Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"El Misterio Pascual: Proceso la tragedia del abuso sexual"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 8 abril 2010 del Inland Register)

Éstos han sido días difíciles y penosos para la Iglesia católica cuando continuamos procesando la tragedia del abuso sexual. Hemos tenido nuestra propia experiencia aquí en la Diócesis de Spokane. Continuamos tratando de seguir con pago con el que estuvimos de acuerdo en el proceso del Capítulo 11. La Provincia de Oregon de la Sociedad de Jesús también experimenta su propia jornada penosa cuando se mueven por su procedimientos legales. Pero más recientemente, las noticias más grandes acerca de las crisis de abuso sexual en la Iglesia han emergido de Europa, sobre todo en los países de Irlanda, Alemania, los Países Bajos, Italia, y el Vaticano.

Así como leímos o escuchamos las nuevas historias de las noticias del otro lado del Atlántico, nosotros también sentimos la herida y la vergüenza de esta profunda tragedia. Es una poderosa realidad: Experimentamos lo que significa ser Iglesia universal. Nuestra Familia Católica esta interconectada. Pienso que éstos presentes episodios no serán el fin de terribles revelaciones sobre situaciones de abuso sexual en la Iglesia católica. Hay una pequeña duda pero que este problema aparecerá en otros países también.

El Abuso sexual es parte de toda cultura, incluso en nuestro propio país Estados Unidos. Esa realidad no debe ser nunca una excusa o alejarnos de nuestra propia penosa situación dentro de la Iglesia. Estamos llamados a sostener una norma más alta. Y debemos hacerlo.

Paradójico come parece, estoy agradecido que ese abuso pasado por el clero en nuestro diócesis ha venido a la luz. Hemos estado devastados y avergonzados. Una vez más, expreso disculpa a las víctimas y les pido su perdón. Han sido heridos/as profundamente; algunas cicatrices que llevan les acompañaran el resto de sus vidas. Sólo las víctimas en verdad saben la profundidad de este dolor, de sus heridas, y de la desilusión. La dimensión del abuso y de su terrible impacto nos deja sin respiración.

Durante la reunión de los Obispos Católicos de los EE.UU en Dallas 2002, aprobaron al carta constitucional para la Protección de los Niños y los jóvenes. Ese carta constitucional, aceptada por la Santa Sede, se transformo en un camino trazado por la Iglesia para manejar estos hechos en nuestro país. Una de las partes más fuertes del carta constitucional es cero tolerancia para un sacerdote o diácono que admite o se encuentra culpable de haber abusado sexualmente a un menor. Ellos no pueden realizar un ministerio público. Aun, un abuso como ese es suficiente para retirarlo permanente de su ministerio.

Las direcciones de las carta constitucional han llevado a varios cambios significativos en la Iglesia en los Estados Unidos. Se estableció una Mesa Directiva Nacional de vigilancia sobre la aplicación de la carta constitucional. Los Miembros de esa Mesa son laicos con especialización particular y conocimiento sobre esta situación. La Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) también estableció una Oficina para la Protección de Niños y Jóvenes en la Iglesia. Cada diócesis es intervenida regularmente acerca de la efectividad de la aplicación de esta carta constitucional.

Una Mesa Directiva de Vigilancia se ha establecido en cada diócesis para supervisar la situación del abuso sexual y asistir al obispo de la diócesis en su responsabilidad de proporcionar un ambiente seguro para los ministerios. Por ahora ha sido aprobada la carta constitucional, unas mesa directivas de Vigilancia ya están en su lugar. Por ejemplo, la Mesa Directiva de la Diócesis de Spokane ha estado operando por más de 20 años. Nuestra mesa se reúne regularmente.

Cada diócesis ha fijado a un coordinador para Ayuda de las Víctimas cuyo papel crucial es llegar hasta las víctima y escucharlas. Roberta Smith llena ese papel en nuestra diócesis. Es una posición muy importante y ha sido inmensamente útil para la Mesa Directiva y para mí personalmente.

