Catholic Diocese of Spokane, Washington



From the

Official News Magazine of the Diocese of Spokane

Eric Meisfjord, Editor
P.O. Box 1453, Spokane WA 99210
(509) 358-7340; FAX: (509) 358-7302


Del Obispo Thomas Daly
‘La Navidad es la promesa de que nunca estaremos solos en las dificultades de la vida’

por el Obispo Thomas Daly

(del Inland Register de 17 diciembre 2015)

Por 12 años antes de ser nombrado obispo, serví como el capellán y pastor de la escuela para niños de San Vicente en San Rafael, Cali. Fundada para servir a huérfanos hace 160 años, San Vicente continúa sirviendo como hogar para jóvenes quienes tienen una vida muy diferente a la de los jóvenes que enseñé en la Preparatoria Católica Marín.

Recuerdo la primera Misa de Navidad que celebré ahí hace casi 15 años. Tenían una tradición de que los monaguillos se paraban a un lado del sacerdote durante la Comunión. Una madre joven se acercó a recibir la Eucaristía con su niño en los brazos. Instintivamente, el monaguillo extendió sus brazos para abrazar al niño. La mamá se lo dio con cuidado. El monaguillo abrazó al niño y después se lo regresó a la mamá quien estaba llorando junto con otros que vieron esta expresión de amor. Esta experiencia fue poderosa para ver como los niños tienen un lugar importante en la historia de la Navidad porque se identifican fácilmente con ella.

En la Navidad celebramos que Dios se ha hecho accesible no solamente a los niños pero a todos nosotros. Dios ha sido revelado en la vida humana; en una vida que comenzó como todas las de nosotros: como un indefenso y vulnerable niño. Los niños recién nacidos son muy accesibles. Los niños llaman nuestra atención; y tal vez por eso el monaguillo que vivía en San Vicente quiso abrasar a ese niño por un momento. No dijeron ningunas palabras pero lo que se comunicó fue poderoso y tierno.

Navidad es la promesa de que no estamos solos en las dificultades de la vida. Nuestro Señor no se separó de las dificultades de la vida. Desde su nacimiento en un pesebre, como alguien de la calle, hasta su muerte en la cruz, Jesucristo siempre se identificó con los espiritualmente, materialmente y físicamente pobres de este mundo. Muchas veces nosotros queremos que Dios se revele de una manera dramática y espectacular; sin embargo la Navidad nos recuerda que a Dios se le encuentra en frente de nuestros ojos: en los individuos; familiares, y en las experiencias diarias que a veces damos por hecho. En nuestras oraciones diarias especialmente durante este año de la Misericordia debemos de pedir que se curen nuestras relaciones rotas – que muchas veces pasaron por malentendidos o por cosas sin importancia.

Todos los años personas dicen todo lo que invierten en la preparación de las fiestas Navideñas – y luego se termina la fiesta pronto. Si el nacimiento de nuestro Salvador va a tener influencia más allá del Año Nuevo, debemos de darle la bienvenida cuando nos llega en cada ser humano – especialmente en el pobre, débil y olvidado. Algo que todos debemos recordar y una lección que ese monaguillo enseñó a muchos en esa fría noche de Navidad.

–Tradujo Padre Miguel Mejia


Bishop Daly Index | Home


© The Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved

WEB CONTACT