Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Maravillosa hospitalidad y profunda gratitud"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 3 diciembre 2009 del Inland Register)

A mediados de noviembre, 33 de nosotros participamos en una peregrinación de la diócesis a nuestra hermana Diócesis de Sololá, Guatemala. La jornada fue una experiencia cordial y profunda de solidaridad con la Iglesia Universal.

Los ocho días de la visita empezaron con un vuelo a Guatemala, y un autobús nos esperaba y nos llevo a Panajachel, a orillas del Lago Atitlan. En los ocho años desde mi última visita al área, ha habido mejoramiento tremendo de la Carretera Panamericana, que ahora tiene cuatro vías. En la camino al hotel visitamos el seminario, en Sololá. La Diócesis local ha tenido una tremenda ola de vocaciones, de su pueblo. El Obispo de Sololá Gonzalo de Villa SJ, dijo que ordenaría a 10 sacerdotes aproximadamente el próximo verano.

La celebración mayor de los 50 años de relación con la Diócesis de Sololá ocurrió con el Sr. Obispo Gonzalo, en Santa Caterina Ixtahuacán, donde el Padre David Baronti, sacerdote de la Diócesis de Spokane es pastor. Viajando hacia abajo por un camino empinado en las montañas saliendo de la Carretera Panamericana no es algo fácil de hacer. Las personas nos saludaron a unos cientos de pies arriba del camino antes de que entráramos al pueblo. No sólo celebramos los 50 años de aniversario, también se confirmaron aproximadamente 150 personas y 30 niños recibieron su Primera Comunión. La Iglesia estaba llena, probablemente 1.000 personas paradas en el lugar. Padre Mark Pautler y yo ayudamos con las confirmaciones. Un programa de apreciación y una comida maravillosa concluyeron la celebración.

Al día siguiente, lunes, nuestro grupo encabezó hasta Chwi Patan, el nuevo Ixtahuacán en la carretera principal. Después del terremoto que devasto el área hace varios años, y el peligro de nuevos temblores en el futuro, en la región, se relocalizó el pueblo. Las cuestas del área son parte de una gran caldera. Se apoda el pueblo el nuevo “Alaska,” y por una buena razón: la altitud es aproximadamente 11.000 pies. Construido de nada a través de los últimos 10 años, el pueblo tiene calles del cemento y hogares relativamente buenos, pero el agua tiene que ser transportada en camiones. El encuentro allí se produjo en la iglesia grande que todavía está inacabada y no se usa todavía para la Eucaristía. De nuevo la gratitud de la gente fue profunda. Después visitamos un proyecto de reforestación unas millas más lejos por un camino de la tierra que nuestro gran autobús apenas podía navegar. Se ha despojado de arboles gran parte del área. Parcelas de replantación había por toda el área. La reforestación ayuda tremendamente para la retención del agua, sin mencionar el potencial por ingreso, como los conceptos de sustentabilidad, la siega de la mies y de la madera pueden ir mano a mano. Uno no tiene que preguntar por qué la Iglesia continúa tomando una posición fuerte sobre la protección del medio ambiente y sobre la buena administración de la tierra.

El próximo día, viajamos a Santiago de Atitlan por el Lago Atitlan para visitar el pueblo y la Iglesia. A propósito pasamos por algunas manchas de bacterias negras que infectaban el lago, que ha sido afectado por la polución. De una distancia el lago parece prístino, pero ahora la bacteria se ha vuelto una fuente mayor de preocupación. Evidentemente contaminantes de la ladera de la montaña alrededor de la caldera causan el problema.

La visita a Santiago fue muy especial y espiritual. Dentro de la Iglesia visitamos la urna del Padre Stan Rother, un misionero de la ciudad de Oklahoma que fue mártir allí, en julio del 1981. Su corazón es parte de la urna. En los años de violencia en el país, en los ’80s y ’90s, 200.000 personas perdieron sus vidas. El Obispo Juan Gerardi en Guatemala fue muerto en la Ciudad durante ese tiempo, varios días después de que emitió un informe sobre los derechos humanos en nombre de los obispos de Guatemala.

El miércoles, visitamos el pueblo de Nahualá donde nos bajamos del bus cerca de media milla de la iglesia y caminamos el resto del camino para la celebración de la Misa. Por lo menos un tercio de una milla, las personas esa mañana habían hecho una acera de agujas de pino hasta la Iglesia. Pusieron diferentes signos y símbolos en las agujas usando flores, pétalos de la flor y aserrín coloreado. En verdad era espectacularmente bello. Comencé caminar al lado del “camino,” pero rápidamente se dijeron que debía caminar en él. De manera que es lo que nuestro grupo hizo. Celebramos la Eucaristía en la iglesia atestada con por lo menos 1.500 personas. Después, un programa de gracias y se sostuvo en el patio escolar con regalo después de regalo de apreciación de varios grupos gratitud a nosotros del diócesis. Entonces festejaron nosotros con una comida fina. Después de que vino una visita a radio Nahualá. Esta estación no sólo sirve a las personas de la región (75,000 oyentes) pero está ahora en la Red en internet así trabajadores migratorios en Nueva York Ciudad del área, por ejemplo, puede escuchar a su pueblo del hogar estaciona. Muchos de los hombres han salido encontrar trabajos.

El final visita el jueves era a Novillero donde las hermanas de Maria Inmaculada que han servido esa área por 38 años. De nuevo el gran acepta, Eucaristía, un programa de gracias con muchos regalos, y una comida maravillosa. La gente no pudo ser más cortes. Uno compañero en el programa enfatizó cómo hace 50 años, no tenían cuidado de la salud (tenían que caminar cuatro horas a Sololá), nada de educación, y casi ningún apoyo de reparación. Ahora todo ha cambiado. En el camino de vuelta a Panajachel por la tarde, nos detuvimos por un visita informe a la Capilla de Nuestra Señora de la Carretera, donde había un pre-escuela. Los pequeños tenían una presentación lista.

Nuestra relación con la Diócesis de Sololá ha sido en verdad una bendición profunda y una experiencia de humildad. Nosotros tenemos tanto y ellos tan poco, aun así están tan agradecidos.

En cierto sentido, uno podría pensar en esto como una historia de Adviento.

Por 50 años nos hemos esforzado por nuestro servicio en Guatemala hacer solido y visible nuestro amor por nuestro prójimo, pero hemos descubierto que las personas en el Diócesis de Sololá en cambio nos han dado mucho más al compartir la presencia de Jesús, con nosotros. Sí, Jesús continúa viniendo a nosotros de maneras maravillosas y poderosas.

¡Un bendito y jubiloso Adviento a todos!

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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