Una Revisión de antecedentes se realiza ahora para todos aquellos que trabajan en la Iglesia. Un entrenamiento sobre abuso sexual y el conocimiento sobre el código de conducta es obligatorio para todos los que trabajan o son voluntarios en la Iglesia. Entrenamos a nuestros niños y jóvenes sobre la señales sobre el peligro de posible abuso y la necesidad de informar a las autoridades cuando ocurre un abuso. Este esfuerzo global tiene un impacto directo en la formación del seminario, no sólo en la revisión de los antecedentes de los candidatos al sacerdocio, sino también en la formación de la responsabilidad de poner los límites apropiados y de integrar su realidad sexual.

Nuestro conocimiento sobre el abuso sexual y cómo tratarlo ha crecido tremendamente en los últimos años. Hace treinta años no entendimos totalmente la profundidad de la enfermedad, ni tampoco entendíamos cómo tratarlo. Recuerdo hace 50 años cuando estaba recién ordenado. En esos días no sabíamos mucho sobre alcoholismo, tampoco. No había ningún programa de terapia en ese tiempo. Nos hemos llegado a dar cuenta de que no hay ninguna cura para esta enfermedad. Aquellos que están viven afligidos con una enfermedad como el alcoholismo pueden recuperarse. Lo mismo pensábamos que era verdadero para aquellos que abusaban sexualmente de menores. Pensamos que se podía curar a tal persona. Ahora sabemos mejor.

Necesitamos reconocer a los medios de comunicación por traer a la luz esta tragedia del abuso sexual. Nosotros como Iglesia y como sociedad necesitamos manejar estos hechos. Sí, hay casos de mis interpretación u odio hacia la Iglesia. Ha habido tiempos de inexactitudes en los hechos. A veces la ideología de un reportero/a gobierno el día. A veces hay asquerosidad clara en la información. Pero todo esto no debe distraernos de la tremenda bondad que los medios de comunicación han facilitado en traer la luz de la verdad. Necesitamos estar agradecidos.

Mencioné en el título del Misterio Pascual – el sufrimiento, agonía y resurrección de Jesús. Acabamos de celebrar Semana Santa, el Triduo, y la Pascua. Ha habido tanto sufrimiento alrededor del abuso sexual. Ha habido cierta cantidad de muerte. La imagen de la torre del marfil de la Iglesia está muriendo – y así debe ser. Lo mismo es verdad para nosotros obispos y sacerdotes. Continuamos necesitando redención. El centro del misterio es que la vida viene atreves de la muerte.

El misterio de la muerte continúa en la Iglesia, y en todas las familias tocadas por el pecado y abuso. Puede ser que nosotros no entendamos inmensidad de esa agonía. Las víctimas de abuso han sabido esto en sus familias y en su trabajo. Algunas de las buenas instituciones y misiones de la Iglesia mueren, o van a morir, debido a esto. Hubo algunas protestas temprano que destruir cosas buenas no estaba en la agenda. Pero el camino de Dios, en el misterio, nada puede ser eterno excepto Dios. Somos confundidos por el misterio de la Cruz.

Pero hay también resurrección – para las víctimas, para los abusadores, para las familias, para todos los pecadores. Espero y oro que después de esta experiencia de este episodio penoso en nuestra historia, nosotros como Iglesia seremos mejores, más fuertes, y renovados. Nada debe distraernos de nuestra esperanza en la Resurrección. Como los dos discípulos en el camino a Emmaus, podemos tener tiempos de desilusión, confusión, igual podemos sentirnos terriblemente defraudados. Pero este Extraño se une a nosotros a lo largo del camino, escucha su historia, y abre las Escrituras para ellos. Entonces reconocieron al Señor en el partir el pan. No podían esperar para volver a Jerusalén y contar las buenas noticias.

“Jerusalén” es nuestro mundo. Como los dos discípulos volvieron a Jerusalén para proclamar un mensaje de esperanza, así debe llevar hoy esa esperanza a nuestro mundo.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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