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Hoy es el día

por el Obispo Thomas Daly

(del Inland Register de 18 febrero 2016)

Muchos de nosotros tenemos aparatos con GPS en nuestros coches o teléfonos que nos ayudan a navegar. Generalmente son muy útiles aunque ha habido problemas con ellos. Algunas personas que siguieron las instrucciones al pie de la letra terminaron en el agua cerca de Seattle.

La popularidad de estos aparatos ha crecido porque muchos de nosotros nos hemos perdido. La vuelta equivocada en un lugar, seguida por otra más adelante y después un error más nos lleva a manejar en círculos buscando desesperadamente una señal que nos lleve a la autopista y nuestro lugar correcto.

Lo mismo nos pasa a nosotros los Cristianos. Necesitamos una señal que nos dirija a un discipulado auténtico. La cuaresma es esa señal.

En Génesis, Dios buscando a Adán y Eva pregunta, “¿Dónde están?” Durante la cuaresma el Señor nos está preguntando lo mismo. ¿Dónde estoy en mi relación con Jesucristo y la Iglesia? La cuaresma es un tiempo importante de gracia en la vida de la Iglesia; es el tiempo de hacerse preguntas y encontrar respuestas honestas.

Las lecturas bíblicas del miércoles de ceniza son apropiadas para comenzar nuestra oración cuaresmal. En la primera lectura el profeta Joel invita a las personas a una penitencia comunitaria; un recordatorio de que este tiempo no es solamente para reflexión personal sino una oportunidad para crecer en gracia para nuestras familias, escuelas, y pueblos. 

En la segunda lectura, San Pablo les recuerda a los Corintios que a ellos, como a nosotros, les gusta dejar la reconciliación para mañana – y mañana decimos otra vez mañana – como la tarea o quehaceres. Pero ¿qué tal si mañana nunca llega? Hoy es el día de escuchar las preguntas duras y encontrar respuestas honestas.

Finalmente, el Evangelio de San Mateo muestra tres caminos antiguos que usamos en la cuaresma.

El ayuno, cuando dejamos algunas comidas. Esto nos ayuda a reconocer como estamos atrapados en la gratificación propia. Es difícil comenzar el ayuno pero se convierte en algo más fácil y nos damos cuenta de la diferencia de lo que queremos y necesitamos.

La caridad nos recuerda que tenemos responsabilidades hacia otros.

El tercer camino es la oración más profunda.

Puede que sea más fácil recordar la importancia del tiempo de cuaresma con la palabra inglesa “ASH” que significa ceniza.

La letra A significa la caridad. Tenemos compasión por los menos afortunados y respondemos a sus necesidades con generosidad y caridad. La S es por el sacrificio, el cimiento de nuestro ayuno. Reusamos el gusto humano para recodarnos de que la felicidad máxima se encuentra en Dios. Y damos y compartimos nuestras bendiciones en solidaridad con los pobres. La H representa la santidad que recibimos en la oración especialmente en la recepción de los sacramentos especialmente en la Reconciliación. Recuerden que el Papa Francisco ha nombrado este año como un Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Ser santos significa estar en comunión con Jesucristo y hacerlo el centro de nuestras vidas.

Al comenzar este tiempo de cuaresma, oremos por los Cristianos alrededor del mundo, especialmente por los Católicos en el Este de Washington para que juntos experimentemos una renovación en nuestra relación con Jesucristo nuestro Señor y Salvador.

–Tradujo Padre Miguel Mejia


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