Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"El gran regalo de la vida"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 1 octubre 2009 del Inland Register)

Para nosotros en la Iglesia Católica, el mes de Octubre ha sido tradicionalmente el mes por el Respeto a la Vida. Cada año celebramos este mes para recordarnos a nosotros y a nuestra sociedad lo precioso y valioso que es cada vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Para cada uno de nosotros humanos el regalo de la vida es eterno. Nuestro breve camino en esta tierra es una parte infinitamente pequeña en el camino eterno que Dios nos ha regalado. Nuestra vida comienza aquí; nuestra vida es única para cada uno de nosotros y bendecida por un Dios amoroso que nos ama a cada uno de nosotros incondicionalmente. Jesús en el Evangelio nos recuerda de su gran amor por cada ser humano. Pero al mismo tiempo nuestro Señor podía ser muy duro en contra de comportamientos que eran contrarios al Reino de Dios. Recuerden su enojo en contra de los prestamistas en el templo.

Como Iglesia tenemos que ser fuertes en amar a cada persona sin importar el color, creencia, descendencia étnica, o situación económica. Estas cuatro realidades han dado oportunidades para violar el gran regalo de la vida, como lo hace terminar la vida misma. Especialmente para nosotros Católicos, esa violación es un pecado; muchas veces una tremenda tragedia en la familia humana. En nuestra familia Católica, tenemos que admitir humildemente que no hemos vivido muy bien o constantemente esos ideales. Necesitamos pedir perdón y hacer las cosas mejor.

Prejuicio racial, sexismo (de las dos partes), viendo mal la pobreza, y grandiosidad personal y nacional son cosas en las que debemos trabajar. Cuestiones envueltas en el comienzo y el término de la vida son parte del trabajo. Estas últimas dos han llegado a ser muy importantes en estos días en que la ley ha permitido la violación de las dos. Por eso es que nuestra Iglesia se ha puesto tan fuertemente en contra de estas leyes; y es por eso que la Iglesia seguirá defendiendo la protección de la vida humana, especialmente en situaciones vulnerables.

Nosotros podemos darnos por vencidos tan fácilmente cuando se trata de otros. Nos podemos dar por vencidos con los que tienen una enfermedad terminal y que su vida puede ser larga o dolorosa, o las dos. Nosotros nos damos por vencidos con la persona en el vientre cuando el embarazo viene con situaciones difíciles. Nos damos por vencidos con el que no ha nacido todavía cuando escuchamos que un gancho de ropa sirve para hacer el aborto. ¿Qué no tenemos los medios y el deseo como sociedad para ayudar a las madres a que den a luz a sus bebés? Y una vez que el bebé ha nacido ¿no tenemos los medios, el deseo y los recursos para ayudar a la madre y al bebé? ¿Qué clase de testimonio damos en nuestra sociedad cuando organizaciones ofrecen y fuertemente recomiendan medios para abortar? Actitudes en contra de la vida en nuestra cultura están muy enraizadas; pero nosotros tenemos que invitarnos unos a otros a una conversión de corazón y preguntarnos honestamente, ¿Qué nos estamos haciendo a nosotros mismos y a otros? Nos debemos de llamar unos a otros a un profundo y radical sentido de respeto por todas las personas en cualquier fase de la vida.

Hace unos días el Padre Steve Dublinski y yo fuimos a la Feria del Condado de Spokane por unas horas. Nosotros pasamos por el puesto del Respeto por la Vida y le preguntamos a la pareja atendiendo cómo iba todo. Ellos respondieron que mucha gente caminaba por ahí dándoles la señal con la mano de buen trabajo. Otros estaban en desacuerdo con el mensaje del puesto. Una persona comentó; “¿Dónde está el puesto en favor del aborto?” Uno podría juzgar esta pregunta como respuesta emocional en ese momento. Pero esto nos llama a todos, donde quiera que estemos, a examinar bien nuestras actitudes y acciones que impactan tan profundamente a nuestra sociedad. Nosotros aborrecemos la violencia de pandillas, las guerras por las drogas como las que suceden en Juarez, Mexico; el asesinato de un bebé porque no dejaba de llorar. Pero por el otro lado nuestra sociedad en general se ha olvidado de la importancia de quien no ha nacido todavía. Como Iglesia, llamamos a todos a un cambio de corazón que nos permita ver toda la vida humana como Jesús nos ve.

Todos hemos visto la abreviatura WWJD (QHJ) que significa “¿Qué haría Jesús?” Usualmente nosotros sabemos la respuesta inmediatamente. Me gustaría que todos nosotros nos viéramos en las circunstancias difíciles y complejas de nuestra vida y nos preguntáramos eso. A los que están considerando cometer aborto, por favor háganse la pregunta. A las organizaciones que proveen servicios de aborto, por favor háganse la pregunta. A aquellos que hacen menos a otras personas por la razón que sea, por favor háganse la pregunta.

Nosotros Católicos no somos diferentes. Nos debemos de hacer esa pregunta constantemente. En una sociedad donde el civismo se ha debilitado (y nosotros nos debemos de incluir como Iglesia aquí), nosotros tenemos la oportunidad de ser la nueva persona; como San Pablo nos pide, que seamos creados de nuevo. El camino de la vida es un camino de conversión. Que nosotros en la Iglesia Católica dirijamos el camino con nuestra transformación propia e institucional. El observar este mes en Respeto por la Vida nos puede ayudar en este reto.

- Traducido por Father Miguel Mejia


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