Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

Urgencia de reforma migratoria


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 4 febrero 2010 del Inland Register)

La insostenible situación de los indocumentados en nuestro país ha durado mucho tiempo, el congreso necesita tomar acción y adoptar medidas legislativas que provean una reforma migratoria comprehensiva. Ya en el 2005, los obispos católicos de Estados Unidos y México a través de una carta pastoral, Juntos en el Camino de la Esperanza: Ya no somos Extranjeros, reconocieron que el actual sistema de inmigración necesita mucho una reforma y que es necesario un amplio conjunto de recomendaciones para cambiar la ley y las pólizas de Estados Unidos para lograr un sistema más humano y justo de inmigración en este país.

Acabamos de celebrar la Semana Nacional de Migración, que actúa como un recordatorio para abordar esta situación, pero sobre todo lo que hace esta situación tan crítica y real es lo que sucedió en Brewster hace sólo un par de semanas. Cientos de personas que trabajan para una empresa grande de fruta recibieron órdenes de liquidación debido a que sus documentos de trabajo, evidentemente, no estaban en orden. Para una ciudad pequeña como Brewster esta realidad es devastadora, y sospecho que la mayoría de los implicados fueron feligreses de la parroquia del Sagrado Corazón. Algunos de los trabajadores han sido empleados por más de diez años por la misma empresa. Esta no es una situación única en nuestro país. La última cifra estimada del número de indocumentados en los Estados Unidos es de aproximadamente 12 millones de personas. Por cierto, no debemos de culpar a la empresa o a los trabajadores de la oficina de USCIS (La Migra). Porque hay trabajo y muchas veces la urgencia de cosechar algunas frutas como la cereza y manzana, se necesitan muchos trabajadores. ¿Quién más haría esos trabajos si ellos no lo hicieran?

La carta pastoral de los obispos del 2005, aprobó los siguientes temas: los esfuerzos mundiales contra la pobreza, la ampliación de oportunidades para la reunificación de las familias, un programa de trabajadores temporales, las bases para una legislación amplia, y la restauración de un proceso justo. ¿Por qué la Iglesia Católica está preocupada por estos temas? Como Iglesia tenemos una larga tradición basada en las Escrituras y una gran doctrina social. Como Iglesia también tenemos la experiencia de ser una Iglesia inmigrante. Por estas razones, nosotros, como Iglesia, sentimos la obligación de alzar la voz en nombre de aquellos que son marginados y cuyos derechos humanos dados por Dios, no se respetan. Creemos que las políticas actuales de inmigración han roto la dignidad de los inmigrantes y han separado familias. Desgraciadamente por el sistema defectuoso que tenemos el número de personas sin documentos sigue creciendo. Ellos viven con miedo de ser agarrados en trabajos que si ellos no hicieran no hubiera quien los hiciera. Mientras tanto los inmigrantes viven en situaciones frágiles y muchas veces peligrosas.

Como Iglesia tenemos la responsabilidad de traer luz a esta triste situación y abogar por un mundo más justo y con un enfoque más humano. La dignidad de la persona humana es fundamental en nuestra preocupación, sin embargo, reconocemos la necesidad de nuestro país para proteger sus fronteras y hacer frente a esta compleja realidad en una forma justa y equitativa. La Conferencia de Obispos de Estados Unidos (USCCB) se ha embarcado en “La Campaña Católica para la Reforma de Inmigración.” Ahora parece que hay un movimiento de nuevo en el país para pedir una reforma. Tenemos que rezar y trabajar duro para su éxito.

Mientras tanto, también tenemos que hablar de los mitos que hay acerca de los inmigrantes y que nos son verdad. Hay por lo menos seis tomados de la página web del USCCB: www.usccb.org/fji/myths.html.

• Los inmigrantes no quieren aprender Inglés. La situación actual refleja el siglo XIX y principios del siglo XX. Si bien puede ser que muchos son la primera generación y tienen una menor competencia en el Inglés, el 91% de la segunda generación y 97 por ciento de los inmigrantes de tercera generación hablan Inglés con perfección o cerca de la perfección.

• Los inmigrantes no pagan impuestos. Entre la mitad y tres cuartas partes de los inmigrantes indocumentados pagan impuestos estatales y federales. También contribuyen a Medicare y proporcionan como 7 millones de dólares al año al fondo del Seguro Social.

• Los inmigrantes incrementan la delincuencia. Investigaciones recientes han demostrado que las comunidades de inmigrantes no aumentan la delincuencia y que los inmigrantes cometen menos delitos que los nativos Americanos. Un sociólogo de Harvard, Robert Sampson, encontró que los inmigrantes de primera generación son un 45 por ciento menos propensos a cometer crímenes violentos que los inmigrantes americanizados como de tercera generación.

• Los inmigrantes quitan empleos a los Estadounidenses. Un estudio reciente del Pew Hispanic Center indica que “el rápido incremento de la población no nacida en este país en el nivel estatal no está asociada con efectos negativos en el empleo de personas nacidas aquí.”

• Los inmigrantes son una carga para la economía de los Estados Unidos. La comunidad inmigrante no es una carga para la economía de los Estados Unidos, pero es un beneficio neto. La American Farm Bureau, dice que sin los trabajadores inmigrantes la economía de Estados Unidos podría perder hasta $9 billones al año en producciones agrícolas y el 20 por ciento de la producción se irían al extranjero. (Por cierto, un reciente estudio de la UCLA ha declarado “que la legalización, junto con un programa que permite permisos legales de acuerdo al mercado laboral para crear empleos, ayudaría a aumentar los salarios y generar más ingresos fiscales. La reforma integral de inmigración añadiría un estimado de $ 1.5 trillones a Estados Unidos en aproximadamente 10 años.” {7 de enero del 2010, El periódico LA Times informó sobre el estudio de UCLA}).

• Los inmigrantes indocumentados son una carga para el sistema de Salubridad. En el nivel local, estatal y federal, el costo de la atención de la salud para los inmigrantes indocumentados es de aproximadamente $1.1 billones en comparación con $88 billones de dólares en adultos no ancianos en el 2000. Además, los individuos nacidos en el extranjero usan menos los servicios de salud.

En resumen, hay una gran urgencia de abordar este problema. Que nuestro país tenga la voluntad y la determinación para abordar este problema con rapidez, imparcialidad, justicia y compasión es nuestra oración. Les pido que oren por esta intención.

Bendición y paz.

- Tradujo Padre Miguel Mejía


Calendario del Señor Obispo Skylstad

Home | Bishop | Communications | Parishes | Catholic Charities


WEB CONTACT

© The Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved