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En Una Fundación Firme

por el Obispo Thomas Daly y Mary Auilici Aumack

(del Inland Register de 16 abril 2015)

(Nota del editor: Esta columna apareció originalmente el 14 de abril del 2015 en la edición de The Valley Catholic, publicado por la Diócesis de San José. El Obispo Thomas Daly, Obispo electo de la Diócesis de Spokane sirve como Obispo auxiliar de la Diócesis de San José.

La Fundación de la Comunidad Católica del Condado de Santa adquiere y distribuye fondos que proveen apoyo a las parroquiales, educacionales, religiosos, caritativos para organizaciones que componen la comunidad Católica del condado. La fundación busca aumentar la filantropía católica, doblando la donación y fortaleciendo la comunidad católica a través de premios. Mary Auilici Aumack es la directora ejecutiva de la asociación.)

De Mary:

Si has leído aunque sea algunos de mis artículos te das cuenta de que mi fe es fuerte. Nunca me había tomado el tiempo de pensar en los orígenes de mi fe. Lo que me puso a pensar fue esta pregunta: ¿Por qué es que tengo este regalo de la fe y la alegría tan profunda que la acompañan y otros no la tienen?

Por eso he estado explorando y le he pedido al Obispo Daly que colabore conmigo en esta exploración.

Por el Obispo Daly y Mary:

La fe es un regalo que se nos da a todos pero no de la misma manera. No hay manera de ganártelo pero sí podemos alimentarlo. Todas las personas tienen suficiente fe para ser salvados; esto es lo que define a un Dios misericordioso. Esta es la belleza, misterio y gracia de nuestra fe. Ustedes conocen la frase “por la gracia de Dios”—un recordatorio de que tan frágil nuestra relación con Dios puede ser y que tan fácil es perder el camino. Sin embargo, Dios nos espera. Nuestra fe se enriquece cuando nosotros fortalecemos nuestra relación personal con Dios, como esta sea manifestada. Dios está listo y esperándonos pero lo deja a nuestra voluntad.

“El (Cristo) protege la fe y le da fuerza a los creyentes para creer que cada hombre que recibe esa fuerza desea ponerla en El.”

– San Cipriano

¿Recuerdan la historia de Jesús y el hombre rico? Este hombre quería hacer todo lo posible pero cuando Jesús le pidió que diera todas sus posesiones a los pobres, simplemente no lo pudo hacer. ¿Qué nos ensena esta historia?

  • Jesús nos ama y quiere lo mejor para nosotros
  • Jesús respeta nuestra libertad. El hombre rico fue libre de escoger su camino.
  • Jesús siempre nos reta.

    Es este reto y nuestra respuesta que identifica y profundiza nuestra fe. Cuando tengas la oportunidad de ser el Cuerpo y la Sangre de Cristo, séanlo. Esto puede ser en la forma de ayudar a los pobres u oración.

    Recuerden que a los que muchos se les ha dado, mucho se les pedirá. Normalmente nosotros pensamos en esta frase en términos materiales. Pero también aplica al regalo de la fe. Cuando abres to corazón y aceptas esta fe, tú recibes la fuerza para ser un testigo.

    “El hombre moderno escucha más a los testigos que a los maestros; y si escucha a los maestros, es porque ellos son testigos.”

    – Papa Pablo VI

    La fe es fortalecida y alimentada en la comunidad. También por los sacramentos y la experiencia de nuestra oración. Ser cristiano nunca puede existir solitariamente. Los discípulos fueron mandados de “dos en dos.” Nosotros necesitamos la comunidad llamada Iglesia para que nos fortalezca, rete y apoye.

    “A menos que veamos y creamos en Cristo en la apariencia del Pan y el Vino en el altar, no podremos verlo oculto en el pobre.”

    – Beata Madre Teresa

    ¿Qué hacer si quieres tener fe pero no la sientes todo el tiempo?

  • Simplemente pídesela a Dios y abre tu corazón a su respuesta.
  • Vive como si tú creyeras.
  • Ora como si creyeras en el poder de la oración.
  • Cuando tengas la oportunidad de responder con fe, solamente di “sí.” Da un sí que te pueda llevar a muchos otros “síss.”
  • Experimenta los sacramentos. Utiliza estos importantes y valiosos regalos para fortalecer tu relación con Dios. Voluntariamente acepta y recibe estos regalos.
  • Recuerda que el regalo de la fe es simplemente un baño del amor de Dios que es incondicional y sin fronteras. Deja que este amor te envuelva.

    Si eres bendecido con el regalo de la fe, ¡evangeliza!

    Todo cristiano es retado, aquí y ahora, para que esté activamente envuelto en la evangelización; en realidad quien que haya experimentado el amor de Dios no necesita mucho tiempo o un gran entrenamiento para ir y proclamar ese amor.

    – Papa Francisco, Evangelii Gaudium (“La Alegría del Evangelio”)

    Y cuando tu fe sea retada, conoce que:

  • Los tiempos difíciles pueden ser un regalo también.
  • La perseverancia y fidelidad son nuestros regalos para Dios.
  • Podemos pensar que estamos solos; pero la fe nos asegura que no.

    Esto es lo que creemos:

  • Nuestra fe es revelada a través de la Sagrada Escritura y la Tradición y está resumida en el credo.
  • Nuestra vida de fe es enriquecida a través de los sacramentos y la liturgia.
  • Vivimos nuestra fe tocando a los pobres y siendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo en este mundo.
  • Nosotros alimentamos nuestra fe a través de la oración.
  • Todo se profundiza y es más alegre a través de la comunidad.

    Entonces esto es lo que hacemos:

  • Nos aferramos a nuestra fe.
  • Expresamos nuestra fe en nuestro culto.
  • Vivimos nuestra fe cada día.
  • Compartimos nuestra fe con todas las personas que encontramos.

    Está siempre preparado para dar una explicación a cualquiera que te pregunte por la razón de tu esperanza.

    – 1 Pedro 3:15

    Al final, es un misterio. Escogemos abrazar el misterio y el regalo para quedarnos en total admiración de la bienaventuranza de Dios.

    Fortalecidos con la fe y las cosas buenas de nuestros trabajos, sigamos los pasos de Jesus guiándonos por el Evangelio.

    – San Benito

    –Tradujo Padre Miguel Mejia


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