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El Papa llama al arrepentimiento por el trato de los migrantes

por Cindy Wooden, Catholic News Service
Tradujo Padre Miguel Mejia

(Del Inland Register de 18 julio 2013)

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) – Antes de decir nada públicamente, el Papa Francis hizo la señal de la cruz y arrojó una corona de flores blancas y amarillas al mar Mediterráneo en la memoria de los cerca de 20.000 inmigrantes africanos que han muerto en los últimos 25 años tratando de llegar a una nueva vida en Europa.

Apenas unas horas antes de que el Papa Francis llegara a la isla italiana de Lampedusa el 8 de julio, la guardia costera italiana llevó otra embarcación que transportaba inmigrantes al puerto de la isla.

Los 165 inmigrantes, originarios de Malí, habían pasado dos días en el mar haciendo la travesía desde el norte de África, los inmigrantes fueron llevados a un centro de acogida del gobierno, una instalación cerrada, donde ya había 112 personas y la mitad tenían menos de 18 años. La mayoría serán repatriados, aunque algunos pueden recibir el estatus de refugiado.

Durante su homilía en la Misa al aire libre, el Papa Francis dijo que decidió visitar a Lampedusa, una isla pequeña con una población de 6.000 y a sólo 70 kilómetros de Túnez, después de que vio en el periódico como los inmigrantes estaban muriendo.

“Esos barcos, en vez de ser un medio de esperanza, eran un medio de muerte”, dijo.

El Papa utilizó vestimentas de color púrpura, como los utilizados durante la Cuaresma, y ??el utilizó las oraciones de la Misa por el perdón de los pecados. El Papa Francisco dijo que las muertes de los inmigrantes son “como una espina en el corazón”, por lo tanto pidió oraciones públicas por ellos y también para tratar de despertar la conciencia de la gente.

“¿Quién es responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas nuestros?” El Papa preguntó en su homilía. Personas respondieron: “No fui yo. No tengo nada que ver con eso. Fueron otros. Desde luego yo no... “

“Hoy nadie se siente responsable de esto”, dijo. “Hemos perdido el sentido de responsabilidad fraterna” y estamos actuando como los del Evangelio que vieron al hombre golpeado, robado y abandonado en medio del camino y nadie se paró a ayudarlo.

“Tal vez pensamos, ‘Oh, pobre alma,” pero seguimos nuestro camino,” dijo el Papa.

“La cultura del bienestar, lo que nos lleva a pensar sólo en nosotros mismos, nos hace insensibles a los gritos de los demás”, dijo el Papa Francis, quien agregó que la globalización de la economía mundial en muchos casos ha llevado a “la globalización de la indiferencia.”

Tamvién, el Papa elogió a los muchos residentes de Lampedusa, así como los voluntarios y oficiales de seguridad pública que hacen lo que pueden para ayudar a los inmigrantes que llegan a sus costas.

Cuando el mar está en calmado, y sobre todo cuando hay guerra en África, la gente les paga a los traficantes para que les den un lugar en un barco con destino a Europa. Normalmente los barcos son peligrosos, destartalados y sobre pesados.

Después de bajarse del barco de la guardia costera que lo llevó al mar, el Papa Francisco saludó personalmente a más de 50 inmigrantes. Uno de ellos, hablando en árabe, le dijo al Papa que él y sus compañeros de viaje habían negociado con varios traficantes antes de llegar a Italia.

El Papa Francisco le dijo a la multitud en la Misa que los traficantes “explotan la pobreza otros” y son “personas para los que la pobreza otros es una fuente de ingresos.”

La misa estaba llena de recordatorios de que Lampedusa es ahora sinónimo de peligrosos intentos de llegar a Europa: el altar fue construido sobre una pequeña embarcación, el báculo del papa fue tallado en madera reciclada de un barco naufragado, el ambón fue hecha de madera vieja y tenía la rueda de un barco montado en el frente, y hasta el cáliz – aunque cubierto de plata – fue tallado en la madera de un barco naufragado.

“¿Quién de nosotros ha llorado por los inmigrantes? ¿por los peligros que enfrentan y por los miles que mueren en el mar? el Papa preguntó. “La globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar.”

“Pidamos al Señor la gracia de poder llorar por nuestra indiferencia, de llorar por la crueldad en el mundo, en nosotros mismos, e incluso en los que anónimamente toman decisiones socio-económicas que abren el camino a tragedias como ésta”, el Papa Francisco dijo.

Al explicar por qué eligió una liturgia penitencial, el Papa dijo: “pedimos perdón por nuestra indiferencia hacia tantos hermanos y hermanas; y por la forma en que el bienestar tiene anestesiados nuestros corazones.”

Además, el Papa rezó por el perdón de “aquellos que con sus decisiones a nivel global han creado situaciones que conducen a estas tragedias”.

Las Naciones Unidas han criticado a Italia por las condiciones en que se encuentra el centro de acogida de Lampedusa, que se dice puede albergar a 190 personas. Las Naciones Unidas también han cuestionado el ritmo rápido de procesamiento italiano que en unos cuantos días procesa a los inmigrantes y los manda de regreso a Libia.

Al mismo tiempo, otros países europeos se han quejado de que Italia no patrulla sus fronteras lo suficientemente bien como para mantener alejados a los inmigrantes que no tienen permiso legal para entrar en sus países.

Giusi Nicolini, el presidente de Lampedusa, dijo a la prensa que espera que la visita del Papa Francisco “cambie la historia. Europa, con sus políticas de migración ha evitado el problema hasta ahora, fingiendo no ver la inmensa tragedia de los viajes de la esperanza a través del Mediterráneo.”

Ella dijo que el Papa, “ha hecho visible lo invisible, regresándoles a los migrantes la dignidad que los países siempre les han negado.”

(A esta historia contribuyó Paul Haring en Lampedusa.)


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