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Noticias de la Región

Tradujo Padre Miguel Mejia

(del 17 abril 2014 Inland Register)

OREGÓN
Arquidiócesis de Portland

PORTLAND – Un icono de San José será bendecido y presentado a la Catedral de la Inmaculada Concepción de María, para que lo pongan en la capilla, la cual llevará el nombre del Santo.

El icono fue escrito por el Monje Benedictino Claude Lane de la Abadía de Monte Ángel. El Monje Claude creció en la Diócesis de Spokane antes de ingresar a la comunidad Benedictina en Oregón.

La imagen fue bendecida por el rector de la Catedral, Monseñor Patrick Brennan, el 19 de marzo, la fiesta de San José.

También se le regalará a la Catedral una imagen de San José para el salón parroquial, el cual está dedicado al honor del Santo.

PORTLAND – Un Jesuita de Oregón quien fue al Sur de Sudan en Noviembre pasado para ayudar en un colegio Católico, fue forzado a evacuar el país por la violencia tan grande que tiene esta nación.

El Padre Gary Smith despertó la mañana de Diciembre 15 porque escucho disparos en Juba y después comenzó más fuego. El sacerdote de 76 años se tuvo que aventar al suelo muchas veces durante los siguientes días pero nunca se lastimo. El tuvo que salir huyendo a la media noche durante la semana de la Navidad.

El pleito en el Sur de Sudan es parte de una fractura que ha sucedido en el partido que gobierna ahora, que era compuesto de líderes militares y de las tribus. Este pleito ha terminado con la alegría que tenían en el 2011 cuando el mundo vio como el Sur de Sudan votó para ser independiente del gobierno del norte en esa nación del desierto. Aliados del norte ahora se han convertido en enemigos mortales.

El pleito duró 5 días con balas por todos lados. Una tarde cuando había muchos balazos en toda la ciudad el Padre Smith corrió hacia su casa y por ahí vio a una niña de 10 años que estaba meciendo en sus brazos a su pequeño sobrino y le cantó al niño por lo menos por una hora.

“Aquí estaba lo bonito de la humanidad, lo que viene del corazón, compartiendo lo mejor con este pequeño bebé,” dijo el Padre Smith. “Y a la distancia se veía lo malo, los rifles, los balazos y la guerra. En este mundo hay cosas buenas y cosas malas y al final, ¿quién va a ganar? Yo apuesto que va ganar el corazón de esa niña.”

Después del pleito en Juba, el Padre Smith se reunió con muchos estudiantes asustados que habían visto cosas horrorosas.

“Gente fue acribillada, algunos los ejecutaron y después aventaron sus cuerpos al rio Nilo,” dijo el Padre.

Algunos estudiantes murieron en los ataques los cuales comenzaron por problemas étnicos la mayoría entre Dinka y los Nuer.

El departamento del sacerdote de 10 pies por 10 tenía electricidad solamente 2 horas en la mañana y 4 horas en la noche. El edificio estaba en medio de una zona industrial con generadores trabajando a todas horas. Él tenía que caminar varias calles hasta el rio Nilo para encontrar un poco de soledad y de paz, hasta que el rio comenzó a llenarse de cuerpos.

Conforme el fuego y los problemas comenzaron a crecer el jefe del Padre Smith en el colegio le pidió que se fuera. El sacerdote no se quería ir. El había planeado terminar su vida de ministerio activo en el Sur de Sudan. Sin embargo el se dio cuenta que su presencia era una preocupación más para su superior.

Después de estar esperando por 6 horas en el aeropuerto de Juba, el Padre Smith encontró un asiento en un avión americano.

“Yo estaba nervioso cansado y confundido, ahí fue cuando me di cuenta que era un refugiado.”

Ese momento fue muy profundo para el Padre Smith quien paso muchos años trabajando con refugiados de Uganda y de otras partes de África. Él también le ayudo a gente de la calle en Tacoma y en Portland. Él ahora estaba del otro lado de la calle donde él era quien necesitaba ayuda.

Su vuelo fue a Nairobi, donde lo recibieron los Jesuitas locales. Ahora ya regreso a Portland.

Aunque ya estaba en la seguridad de la casa Jesuita cerca de la Parroquia de San Ignacio, él no pudo dormir por las primeras tres semanas. Cada vez que un carro pasaba por la calle, el esperaba que le empezaran a disparar.

– Catholic Sentinel (Oregon Catholic Press)


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