 75 años de edad, que es cuando se requiere presentar su carta de la resignación al Santo Padre. Además, otras siete diócesis no tienen obispo propio y esperan una designación. Más y más pienso cómo voy a pasar mi jubilación, y donde podría vivir. ¡Y esto, como todas las cosas, vendrá en el tiempo del buen Dios!

Espero que todos tengan un buen y provechoso verano. Que es un tiempo en que podemos apreciar cuan ricamente bendecidos por Dios hemos sido y vivir nuestras vidas siempre con un corazón agradecido.

Bendiciones y paz.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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